Atrapados en la red

y con satisfacción, aunque otros, pocos, con mucha precaución

mano encatenada a un ordenador

Paciencia, éste juego no lo vamos a ganar

La red no únicamente sirve para comunicarnos, tal es el ejemplo de nuestro blog, sino para espiar nuestros movimientos más compulsivos de interés cuando buscamos algo que necesitamos.. o no. En cuanto pulsas el link ya estás procesado, fichado en los interrminables kilómetros de información logarítmica que daría varias veces la vuelta al mundo, y aunque hayas realizado la adquisición de un producto, bien o servicio, el banner sigue intacto, replicante, machacando sin pedir permiso, apareciendo en otras fuentes de consulta, como un fantasma que inesperadamente surge en nuestra imaginación de vez en cuando.

Hoy, mañana y siempre, Internet nos es necesario, cuál droga inocua, especialmente para cubrir las muchas horas de soledad invisible para los demás, mermando el indispensable descanso, con la oportunidad de impresionar nuestras “magnificadas” personalidades a un anónimo destinatario, incluso las más puras o adyectas intenciones, nuestros ocultos instintos y discutibles entusiasmos desfigurados. Tras la fibra óptica, al otro lado nos podemos encontrar de todo, profetas, testigos abducidos, falsos enamorado/as, ilegítimos representantes de un fabuloso negocio en el que nos sugieren que podemos convertirnos en millonarios, niños/as que quieren ser adultos antes de tiempo, bromas que pueden ser bochornosas para escarnio de religiosos, personajes de ficción, y carnes trémulas que se inquietan cuando reciben respuestas a la llamada de su inocencia, practicantes del sexo a distancia, engaño a toda escala, burdas solicitudes de ayuda, propuestas de trabajo humillantes y esclavistas, chats y páginas de contactos inverosímiles con imagénes de bellos/as, que después dirán que son modelos y no mera especulación de la opinión relacionada con la pornografía, tristezas, desencantos, y un enorme volcán de una sinceridad oculta en adornadas falsedades que claman e insisten en una venganza virtual, alguna ritual y ejemplarizante. En definitiva todo un gran espectáculo, al que no podemos resistirnos cuando aspiramos a pasar el tiempo como sea, buscando a la rana convertida en príncipe, a la bella durmiente, y al más eterno despistado que siempre alegaría, que está ahí, en el sistema, por equivocación, vea o lea por curiosidad placentera, mientras la tecla siga pulsándose, en el móvil, en la tableta, en el ordenador, nos seguirá tentando el tomar rumbo a lo desconocido, a ocupar plaza en la nave del misterio y conseguir el abrazo del que estamos tan necesitados, y tan escasamente ofrecidos por quienes podrían tener el don de realizar un milagro.

Y mientras sucede ese derroche de actividad, en el que participamos todos como potenciales “accionistas” sin ánimo de lucro en un entorno idílico, nadie nos pasará un recibo bancario por una prestación que creemos gratuíta, en la que para seguir disfrutando de la información, se hacen acopio de datos personales, hábitos, estadísticas sociales, las estrictamente comerciales, y esperpénticos modismos que son desgranados para hacernos creer que nuestras claves de acceso están a buen recaudo. Un error que aceptamos. ¿ Una sospecha que no merece cuestionarse en ningún foro, mientras seamos dueños de cerrar la pantalla cuando lo decidamos ?.

Nos vigilan, y al afirmar esa conclusión, nos dirían: “para que el mundo sea más seguro”. Nada más peligroso.

Existimos para esos núcleos duros ensombrecidos por la política de la globalización, atesorada en los “teras” y otros ingenios de mecánicas insospechadas, viajeras en una galaxia ignota pero sí influyente, para hacernos creer en nosotros mismos como los auténticos propietarios de un sistema placebo en la inmensidad planetaria, y con un objetivo determinante, incluso para convencernos de no desconfiar de los demás, mientras los promotores que mecen nuestras cunas respiran satisfechos, investigando cualquier otra longitud de tubería que canalice utopías de irreparables consecuencias en nuestro cerebro consumista. “Es lo que hay”, como popularmente y definitivamente diríamos en una reflexión inducida por el despiste, al no hallar respuesta cuando pretendemos saber el porqué, cómo conejillos de indias que somos, todavía no hemos sido diseccionados, auque es posible que lo hayan hecho ya.. y no nos hemos dado cuenta de que todo este disparate de controlar nuestro presente y futuro, es el resultado de un estudio adulterado en beneficio y en el comienzo de una nueva era, en la que nos sacarán del letargo, de la jaula, nunca a capricho, sino cuando sea necesario. Y si tenemos suerte, es posible que retrasen la iniciativa con nuevos órdagos, que nos inviten a jugar la última partida, convirtiéndonos por arte de magía en humanos libre pensadores, acurrucados frente a las millonésimas pulgadas de pantallas que no han sido conmutadas a hibernar. Y no habrá premio, salvo el conformismo y la sensación de haber perdido algo que no sabemos muy bien que es.

Amig@s, el juego de ajedrez sí se ha iniciado, la pregunta decisiva sería ¿ que figura deseas defender ? y salir primero o a continuación, como rey, dama, torre, alfil, caballo o peón. Les va a dar igual, el jaque mate y por mucho que nos empeñemos en luchar, nos lo van a dar. Paciencia y asimilar el futuro, que es la madre de la cibernética ciencia.

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