El sindrome de Marat

El sindrome de Marat - guion teatral

Una visión actualizada de la revolución francesa adaptada al mundo económico, a la situación política y a los entresijos de un imperio de un vengativa ley dominada por la perversión del sistema.. Clave drama

El escenario:

En lugar del telón: Una gran ventana de tela simulando una guillotina (tejido blanco crudo, cortado en irregular diagonal)

En el interior del escenario una cama al fondo, una bañera a la izquierda. A la derecha un viejo secreter, iluminando la mesa un aparato de brazo articulado con lámpara y luz mortecina, y un sillón giratorio. Todo este mobiliario de estilo art-decó. En un lateral del escenario: una puerta (simular una cortina tipo estor en diagonal, similar a una guillotina).

En el centro dos sillas, unas maletas, libros y periódicos esparcidos por el suelo. De una pared cuelga un gran cuadro desvencijado, desmarcado y descentrado, de una joven revolucionaria francesa en actitud desafiante.

Suena insistentemente el timbre de la puerta-cortina (sonido: la marsellesa).

MARAT se levanta del lecho, malhumoradamente.

Se acerca a la puerta, arría el estor, observa por la mirilla ficticia y abre. Frente a él una mujer de unos 25 años, cabello oscuro, atractiva y enfundada en un abrigo largo: Es CARLOTA

MARAT:

CARLOTA:

Buenos días señor, disculpe la molestia. Yo vivía aquí hasta el pasado miércoles,… me mudé… y creo haber dejado olvidado un objeto muy especial. Se trata de un regalo que me gustaría recuperar.

MARAT: …..y

CARLOTA:

He pensado si Vd. podía haberlo encontrado…

MARAT: Pues no, si no me dice….

CARLOTA:

(Impulsiva y con un pie adelantando el franqueo simulado de la puerta) Le molestaría que echase un vistazo.

MARAT: En absoluto, pase (cediéndole el paso y abrochándose algunos botones del pijama)

CARLOTA:

Perdone…. -sorprendida- puede que no sea el mejor momento. Observo que todavía no ha desempacado Vd. sus pertenencias.

MARAT: No hay cuidado. Puede decirse que no son del todo mías. Pertenecieron a los ciudadanos de un pueblo…, incluso una parte podrían ser suyas, o también podría ser Vd. la heredera de las más importantes.

CARLOTA:

(intentando hallar una pronta respuesta, traducida en un balbuceo). No, no. yo todo lo que tenía aquí me lo he llevado. Únicamente espero encontrar……

¿le molesta? (acercándose al escritorio) ¿puedo mirar… echar un vistazo?

MARAT: Y saciar su curiosidad, pues no. Tendrá que esperar a que organice lo que tengo por ahí desparramado. Y en primer lugar, no puedo hacer nada, si antes no me doy un baño para despejarme. Me disculpa.

CARLOTA:

No tengo prisa. Puedo esperar o volver más tarde.

MARAT: No hace falta, siéntese ahí (señalándole una silla)

CARLOTA:

(Toma asiento y ojea uno de los ejemplares esparcidos por el suelo y pronuncia en voz alta.. “El amigo del pueblo“.

MARAT: De espaldas a ella, se desprende del pijama descubriéndose un “tanga” de color rojo. Su espalda muestra una superficie irregular, repleta de llagas, arañazos y magulladuras. Se introduce en la bañera.

MARAT: Puede pensar lo que quiera, (sonriendo), pero no la estoy provocando.

CARLOTA:

(Girándose y de espaldas a él, manoseando lo que hay en el suelo): ¡Caramba Señor! (arrepentida de la expresión). Disculpe, no me he presentado. Mi nombre es Carlota, el suyo…

MARAT: Jean Paul

CARLOTA:

Con cierto rubor al volverse hacia a él: Ejem.. Acierta a decir: Encantada.

¿Le gustan las antigüedades? ¿No?

Este periódico es una reliquia, data de 1789. (sorprendida)

MARAT: En efecto. Tenga cuidado, no vaya a lastimarse. El papel es muy traicionero y puede producir heridas al tacto de ojearlo. No al instante, pero es peligroso detenerse a leerlo, si no se tiene la firme y seria convicción de intentar comprender lo que se ha escrito.

Se lo aconsejo Carlota, aléjese de esa joya de intenciones y reflexiones, puede llegar a ocasionarle un serio disgusto. De hecho, algunos lectores se enfundaban, y hoy todavía creo que siguen haciéndolo, un dedal protector en el dedo anular, a fin de evitar fortuitos cortes en sus delicados dedos.

(La BAILARINA irrumpe en la escena dando saltos, a “cuatro patas” y frente al público se detiene levantando el dedo índice, volviendo por donde ha entrado, andando marcialmente.

CARLOTA:

Tiene Vd. razón Jean Paul. Tengo los guantes puestos y noto como si se hubiesen cortado las hebras de lana en el zigzagueo.

MARAT: (Ya fuera de la bañera y con la bata puesta, abrochándose y anudándose fuertemente el cinturón de la prenda, se inclina para calzarse unas zapatillas ajadas, grabadas con una flor de lis):

Le recomiendo, le sugiero Carlota, le exigiría Carlota, si me lo permitiese… que se entretuviese con otra lectura. Me cae Vd. bien.

CARLOTA:

(Alarmada deja caer el periódico y agarra un libro): (Aumentando el tono de voz y sorprendida):

Pimpinela Escarlata”…. ¿el dúo Pimpinela ha escrito un libro?

MARAT: (taxativamente) No sé a quien se refiere, pero no.

Llamada al teléfono móvil de Carlota que interrumpe la conversación.

CARLOTA:

Sí, dime Sylvi (se produce un silencio)

Si, sí Sylvi, ya sé que eso es importante…. Si, si (enmudece, titubea y escucha).

Mientras tanto, MARAT ha semiabierto la ventana (subiendo el estor del escenario), irrumpiendo en el espacio un sonido clamoroso, todavía en la lejanía que poco a poco va aumentando, haciéndose progresivamente casi audible en el eco……

Marat, que han hecho con tu revolución, Marat que han hecho con la revolución, Marat que han hecho con…….”

MARAT con una cínica sonrisa que bordea sus labios grotescamente, se recrea y cierra la ventana (vuelve a bajar el estor lentamente), apagándose el rumor que había empezado a inundar la habitación. Mira, cabizbajo, volteando su cabeza hacia Carlota, que ya ha finalizado la breve conversación y anota algo en un pequeño bloc.

CARLOTA:

(Dubitativa) Mi amiga Sylvi. Se presentó a unas oposiciones de la Asamblea Nacional de Inteligencia, ya sabe la ANI. “esos”, los que solicitan patriotas a través de los anuncios en televisión,.. y ¡ la han seleccionado….!

¿Qué te parece? (interrogándose a si misma)… ¿Qué te parece? Pero, problemas. Me ha dicho que está enamorada y que necesita consejo para superar una cuestión de ética que puede afectarme.

MARAT: Ya

CARLOTA:

(Se ha levantado, se acerca al escritorio). Pero ese es un tema personal, disculpe. ¿Le parece que miremos si está…?

MARAT: Tome, lo he encontrado. Estaba en el baño (le ofrece un abrecartas).

CARLOTA:

¿Cómo sabía Vd. lo que buscaba?

MARAT: Muy sencillo. Ésta útil y peligrosa herramienta, que puede hacer que se escapen las buenas y las malas noticias al usarla, no era de mi propiedad (sonriendo de forma burlona)… no corresponde a mi arsenal.

CARLOTA:

Si no es indiscreción ¿a qué se dedica Vd. Jean Paul.

¿Tiene Vd. algo que ver con la enseñanza, las finanzas, la asesoría empresarial… quizás?

MARAT: Es Vd. muy curiosa Carlota. Estoy aquí de paso. He regresado al país recientemente. Lamentablemente, antes de instalarme bien…. y después de haberla conocido, no tendré más remedio que ausentarme o alejarme para siempre…

CARLOTA:

(Azorada) ¿Qué quiere decir?

MARAT: (Sonriendo y con una aparente emotividad). Mis huellas están ahora en su letal herramienta.

Es una broma Carlota, una forma de romper el límite del frío acero que todavía nos separa.

MARAT se ha acercado al escritorio, selecciona de una caja un cigarro puro, lo huele y lo descabeza mordisqueándolo por uno de sus extremos para conseguir el efecto chimenea, utilizando seguidamente un utensilio curioso y práctico: guillotina corta-puros.

MARAT: Pero cuidado Carlota, (cortando con un chasquido el cigarro (simular cuando baja la guillotina)

  • VOZ DE LA BAILARINA: ¡ Zassss ¡

MARAT:- (dirigiendo su mirada a las manos de Carlota que sostienen el abrecartas)

Yo también suelo consumir los placeres del peligro. (recogiendo del suelo el periódico “el amigo del pueblo”).

CARLOTA:

Lo es Jean Paul. El tabaco es muy malo para la salud.

MARAT: Y la ignorancia también lo es querida Carlota. Incluso la estupidez puede ser contagiosa.

CARLOTA:

¿Es Vd. profesor?

MARAT: ¿Es Vd. una alumna persistente y tenaz?

CARLOTA:

Disculpe (afligida y volviéndose a sentar en la silla)

MARAT: No, no tengo nada que ver con la docencia… ni con la indecencia y la falta de respeto que hoy imperan en las aulas., y en la sociedad de los caprichos y el despilfarro oficial.

CARLOTA:

No generalice Jean Paul

MARAT: Además de editor, soy médico y un enfermo que no se deja curar.

Un hipocondríaco que recorre el viejo mundo para contemplarlo antes de abandonarlo. Nunca vuelvo al mismo sitio.

Doy “conferencias” en aquellos foros a los qué, como una especie de fantasma, soy convocado.

Intento abrir, a quienes se detienen en mi camino, el pensamiento que puede analizar el destino cerrado de su oculto inconformismo, de su moderada e ignota transgresión. En ocasiones lo he logrado y en otras, como en esta moderna villa, admito que me cuesta conseguir el aforo adecuado (dirigiendo su mirada al patio de butacas),… aunque con la colaboración de sus comprometidos líderes, creo…aspiro y espero, que conseguiremos poner a cada uno en su sitio.

CARLOTA:

(Vuelve a levantarse). ¿No será Vd.? -esgrimiendo una mueca- uno de esos agitadores, del GrAPo “Grupo Antisistema Popular” que las autoridades persiguen.

MARAT: … tengo yo pinta de personaje de ficción Carlota. (esbozando una forzada y persistente sonrisa)

Me ha descubierto señorita. Ahora no tendré más remedio que deshacerme de Vd.

Tranquilícese, las siglas de ese grupo de combate callejero no son aptas para definir a un caballero, como puedo fingir que soy.

CARLOTA:

-compartiendo la sonrisa y ofreciéndole el abrecartas-… ¿con una daga árabe?, ¿que abre los sobres que contienen las buenas noticias y cercena las malas?

MARAT: (disfrutando del distendido clima)

¡..y con esta herramienta!

Marat enmudece repentinamente y se vuelve a la ventana, mascullando.. un artilugio eficaz (mostrando el cortapuros) si se desoyen y se traicionan las justas reivindicaciones……

CARLOTA:

(Entusiasmada, cambia de postura y aplaude, como si participase de una admirada representación)

¡Bravo!, ¡bravo!

En ese preciso momento suena el timbre de la puerta (sonido entrecortado: la marsellesa)

MARAT: (Dubitativo, ojeando por la mirilla simulada de la puerta, abre y saluda al visitante): Salud MAXIMILIANO

MAXIMILIANO:

Salud ciudadano-cruzando la puerta se encuentra de cara con CARLOTA, que ya había hecho un ademán para ausentarse. Maximiliano se antepone a su paso-

MAXIMILIANO:

¡No, no se vaya todavía señorita!,

-tomando a Carlota del brazo y dirigiéndose a la vez a la ventana que medio abre-

(Reaparece La BAILARINA.. presta atención con mano en el oído y ante el silencio se cruza, malhumorada, de brazos)

MAXIMILIANO:

Ahí abajo hay un grupo de manifestantes, dispuestos a engullir a todo ser humano que ose caminar por la calle.

-dirigiéndose a Jean Paul-

Me han venido siguiendo hasta aquí.

MARAT: Y claro, no lo has podido evitar.

MAXIMILIANO:

Me permites utilizar tu ventana para lanzar mi proclama. Probablemente mi único discurso coherente y totalmente racional, y el último que nuestro querido y bien ponderado amigo Sade, utilizará en sus sátiras para responder y desmarcarse de su flamante locura, y recién estrenada autoridad. Y sospecho que intentará ridiculizarnos, consiguiendo que la historia nos responsabilice… si todo va mal.

MARAT: Por favor CARLOTA, no se vaya todavía.

-se dirige a Maximiliano- : A ella también le gustará tu mensaje ¿o quizás no?.

CARLOTA:

-con actitud inquieta- Entonces…. ¿son Vds. Marat y Robespierre?. ¡Dios mío, la Virgen y San José!

MARAT: Por favor Carlota, le rogaría no citase a Dios, y mucho menos a su elenco de cera, barro y cartón… Es un grupo muy privilegiado, demasiado importante, y sus protectores y espías están por todas partes.

CARLOTA:

Pero… -balbuceando-.. ¡ y yo que estoy haciendo aquí…!.

MAXIMILIANO:

Convertirse en protagonista de la historia. Deberíamos estar aquí los “tres mosqueteros”, pero Sad(e), al parecer, le cede su personaje.

Gracias Jean Paul, Señorita…. (Abre del todo la ventana y el sonido inunda la habitación y el aforo del teatro).

Soniquete: “Marat que han hecho con tu revolución. Marat…

La BAILARINA levantando los brazos, invitando al público a seguir cantando…

Marat que han hecho con tu revolución”

(La bailarina con la palma de la mano traza un corte que siega el ambiente y obtiene el silencio del teatro)

MAXIMILIANO:

Ciudadanos, por favor, silencio por favor y escuchad :(ya frente a la ventana abierta y apoyándose sobre un atril en el que reposa el texto que lee a continuación)

En estos momentos tan críticos y aciagos, de tanta desilusión social.

En estos momentos en los que podemos ser derrotados a causa de una terrible enfermedad, como es la sequía de ideas y la cruel ansiedad… La ansiedad de un pueblo ultrajado por las mentiras de los poderes fáctico-paganos, siempre de corte democrático de las “izquierdonas y derechonas”, y a los que de forma inexorable hay que combatir… algunos hemos llegamos a la conclusión de que somos víctimas absurdas y obligadas de una farsa, de una falsa libertad en la que todavía se sigue poniendo a prueba nuestra paciencia, impulsándonos, provocándonos a admitir simplezas, como la soberbia y soberana desfachatez para seguir respaldando a los peleles de una administración incompetente, costosa e inútil, esos mismos que intentan ejercer de garantes imprescindibles de la concordia, la justicia y la paz.

Recordad ciudadanos, si nos enmudecen con sus “topicazos”, los mismos que nos hacen dudar, para seguir así respetando lo que dicen en una constitución fraudulenta, el principio de autoridad no existirá mientras no se establezca un convenio de fraternidad, basado en el principio de hacer pagar, con la poca justicia que nos queda, y con la sana inquisición de perseguir, penar y multar, aplicando la Ley con el máximo rigor a quienes se aprovechan y transgreden con vileza injustificada los derechos otorgados por el inmaculado poder del pueblo y que empiezan por obviar y cuestionar: LA VERDAD. La verdad tantas veces violentada y marginada.

Afortunadamente hemos impedido que corra la sangre, incluso la que desean verter los “incontrolados” provocadores, que infiltrados y anónimos militantes en nuestras filas, los mismos que ahora se encuentran postulándose como autómatas y verdugos, aparentemente leales a la causa general, se sienten coparticipes de nuestras acusaciones, con el único fin de sembrar el caos y propiciar la caída de nuestras aspiraciones a un pozo de ignota y profunda negritud.

¡Paz, siempre hemos querido paz… y libertad¡ (levantando los dedos con el signo de la victoria).

(La BAILARINA imita la gesticulación del orador)

Ciudadanos, ellos, nuestros petulantes enemigos no son nuestro objetivo más adverso, son sencillamente los detritus que conforman una ridícula figura humana con una corona de supuesta honestidad, que no es de espinas precisamente. Ellos no son el objetivo final.

Los objetivos son los que intentan distraernos desde la pirámide inalcanzable del encubierto y protegido poder. Ellos son los verdaderos artífices y culpables de este fiasco nacional. Ellos también van al lavabo de sus inconfesables defecaciones, e intentan hacer correr su mierda por los desagües de una “invisible trasparencia”, mientras que sus ocultos abanderados, los que proyectan la larga sombra de la intimidación, se “cagan” todos los días en nosotros, en nuestros sueños, esperanzas.. y en nuestros miedos.

MAXIMILANO, le cede la voz a MARAT, y éste se explaya leyendo desde el mismo atril:

MARAT: Para éstos, para estos prohombres de la política asociada al glúteo económico y a la más delirante corrupción, ¿QUÉ somos? Sencillamente el producto de su cosecha… Y una muy buena recolección les dan nuestras deudas y miserias.

Nos han humillado tanto esa gentuza, esos que dicen han sido elegidos por la mayoría de los hoy desilusionados esclavos de sus desmedidas ambiciones. Nos han humillado tanto los avaros de la inflexible, voraz e incorregible política, los banqueros de nuestras costosísimas compras, y los prestamistas mediáticos de tanta opinión jerarquizada y subvencionada por los grupos de información vendidos al mejor postor, que hemos dejado ya de disfrutar de la paciencia y de la buena educación, abocándonos a practicar una doctrina desconocida hasta hoy: dar la presunción de inocencia a quienes por sus actos se la merezcan, persiguiendo a los maquilladores que se han aprovechado de nuestras debilidades macerando una incontrolable y nefasta gestión.

Hemos aceptado el caos y la parálisis de los mediocres, legitimándoles para guiar nuestras vidas, eximiéndoles de responsabilidad alguna al no exigirles referencias reales de sus prestaciones y sapiencias en un mundo profesionalizado. Les hemos dado tal crédito, tal voto de confianza a ésos cínicos personajes, que se han meado en nuestra confianza, apoderándose caprichosamente de nuestros bolsillos, de nuestra inocencia, conciencia,.. y de nuestra honradez.

Y me refiero a quienes no han demostrado ni han arriesgado nada en la vida, transformándose en seres anodinos que han malversado recursos y dilapidado el patrimonio del “estado”, sin respetar nuestras esforzadas contribuciones. Me refiero a esos, que en actitud siempre conciliadora, se emplean en aconsejar lo que ellos serían incapaces de hacer y asumir.

(Interrumpe la BAILARINA dando saltos y encarándose al público)

BAILARINA:

SI, esos de gesto sumiso, obediente y arrogante a la vez, esos que saborean, mientras hablan, las perlas cultivadas de su falaz desfachatez, que nos tranquilizan siempre con la perversa sonrisa, tras el terremoto de los devaluados intereses ajenos, que nunca coinciden con los suyos. Esos que dicen estar, solidariamente, y totalmente entregados a servir a la sociedad.

MAXIMILIANO aparta a la BAILARINA entre un forcejeo, intentando restarle protagonismo.

MAXIMILIANO:

Os habéis convertido en un experimento de sus fraudes, en personajillos de sus errores y en cautivos de la galera sin rumbo de la deuda global. Por ello, yo os quiero expresar mi pensamiento, que para “otros” puede ser intolerante, pero para vosotros una fuente de inspiración, que legitimará el derecho inalienable a elegir vuestro destino, libre del yugo de la demagogia, de una consentida tiranía de hechos consumados que irremediablemente intentan, y con mucho desdén, ocultarse en la trastienda y en los sótanos, que entierran los más descabellados dislates de un nefasto poder.

La BAILARINA, (agarra el abrecartas y hace como si se cortase las venas), mostrándole la acción a CARLOTA y MAXIMILIANO que se han sentado.

A grandes zancadas por el escenario, interviene MARAT.

MARAT: Atended (volteándose, mirando a Maximiliano y a Carlota, dándole un puntapié a la BAILARINA, con una dulce sonrisa, buscando en las miradas del público la aprobación).

¡Han conseguido borrarnos la sonrisa. ¡Basta ya!

Todo lo que está ocurriendo, los problemas que no concluyen con el ordinario y maldito embargo, la inquietante crisis económica, agravada por los elevados impuestos con los que nos castigan, para seguir recibiendo ellos sus onerosas nóminas, evidencian el claro y caro desprecio de un pertinaz insulto a nuestra paciencia…. Y a nuestra evidente falta de reacción.

La falta de sacrificio de quienes nos dominan, además del convenido abuso y excesivo gasto suntuario de sus detestables actos, cobijado y amparado en el sumergido e insaciable incumplimiento de sus promesas, siguen estimulando sus desaciertos, además de tener que soportar su descarado atrevimiento, ante el acopio indolente y corrupto de subvenciones disfrazadas y fondos sin justificación alguna que restan pan para alimentar a los necesitados e indefensos ciudadanos.

Se han convertido pues, estos “talentos” de la mediocridad, por los que empiezas a pagarles sus trapicheos cuando eliges su papeleta, en maltratadores con licencia para encubrirse y seguir haciéndolo con las muchas oportunidades que sacan de sus chisteras, transformándose en sepultureros de nuestros desencuentros…y nuestra falta de unidad… ¡hasta hoy, ciudadanos!.

¡Hasta hoy!

BAILARINA:

.. Y SUS CUANTIOSAS RENTAS. -añade la bailarina- que agarra un micrófono y continúa con la disertación, leyendo desde el atril.

BAILARINA:

Las amenazas de embargo y expropiación que sufren vuestras viviendas, la falta de trabajo y oportunidades, el descalabro social, las sanciones por respirar, las normas estúpidas que nos amedrentan y nos hacen capitular. Todo se ha convertido en una patraña, urdida por esos malditos bastardos, lerdos y débiles mentales con permiso para observar como nos suicidamos con el arma del inmovilismo, tras oír y admitir su palabrería, poco comprometida y banal, que la cauterizan sin piedad, imprimiéndonos, incansablemente, un código de barras en “nuestras” vidas sedadas y errantes, domesticadas por las pastillas gratuitas que en teoría mejoran nuestras depresiones y nuestras infinitas ganas de llorar… ¡y de gritar!. ¡Hasta hoy, basta ya!.

Y la Justicia sigue sin intervenir, sigue sin reaccionar.

La insensatez se ha apoderado, pero el espíritu del 68 prevalecerá, y renacerá, reinventándose y no sucumbirá. Y la falta de fe en el cambio es posible que se renueve, con la aparición de nuevos ideales, evitando tajantemente la pérdida de más tiempo, despeñando, de una vez por todas, la roca atávica, enredada al agravio de soportar mentiras y explicaciones… que no convencen a nadie.

CARLOTA: -evidentemente emocionada y contagiada de la proclama de la bailarina-

Hay que enfrentarse a esa secta que nos embrutece y nos castiga, que nos enmudece y nos hace languidecer con el temor de la sanción, que nos oprime sin más autoridad, que el voto coaligado y anclado en el revanchismo legal.

Tenemos que abrir el cerco y combatir en el cuerpo a cuerpo de la palabra, con el argumento y el diálogo de la razón. Así lograremos crear conciencia, abriendo, que es perentorio, la espita que dará una primera bocanada de aire fresco a la esperanza, la misma que yace, entre pesadillas, en las oscuras celdas del destino, protegidas por la mala práctica de los guardianes de una democracia irreal.

MAXIMILANO, aparta de la ventana a la bailarina, que intentaba acercarse sumisa, y desde el atril:

MAXIMILIANO:

Mi teoría del gobierno revolucionario:

“Yo apuesto, en estas elecciones, por candidaturas de listas abiertas, rebosantes de partisanos sociales, inspiradores de ideas revolucionarias que forzarán a construir la ya tan gastada, usada, mancillada y violada democracia.

Yo quiero haceros pensar en vosotros mismos como un conjunto, y no en un número impreso, añadido a una fotografía en un carné de identidad.

Yo quiero deciros que ha llegado el momento de sacar a “gorrazos” a esos títeres que dominan y entorpecen los caminos de la libertad, que nos mienten y nos empalan virtualmente, para seguir enmarañando con su obsesionado egoísmo nuestras vidas.

Y eso únicamente se puede hacer en las calles y en las urnas, pues dentro de tres días sus promesas, repletas del peligro enmascarado de su arrogancia, se convertirán en las barricadas de su silencio, y la reafirmación de nuestro indomable coraje, repudiando el paroxismo, para negarlo en el siempre y nunca más… jamás.

Permitidme ciudadanos, que sea Jean Paul Marat, mi amigo, víctima de la represaliada esperanza y curtido hombre de honor, llegado del más allá, procedente del desterrado laberinto del ostracismo oficial, que os hable y detone las cajas fuertes del pensamiento, hoy cerradas por imperativo legal.

Permitidme que sea él quien os convenza, con su fértil oratoria, sobre el discurso que mañana pensamos lanzar a través de las ondas populares y de los escasos medios televisivos imparciales, que todavía no han sido amordazados con la publicidad institucional, prestándose a difundir nuestro mensaje.

Si la unión y el azar de la razón lo permiten, saldremos victoriosos e impediremos engrosar las listas de un “DESGRACIADO”… accidente electoral.

MARAT se acerca a la ventana y junto a Maximiliano, levanta el brazo izquierdo en alto y la palma de su mano extendida y dedos abiertos, y con el derecho acaricia su espalda lacerada. Carlota queda en un segundo plano.

Voz de la bailarina, acercándose al atril y leyendo:

BAILARINA:

Teoría del Gobierno Revolucionario de Robespierre. Lo leerá Marat.

MARAT: Gracias ciudadana, gracias amigos y amigas por darme la oportunidad de intervenir en la concordia de un “talante” distinto y veraz, como alternativa a ese otro cambio de “talante” falso y ambiguo a punto de expirar, inconsistente y erráticamente perjudicial para nuestra salud mental.

Afortunadamente ese tragicómico estilo de gobernar nunca ha cuajado en la historia de la humanidad, y seguro que pronto dejará de iluminarnos artificialmente, incluso en la oscuridad de las cavernas que han habilitado para dejar a buen recaudo a ese ingente número de funcionarios afines, traidores y estómagos agradecidos, pretendiendo equilibrar la balanza de los descontentos, los mismos que han permitido, durante mucho tiempo, que la mirada obscena del poder les deje insensibles y casi ciegos.

¿Y sabéis por qué venceremos?: porqué los ojos de los que nos administran desde las ventanillas también producen legañas empobrecidas e hijos con futuro incierto. Y a ellos les recordamos, que el pueblo afligido goza todavía de la magia del derecho, que supera con creces el instinto “maternal”, de lo que debe entenderse como: LIBERTAD.

La BAILARINA en el patio de butacas con un manojo de periódicos:

BAILARINA:

El Amigo del Pueblo, El Amigo del Pueblo” “El Amigo del Pueblo”…. Suscripciones en la página final.

MARAT: “La teoría del gobierno revolucionario es tan nueva como la revolución que la ha traído.

La teoría del gobierno revolucionario no hay que buscarla en los libros de los escritores políticos, que no han visto, ni presagiado en absoluto esta Revolución, ni en las leyes de los tiranos que contentos con abusar de su poder, se ocupan poco de buscar la legitimidad; esta palabra no es para la aristocracia, y ya sabemos que cada uno de nosotros nacimos con un “rey” dentro.

BAILARINA:

mucho menos para la democracia de la pavorosa sensatez política..” (jajajaja)

MARAT: más que un asunto de terror para los tiranos..

BAILARINA:

.. y los usureros del aberrante capitalismo.. (jajajaja)

MARAT: es un escándalo; para mucha gente un enigma. El principio del gobierno constitucional es instaurar, adaptar la única soberanía que debe tener el pueblo: La República, alejada de amancebamientos y otros adoctrinamientos.

BAILARINA:

.. Una república que deseamos la gran mayoría, pero que no deja de ser una entelequia y el máximo referente de una UTOPÍA.

MARAT: La misión del gobierno revolucionario es fundarla. El gobierno constitucional se ocupa principalmente de la libertad civil; y el gobierno revolucionario..

BAILARINA:

..Que pretendemos..

MARAT:.. de la libertad pública.

Bajo el régimen constitucional es suficiente con proteger a los individuos de los abusos del poder público; bajo el régimen revolucionario, el propio poder público está obligado a defenderse contra todas las facciones que le amenacen y ataquen.

El gobierno revolucionario debe, a los buenos ciudadanos, toda la protección nacional; a los enemigos del pueblo no les debe sino la cárcel, que en otros tiempos fue la muerte como final.

BAILARINA:

……. o el destierro o su final bailarina mirando fijamente a MAXIMILIANO-

MARAT frente a un pueblo enardecido (VOCEA LA BAILARINA EN EL PATIO DE BUTACAS), induce a que el público coree:

BAILARINA:

Marat que han hecho con tu revolución, Marat que han….

(la bailarina gesticulando con la mano en forma de sable cercena el sonido)… agarra un ficticio micrófono, MAXIMILIANO se levanta y le acerca un megáfono real a MARAT, que lo alza y lo utiliza para seguir hablando con vehemencia, encarándose a la ventana desde el que seguirá leyendo tras un atril.

MARAT: Dentro de tres días impediremos que sigan promulgándose decretos sucios y oscuros, torticeros, de letra pequeña e indescifrable, repletos de prevaricación, barata falsedad, cohechos y despropósitos. Por decirlo de alguna forma, de excrementos.

Dentro de tres días impediremos que sigan dictándose leyes blandas y poco ejemplarizantes, de demostrada connivencia y extraños pactos y prescripciones. Leyes redactadas, aceptadas y promulgadas por políticos y magistrados, que creen que algún día van a depender de ellas, llegados, si así fuere, a un recalcitrante, azaroso y tormentoso destino, obligándoles a responder de sus delitos y nuestras miserias, redimiendo así y en poco tiempo sus penas.

Dentro de tres días nos convertiremos en sus carceleros, y alejaremos por fin el miedo, retomando el camino de la felicidad y el orgullo que nos han arrebatado.

Dentro de tres días, nuestros adversarios, “ bromistas y pendencieros representantes del pueblo”, de una sociedad demacrada y arrepentida, corroída por el virus de la ignominia, el sedentarismo espiritual, la ausencia de valores institucionales, sin visos de arrepentimiento, y el desprecio de quienes rigen nuestros destinos, querrán, intentarán volver a instaurar el “terror” de la condena por el pecado de vivir sin agobios, el “terror” de lo que a hierro mata, hierro muere, del ojo por ojo y diente por diente, mutilando la bella y escalofriante sensación de sentirse vivo y con IMAGINACIÓN”.

Dentro de tres días tendremos la oportunidad de volver a respirar un nuevo aire que el viento de la libertad traerá, ESCLARECIENDO las medias y grises verdades, vislumbrando el futuro de nuestro destino como seres humanos, y no como una frágil moneda de cambio, devaluada y casi inexistente, sin proyecto alguno al que considerar.

Volveremos a dar paso a los más jóvenes y capaces, para que defiendan a los más débiles y menos sagaces, para que aprendan que los valores de la defensa y réplica son personales e intransferibles cuando alguien los pretende secuestrar.

Hay que responder con firmeza, con la fuerza del equilibrio y el respeto, pero sin viso alguno de debilidad ni piedad para quienes les conviene seguir arrojando a la sociedad cubos repletos de supuestas teorías e impolutas prácticas, que nos amenazan, que nos ensucian con extremada violencia, de forma abrupta, corrosiva, o con el guante blanco de una indiferencia que nadie merece ni tiene excusa alguna para soportar.

Impediremos que sigan violando nuestros derechos, nuestros cuerpos y nuestras mentes, distanciándonos de su hipocresía, y él no mataras, a quien te está reventado la vida poco a poco, en estos momentos.. a ti (énfasis dirigiendo el dedo acusador al patio de butacas).. o a uno de los tuyos.

BAILARINA:

..Y para evitarlo tenemos a….. la gran guillotinaaaaaa (cortando un cigarro puro)

MARAT: Hay que responder a la pasividad destructora con la intolerancia despierta, mecida y sumergida en el consenso judicial, desterrando a los advenedizos e impostores a los desiertos.

Hay que abrir los ojos y no cruzarse de brazos..

(La bailarina sentada se abre de piernas)

..para responder con dignidad ante tanta indignidad.

Además, si somos clones y bestias de carga financiera para ellos, ¿no deben esperar de nosotros una reacción cabal y comprensiva? Basta ya de “mindunguis” y de ordenanzas que nos prejuzgan de antemano, para seguir engordando las arcas de una maquinaria estatal, que ni mucho menos ha sido inventada, fabricada y ensamblada por el pueblo por el exceso de una necesidad.

CARLOTA emocionada y junto a MARAT, con la cadera le empuja a un lado y añade convulsionada:

CARLOTA:

Basta ya de una supuesta y tolerada arbitrariedad, del “reality” de los partidos y las asambleas paralelas, de los autoproclamados portavoces asociativos en pro de su propio protagonismo, que nos confunden y repiten su filosofía barata, que pueda hacer peligrar la estabilidad social que defendemos hoy y defenderemos siempre desde las urnas cristalinas de la verdad.

CARLOTA se deja mesar el cabello por la bailarina.. y sigue pronunciándose, pero antes la bailarina exclama:

BAILARINA:

Ohhh Carlota…. Ohhhhhh, que pronto me repudiarás..”

CARLOTA:

Basta ya de todos aquéllos que aplican el nepotismo, que se reservan y preservan, creando nuevos puestos de confianza y prebendas entre los suyos, sus adeptos y vasallos, con una justificada autoridad popular. Basta ya. ¡Qué dejen de malversar los caudales públicos a favor de su enigmático beneficio!, al que deben responder sin más, incluso con todo su patrimonio particular, visto u oculto en un paraíso fiscal, acallándoles por la tanta blasfemia cuando utilizan y hablan de su nula y tan cacareada responsabilidad política.

Y al corrupto. al que perjudica con delito de lesa humanidad y al que se le pueda probar, garrote o guillotina, como ejemplo del legendario mandamiento: “No robarás”.

Basta ya de pagar sus deudas y copiosos vicios.

Ciudadanos, ahora ha llegado el momento de pedirle cuentas a la máxima autoridad y a su obligada “fiscalidad”, por no haber recibido nada a cambio, ni a cuenta de nuestros tributos, salvo los horribles y ordinarios panfletos de lo que dicen y nunca harán.

¡ Viva el pueblo, viva la burguesía social del siglo XXI.. y de la que vendrá.

Clamor de rumor instigado por la bailarina

BAILARINA:

Joder con la Carlota, aquí cada uno tira para su morral.

Marat que han hecho con…..

.. (SE CREA UN SILENCIO GENERAL)

BAILARINA:

-con una copa de licor en la mano-

Burgueses, monárquicos de papel couché, repúblicas galácticas, qué más da. Hay que desmembrar el cáncer que adormece los cerebros y cortar las cadenas que nos aprisionan, atemorizándonos con el castigo de la condena incierta.

Debemos instaurar el dócil “terror” que elimine la falta de expresión y movimiento de sus cabezas pensantes. Estúpidos seres……con los que no compartirías nada…

La bailarina le entrega una copa de coñac a CARLOTA y añade :

..ni tan siquiera una copa de coñac.

MAXIMILIANO: Entra en acción y bajando la ventana de guillotina

Hasta mañana ciudadanos.

Ruido de disolución de los congregados en el exterior que se va dilatando tras el escenario

MARAT: CARLOTA, no te extrañes que a partir de hoy te acusen de pertenecer a un nuevo movimiento radical.

MAXIMILIANO:

A ella si la recordarán. Es tan bonita, tan angelical… tan distante a la vez (cogiéndola de la mano y separándola de la ventana, llevándosela camino del lecho. Carlota se separa de Maximiliano con un brusco empujón).

CARLOTA:

Que me acusen de lo que quieran. Ahora hace falta gritar más que ellos.

-agarrando un cigarro de la tabaquera, cortándolo con el utensilio y ofreciéndoselo a Maximiliano-

Toma ciudadano, sólo ESTO es lo único con lo que hoy, mañana y pasado te vas a entretener. Después ya veremos.

Mientras, MARAT, nuevamente se desnuda para introducirse en la bañera, luciendo un tanga amarillo, que ha sustituido por el rojo en un PREVIO “mutis”.

La bailarina aparece entre los protagonistas, que estáticos observan su danza macabra.

Aparece un nuevo personaje en escena: SYLVI (los demás siguen paralizados, estáticos).

La nueva aparición se destaca por calzar unos enormes zapatones negros de gran altura, enfundada en un abrigo negro tres cuartos, y su cabeza queda cubierta por un pasamontañas. Recorre lentamente el escenario de lado a lado, y ya en el centro exclama:

SYLVI:

Éstos no saben lo que quieren. ¿Son antimonárquicos? ¿O son repúblico-burgueses?

¿Pertenecen a un movimiento antiglobal-liberal-poteca?, o sencillamente pertenecen a esa..

BAILARINA:

..Supuesta.. -añade la bailarina

SYLVI:

..red terrorista inventada de “alkaeda”. En cualquier caso, esos son unos “pringaos”…. y a mí me viene de maravilla este interrogatorio para mi tesis y licenciatura final.

La bailarina se detiene y con voz ampliada al público se dirige:

BAILARINA:

FIN del PRIMER ACTO

SEGUNDO ACTO

El escenario se ha convertido en una celda. El frontal del telón transparente simula unas barras.

El secreter desaparece, y en el centro una mesa, dos sillas, un teléfono y una lámpara de interrogatorio.

Frente a la mesa tres sillas que son ocupadas por MARAT, MAXIMILIANO Y CARLOTA. Una vez sentados se dan la vuelta y las encaran al patio de butacas. Miran fijamente al público con los brazos rodeando el respaldo y en actitud desafiante. Suena el timbre intermitentemente (la marsellesa), por la izquierda aparece SADE, por la derecha SILVY. En el momento de sentarse, cesa la cantinela y los otros tres bajan la cabeza.

SADE:

(Sentándose a la vez que lee un papel)

Juan Pablo Marat, 50 años…”bla, bla, bla, bla”… se le acusa de terrorismo imbécil y revolucionario, tienes algo que añadir.

MARAT: ¿de qué sirve la libertad política para los que no tienen pan?. Sólo tiene valor para los teorizantes y los políticos ambiciosos…. ¡Cómo tú Sad(e).!

SADE: (frunce el ceño y sigue)

Maximiliano Robespierre, 36 años…. Se te acusa de terrorismo CAVERNICOLA y revolucionario, de corruptor del sistema y criminal.

La bailarina (con los brazos cruzados y en la espalda, dando vueltas nerviosas por el escenario)

BAILARINA:

Al que le espera un fuerte dolor de cabeza al final.

MAXIMILIANO:

Los países libres son aquellos en los que son respetados los derechos del hombre y donde las leyes, por consiguiente, son justas.

SADE: (niega con la cabeza repetidas veces, después de la cita de Maximiliano y añade).

Carlota Corday, 25 años…. Se le acusa de NO FINGIDA afición e instigación a la rebelión. ¿Tiene algo que añadir ciudadana….?

CARLOTA:

Mi nombre es Carlota Chardonay. Soy una honrada viticultora y…. (asombrada exclama)….

¡Tú qué haces aquí Sylvi!. (al descubrirse Sylvi el pasamontañas)

SYLVI:

Responder a la justicia recuperada que se protegerá de la insensatez, del virus anárquico que has utilizado a través del éxito de tu “bodega” de ideas, lo que te ha servido para embriagar a la población, incitándola a cometer actos impuros, de desobediencia civil. Estoy aquí para conseguir tu declaración, sin violencia y sin rencor Carlota.

BAILARINA:

.. Y para arrebatarte a tu amante Carlota Chardonay…o Corday, o como te quieras hacerte llamar

SADE:

Basta ya. Antes de continuar, permitidme, para que no existan dudas de mi imparcialidad (risas de la bailarina), citar al mierda del cartero ese, ese grotesco y maloliente.. Charles Bukowsky.

La diferencia de la democracia, por la que vosotros os decantáis, con respecto a una dictadura… la mía, y que no se entere nadie..

(Silvy asiente y sonríe con la complicidad de la bailarina),

.. es que en una democracia puedes votar antes de obedecer las órdenes…, de los mismos que pacientemente han esperado para comerse el plato frío de vuestra bondad, el plato caliente de vuestras dudas, por no saber nunca, si estáis haciendo algo bueno… o beneficioso…. para los demás.

Observad amigos, ex-compañeros de tertulias y jugadas de “poker abierto”, soy yo Sade, vuestro amigo, el “pirao”, el “compañero inseparable del “incorruptible”, él, qué va a juzgaros, sin más testigos que ésta, una furcia ambiciosa del servicio de inteligencia artificial.

-dirigiéndose a Sylvi-, (Silvy, se contrae, se arregla en cabello y ríe tímidamente)

¿Qué esperabais… un juicio justo? Eso en las películas, no en el teatro macabro y real de vuestra auténtica e insatisfecha penitencia.

¡El orden social a cambio de libertad, es un mal trato!,… por ello no espero de vosotros confesión alguna… que me pueda… perjudicar (riéndose). ¿Lo entendéis?

Todo es bueno cuando es excesivo… ¿O no? Y mi locura no existe, no es importante, y puede serlo para despertar el instinto animal que todos llevamos dentro…. y nadie es capaz de aplicar. Durante 53 años he sido libre y lo seré para seguir escupiéndoos en la cara, a la misma vez que os digo que os amo, que causáis en mí una irritación feroz, una cierta parálisis facial (quedándose quieto frente a Carlota)

La bailarina se contrae, temblorosa de las palabras de Sad(e).

CARLOTA:

¡Libertad¡, hablas de libertad… Yo nací libre, y sin embargo me siento encadenada por los supuestos derechos que me otorgan como ciudadana, y las múltiples obligaciones que me son impuestas por decreto ley.

SYLVI:

Dirás, por decreto real.

CARLOTA:

Bueno eso, por decreto real

SADE: (aplaude). Bien, bien… Ya tenemos la primera víctima propiciatoria que va a inaugurar el cadalso… de su libertad… y en esta nueva era, ¿Cómo era?.. de paz y de concordia .¿Es así Marat?

Sad(e) se levanta, se acerca a CARLOTA levantándole la falda y acariciando sus muslos.

SADE:

Pero antes, querida mía, nos tienes que librar de éste (mirando amenazador a Marat),.. de ese otro imbécil (mirando a Maximiliano con despecho a la vez) ya me ocuparé yo.

SYLVI: interrumpe

Porqué si no lo haces Carlota, conocerás el otro lado embrionario del mal, el verdadero paraíso del placer.

BAILARINA (mirando al público con la boca espumada y ensangrentada):

SYLVI:

¿Conocerás tu propio canibalismo… y la nueva forma de tu mano de dos dedos, siempre portadora, eso sí, del signo “V” de “TU” libertad… y el muñón en el que se habrá convertido la otra.

Conocerás el bestialismo, el punto inflexible del dolor, la raíz cuadrada del resultado incestuoso de tu pariente más próximo. Conocerás el hambre… para que saborees tus propias heces. Conocerás el ojo por… ¡Oh!, que se pierde, el diente por… ¡Oh!, que se pierde y con mucho dolor, conocerás, el brillo del acero…. al rojo vivo… para embellecer con unos surcos de cosmética asquerosa tu jodido rostro.

Y para todo eso apreciada Carlota, tenemos los útiles para que nadie, nadie, de la “corporación profano-estética” sea capaz de arreglar. A Sad(e)… le das motivos…. y una copa de mata-ratas… y es el mejor torturador, benevolente eso sí, y sin licencia de actividad que ningún estamento oficial le impedirá ejercer.

Vas a hacer lo que te diga el camarada, perdón, el ciudadano Sad(e) Si no quieres terminar, antes de claudicar, como un piojo ciego en una hoguera… como aquéllos parientes herejes de tu frágil y tenebrosa memoria… ¿eran cataros, verdad?

Menuda virgen gilipollas, que has pretendido siempre aparentar. ¿Qué tú procedes de…. Una mierda Carlota, eso será lo que parecerás.

MAXIMILIANO:

Intentando levantarse, nuevamente se sienta y se acurruca en la silla después de recibir una fuerte descarga eléctrica que le propina Sad(e):

Por Dios..Sad(e)

SADE:

Ahora, ahora nos acordamos de Dios (sacándose un crucifijo invertido del bolsillo y colgándoselo del cuello)

MARAT: ¿Tú suplicas a Dios?

SILVY:

¿A qué Dios?

CARLOTA:

(Lloriqueando), ¿A qué Dios?

BAILARINA:

¿A qué Dios?

Suena el teléfono, lo coge Silvy, atiende y se lo pasa a Sad(e).

SADE:

Si. Si, soy el comandante Sad(e). Humm, “El AMIGO del Pueblo”, ah, sí. En efecto, tres páginas de publicidad, a la derecha y frente a texto. Le confirmo el contenido del anuncio.

Bien, tome nota: Amplios pisos de 20 m2, en hermosa zona, junto a la Diagonal, sector VIP – Torre Infiel, y frente a la piscina municipal. Facilidades de pago. Tramitamos hipotecas a 60 años, con la garantía de sus hijos, aunque todavía no los haya tenido.

BAILARINA:

Antes la promoción de la “bastilla”, hoy, después de los juicios rápidos y sumarísimos, y sin el valor de la recompensa por delatar: “el inicio de la familiar y “terrorífica” vivienda social…” se acerca a Sad(e) y le arroja una bolsa de monedas…. “aquí tienes mi paga y señal”.

Impertérrito, Sade cuelga el auricular, mira a ambos lados del escenario y oculta en un instante la bolsa de monedas en su zamarra militar.

SADE:

Que creíais, que la historia se iba a escribir con la pluma del ave Fénix, utilizando el papel transparente de los hechos, sin subterfugios, con culpables que sirvan de inspiración a otro cíclico y tumultuoso despertar.

De verdad creíais que no me encargarían el accidente de vuestra desaparición, eliminando toda huella que incrimine al poder que nunca ha sido abatido, ni tan siquiera herido por un rasguño… jajaja.. y ja.

Habéis llegado a pensar que es sostenible, ficticiamente hablando, por supuesto, articular una duda razonable para crear mártires, cuando lo fácil es redactar una esquela en “El Amigo del Pueblo” versión digital, y lamentar la triste pérdida, por cruel enfermedad de un glorioso patriota,… (Observando por igual a ambos: Marat y Maximiliano)… después ya decidiremos cuál.

Demasiado líquido desincrustante vertido en las mesas del diálogo, que os ha servido para que vomitéis hasta quedaros sin paladar. He aceptado el fruto de la tentación, de la pasión por traicionaros, tengo que decirlo, una y otra vez, una vez más:

Vosotros sois los tarados y yo el cuerdo para obligaros a recapitular.

Vosotros sois un estorbo en la batidora de los triturados complejos humanísticos y los documentos suplicatorios de Amnistía Internacional, que casualmente también caerán al mar tenebroso, conteniendo vuestras cabezas y vuestras anticuadas ideas de neo-liberalidad.

(Forzando a Carlota en un abrazo y produciéndole unos sonoros lametones en el rostro de ella).

Y tú Carlota, agarra el “puto” abrecartas y raja de una vez a Marat. (Alargando el abrecartas a Carlota).

A ti te necesitamos como una heroína de la burguesía, de esos incorregibles esperpentos de una sociedad opulenta, “la tan encumbrada sociedad del bienestar”, tímidos y rencorosos, injertos de la vida, acaparadores de la tradición y la nostalgia, de la familia y uno más, nostálgicos de una paranoia singular.

Me refiero a esos que abandonaste un día, que traicionaste una noche, lanzándote en brazos de ¿la libertad?. En el fondo, la sangre convertida en vino de tu blasonada familia te pedía abstenerte, y claro, tú eres una rebelde, efímera pero con causa, ¿cierto Carlota Chardonay o Corday, como te quieras hacer llamar?. En el fondo… eres un ejemplo del grasiento y casposo snobismo. Sois unos aficionados. (Mirando a Sylvi que ya esgrime un soplete intimidatorio frente a Carlota)

CARLOTA:

Maldito seas ciudadano Sad(e), (firme blandiendo el abrecartas y limpiándose la cara).

No vas a impedir con tu loca ineptitud, por ello tienes fama de bocazas, crear una leyenda adversa, cerrando una llave de inspiración a las generaciones venideras. Cuando los míos y los núcleos duros de los barrios oprimidos ya no puedan pagar los elevados impuestos a título de “progres” “mileuristas” que habéis alimentado por la fuerza, (mirando fijamente a Marat y Maximiliano), convirtiéndonos en minusválidos laborales, con precario trabajo y con muchas deudas contraídas, e interminables de atender de por vida, cuando los desheredados no reciban el ovalo del humillante pacto por no hacer nada, que hasta hoy les impide el movimiento social, ellos, sin duda, reaccionarán. Cuando todos se percaten de ser las marionetas de una insurgente prostitución política, corrompida, CALLEJERA y siempre incierta… ¿Qué pasará entonces?. Ehh, dime Sad(e): Surgirán los “otros”, una nueva “camada” , una “cadena” larguísima de penitentes y valientes luchadores, con una cabeza a la que intentareis amordazar sin conseguirlo, pues vuestros grilletes y candados no tienen llave alguna que justificar.

SADE:

Riéndose… Que el mundo estará mejor repartido Carlota, que habrá más funcionarios, más estómagos agradecidos y liberados sindicales afines al sistema que imponer, para contrarrestar el golpe y velar por su mendrugo de pan. Sabes Carlota, son un ejército que unido al profesional, invocarán la paz celestial. Además, ellos serán los primeros en aumentar la natalidad para que sus vástagos reinicien la filosofía griega de la democracia, de la porra, de la racionalidad sabia y el yugo “fascistoide” que sugiere, cómo y cuando apoyar a cualquier líder ocasional… y ejemplar., que les ofrezca seguridad controlada… y miles de canales de televisión cargados de esa tan sugestiva alta imagen digital.

Precisamente, el elegido democráticamente a dedo, por los miembros de un club que vosotros nunca conoceréis, será el tonto de turno al que adoctrinar y perfeccionar, inyectándole el don de la palabra y el carisma para endulzar y aderezar sus discursos de… simplezas

BAILARINA:

¡Toma ya!

SADE:

una palabrería pretenciosa, comprensible o no, de aparente sinceridad, siempre en aras de transmitir un bondadoso proselitismo para engordar la vaca del ahorro y el consumo… en vuestras absurdas y huecas cabezas que solo piensan en consumir, consumir.

El “afortunado”, el “elegido” os dirá, les dirá a vuestros equivocados militantes, que ahora es el momento de reactivar la economía, que cada uno tiene una oportunidad para sacar provecho del progreso interrumpido, que no ha prosperado, debido a la dramática economía mundial y al desinterés general, al cambio climático o a lo que le quieras llamar, y que cada vez cuesta y costará más vivir, con pena y sin gloria.

Y vuestras interrupciones ocasionales serán consideradas como las de un alocado grupo que ha distorsionado la confianza. Y vuestro recuerdo quedará reducido, achacándolo al virus de una debilidad momentánea e insustancial, como lo de la gripe A. Y todo seguirá igual: temor a quedarse sin vivienda, sin plasma, sin bicicletas, sin cuatro ruedas, sin alternativa a participar en el próximo “boom” inmobiliario de una urgente carencia, penalizando el enriquecimiento modesto, claro.

Por cierto, vuestros papás…, hijos de puta,…a seguir pagando deudas, que vuestros bebés deberán avalar. Ah, nuevo gobierno, nuevas medidas para capitalizar.

(Repitiéndose) Y todo seguirá igual: el acoso y el embargo inmobiliario, y la deuda pública en pro de una urgente necesidad (Sad(e) se golpea la cabeza y recupera la supuesta sensatez)

Y todo, para que todo vuelva a empezar, miserables míos. Además, a mí todo eso que me importa.. ¡Puta, rájale ya! (dirigiéndose a Carlota).

SYLVI:

Carlota, se refiere a los tuyos, a los de esos….. ¡ Ahora ¡ ¿dónde están?. (Apagando el soplete) medrando en los albores de un proyecto inacabado., de un sueño delirante.

La bailarina agarra del brazo a Marat y se lo lleva por la izquierda, mientras que Silvy hace lo propio con Maximiliano. (Entran en bambalinas)

Quedan Sad(e) y Carlota, se oyen unos gritos desgarradores.

CARLOTA:

Por Díos, que estáis haciendo….

SADE:

Apariencia aburrida Y URGÁNDOSE las narices….

Otra vez nombras a nuestro padre celestial (de forma irónica), extendiéndole el brazo y recogiendo de su mano el abrecartas.

Entra y sale Sad(e) por una de las puertas, enojado y con paso firme. Carlota queda sola, se sienta, se levanta, vuelve a sentarse, sus manos se crispan, enmarañan el cabello. Entra Sylvi.

SYLVI:

A tu amigo Robespierre, después de una merecida bronca y pitos, le hemos cortado la coleta… no sufras, no ha sido la del pelo. Y mañana, cuando deje de quejarse y vociferar, lo presentaremos como uno de los principales culpables del desgobierno… ¿qué desgobierno, si siempre hemos estado igual?. Y dentro de cuatro días, pues… le extenderemos su pasaporte al destierro, al infierno como destino final (jajajaja).

Bueno eso pienso yo, a lo mejor hay clemencia… y la sentencia es menos dura, como la de amasar un pan de piedra todos los días. Perdón por mis dudas ¿se lo comerá?

BAILARINA:

Perdonada estás.

CARLOTA:

Pero Sylvi, yo que te he hecho, déjame huir.

SYLVI:

¿ Tú qué has hecho ?. ¡!Zorra¡ Todo lo que yo no he sido capaz de hacer. Por pudor y cobardía. Sabes Carlota, no vives en un mundo real. Os habéis pegado un panzón de revolución, y ahora os está saliendo mal la digestión.

Sabías que cuanto más os lamentabais, tú por los tuyos, tus amigos por seguir con el deporte de hablar y hablar, cazando cuatro ratas, eliminando algunas cucarachas, estabais contribuyendo a equilibrar los mejores argumentos del “estado” para otros soporíferos dos mil años más. Os han dado la dosis, la misma dosis de locura que a Sad(e) le dan cuando gimoteando la pide… el “viagra” de la libertad.

Él “esnifa” todo el descontrol que le dosifica la gran torre control, ingiriendo toda la ansiedad, todas vuestras frustraciones, toda vuestra incomodidad, que sin saberlo, recorre vuestras venas…. visibles en los poros de vuestra piel… o es que no te ves, Carlota Chardonay (e), o como demonios te quieras hacer llamar. (Sujetándole la cara por la barbilla a Carlota). (Carlota, se aparta de Sylvi con una muestra de desprecio, escupiéndole al rostro).

Pasan unos segundos…. Llega la bailarina y le arrea una bofetada a Carlota, volviéndose y retirándose otra vez).

SYLVI :

Sabías que “ellos” necesitan una sociedad solidaria pero cobarde, impotente, pusilánime, pero quejosa a la vez de puertas para adentro.

Dime Carlota, ¿Cuándo has visto tú un corrillo de gente motivada y sonriente, que imprevisible y espontáneamente se organice, a excepción de la prestada ayuda de su “gran hermano” y otros movimientos contestatarios anclados en plazas y rotondas. Siempre existen intereses que displicentes todo lo dirigen, y que siempre persistirán, morando en cualquier barrio, en cualquier pueblo, en cualquier gran ciudad, en una autonomía, en un país.

Las protestas se organizan en los despachos Carlota. Se organizan y se lanzan como el reparto de caramelos en un desfile de moros y cristianos, o en el día del orgullo gay. Nada es casual Carlota. A todos nos la dan doblada, a todos por igual.

Carlota visiblemente irritada. Entra Marat, apoyándose en los hombros de la bailarina. Torturado, cojeando, con la mirada solicita permiso a Silvy para sentarse.

BAILARINA: (desprendiéndose de Marat)

Capitana Sylvi, ordena alguna cosa más.

Sylvy: Sin mirar a la bailarina y con los ojos puestos en Marat que ha tomado asiento junto a Carlota.

SYLVI:

Nada más. Puedes retirarte… y llámame al peluquero, (riéndose) necesitamos dejar a Carlota en condiciones… después de que se cargue a Marat.

Marat y Carlota se miran. SYLVI se sienta, bosteza, entorna los ojos y parece dormitar tras la mesa.

MARAT: (Dirigiéndose a Carlota). Lo he entendido Carlota. Tienen a unos insaciables vampiros, siempre sedientos de protagonismo, mutantes, parlanchines, aspiradores de la opinión, que roban y se maquillan de honrados cosechadores de progreso, de sonrisa frágil que utilizan continuamente para despistar.

Para cuando intentemos reaccionar otra vez, tras un conato de virtualidad, de chispa expresiva, imaginación, luz y sensatez, volverán a sacar a las bestias del poder, para volver a aplastarnos una vez más, convirtiéndonos en reos de nuestra declarada y e inadmisible insensatez. No firmes confesión alguna Carlota.

CARLOTA:

Son simplemente unos comparsas, unos payasos, tan ridículos y patéticos como nosotros lo somos ahora. Nos han dejado actuar en el gran circo, nos han permitido “airear” la podredumbre a todo volumen, dar vueltas por la arena de una sociedad que dice que sí a todo, que después se arrepiente de todo, culpándose de sus infantiles reacciones sin rechistar.

Los jóvenes, que deberían ser inconformistas no existen, solo al nacer. Los secuestran nada más berrean, y su intelecto es pasto de los buitres mansos, educadores que ayudan a corregir y defenestrar ilusiones con alusiones a una enseñanza copiosa e inalcanzable, demasiado fácil de alcanzar, si existiese libertad.

MARAT : Y los maduros luchadores.. y los viejos “aristócratas” de la clase media nunca acomodada, han dejado de serlo para soñar en convertirse en un número “jubiloso” de la seguridad social. Sin riesgo no hay lucha… y la lucha se convierte en éxito cuando pasas inadvertido.

Todo el mundo tiene miedo Carlota. Mi mundo, mi espacio nunca ha sido el tuyo, pero ahora más que nunca me temo que soy el que nunca quise ser, el protagonista de una serie que más tarde o más temprano tendrá un cruento final. Nadie se mueve, ni suspirará por nosotros Carlota, nadie. No hay solución plausible. No existe.

BAILARINA:(sentada en la silla que ocupaba Sad(e):

Éste es el guión, en el que me parece no vas a tener mucho protagonismo Marat.

CARLOTA :

¿Realmente Jean Paul, hemos participado alguna vez de una idea?, ¿o somos sencillamente el sueño de una historia que nadie quiso entender?.

BAILARINA (en jarras)

Bueno, ya queda poco, pasemos al acto final.

TERCER ACTO

Tras la mesa de interrogatorios aparecen sentados en segunda fila: Sade (izq), Lafayette (centro) y Sylvi (derecha), en primera fila y cabizbajos: Robespierre (izq), Carlota (centro) y Marat (derecha).

Lafayette se levanta bruscamente de la silla, portando un expediente en su mano izquierda, mientras con la otra juega con el abre cartas. Los 3 acusados se esfuerzan en levantar sus rostros frente al público:

LAFAYETTE: (impertérrito, seguro de si mismo)

Ciudadanos, damas y caballeros, cautivos de la evidente y sutil contrariedad, al fin y al cabo”.

Recién aterrizo ya me encuentro con problemas, con los que al parecer el comandante Sad(e) no sabe enfrentarse, resolver, terminar… o eliminar, sin darme tiempo apenas… a superar este molesto “jet lag”.

SADE: (abrochándose los botones de la bragueta y en un tono humilde)

Perdón Ministro de Justicia Rápida Lafayette, no hemos pretendido incomodarle, pero habíamos pensado que le interesaría mucho volver a ver a su “entrañable amigo”, Jean Paul Marat.

LAFAYETTE:

Esa es la única razón, Donatien Alphonse François de Sade, por la que no te devuelvo a Charenton.

SADE: (risueño).

Ahhhh, volver, volver, volver, ¡Sí, por favor!. No le dé a Vd. ansia, no le dé a Vd. miedo. No se reprima, enloquezco por volver al pozo de mis desdichas, frustraciones y sufrimientos. Ministro Lafayette, le rogaría que al hacerlo, se sirva Vd. ordenar mi confinamiento junto al fenicio ése… el arrepentido ¡Annibal Lecter!. Tengo tanto que aprender de su benedictino personaje.

LAFAYETTE:

¡Ay Sad(e)!. Nunca cambiarás. Te rogaríamos una vez más que dejases de convertirte en el eterno aspirante a ser el más malo del lugar. Pero, ¡veamos!, vayamos a lo importante: Éstos 3, ¿rebelión, sedición, terrorismo social, proselitismo contra- cultural?….Hummm (encontrándose con el rostro de Marat).

En cuanto a ti Marat, de todo eres culpable, incluso de mucho más, sin olvidar tu manía persecutoria a nuestras “santas familias”… como la que compone mi clan. Pero eso no tiene importancia, lo importante es que has sido el cabecilla de los desordenes sociales, y ahora, pagarás con tu vida esa peculiar forma de tocar las narices a quien no las tiene para olfatear el hedor de sus errores, cuando lo útil y precavido hubiese sido solo pifiar, sí pifiar amigo Marat.

MARAT: (desafiante, irascible, cruzando la mirada de Lafayette, reacciona, se levanta con esfuerzo y dice)

Conmigo podrás terminar cuando tu cobardía se convierta en valor y tus deseos de venganza se inmolen en la justificación de una falsa idolatría por la libertad, la seguridad del pueblo y la legalidad con la que te amparas hoy día.

No Lafayette, no te voy a dar motivos para que después de mi falsa confesión y mi “suicidio involuntario”, la “chusma” se “cague” en “mis muertos”, de la misma forma que lo hago yo ahora con los tuyos.

Sade lo empuja y derriba. La BAILARINA aparece y grita:

BAILARINA:

¡Ahora Carlota es tu momento, agarra el abrecartas y apuñala a éste miserable piojo (refiriéndose a Marat al que señala con el dedo)

Carlota se paraliza, mientras Robespierre intenta levantarse de la silla, momento en el que Silvy le propina un fuerte golpe con el codo en la espalda.

LAFAYETTE: (con acento irónico)

Amigos, sólo intento haceros más fácil y agradable vuestros últimos momentos, sin que tengáis que pasar por el tormento. Os hemos dejado hablar, representar durante bastante tiempo las escenas de un exterminio burgués, de una cruenta criba, que podría haber derribado nuestros sólidos cimientos.

Ahora necesito que vuestro protagonismo desaparezca silenciosamente, con la benevolencia que se pueda, expire y sin ninguna acritud por mi parte. Pero antes necesito saber quien es vuestro inspirador, vuestro oráculo iracundo, ese al que llamáis en clave “OROEL”.

CARLOTA:

¡ Jamás lo sabrás Lafayette ¡, pues nadie lo conoce, ni él mismo sospechaba el éxito de su anónimo proceder, cuando pregonaba a los cuatro vientos y en “El Amigo del Pueblo”, unos argumentos incontestables que clamaban a la reforma, que fueron adquiriendo forma, impregnándose con las llamas de vuestro inagotable egoísmo, provocando una revolución, un acto de fe que nos han impulsado a rebelarnos contra vuestro “estado” y “vuestros sicarios”, contra vuestras humillaciones y falta de respeto, al hacernos consumir lo que no necesitábamos, al tener que endeudarnos por nichos de cemento, demasiado costosos y muy valiosos para vosotros, ignorando que los grilletes eran de acero y no de miel. Nos habéis cubierto de miserias… y crímenes, que nadie quería asumir, (sollozando)… que nadie quería ver.

LAFAYETTE:

Y lo dices tú, “alias la Chardonay”. Empresaria, viticultora, (abriendo el expediente), hija del más célebre barón de la construcción. Tú, una rica heredera, a la que a pesar de las influencias debo hacer desaparecer en la misma guillotina ensangrentada, la misma que ha cortado cabezas queridas y admiradas. Y lo dices tú Carlota, como culpable del asesinato de nuestro insigne y admirado padre, mentor, único autor de la filosofía en la que se reparte la tan ansiada riqueza, llamémosle MARAT y no OROEL. (añade explosivamente.. de ti Robespierre, ya me ocuparé después).

BAILARINA: (VOZ EN OFF)

Y OROEL dice en su “blog”:

Hay una cosa en la que todos estamos de acuerdo, la forma en la que actúa la Función Pública es la de un cortijo, en el cual hacen lo que les parece sin someterse a la ley”.

Por una vez que aparece alguien dispuesto a exigir que se cumplan unos artículos determinados de nuestras normas, siempre tiene que aparecer alguien a desacreditar e insultar gratuitamente”. (Marat, Robespierre y Carlota, levantan la cabeza con orgullo, mientras que Silvy y Sad(e) la inclinan, Lafayette mira al techo)

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Estoy con la Asociación de Revolucionarios, me sorprende lo bien que está actuando. Los pseudo sindicatos, impuestos por una democracia de siglas, integrados por parásitos, en vez de hombres de honor, se han convertido en unos mercenarios que sólo defienden y excusan a quien les pagan nóminas desproporcionadas y subvencionadas, invitándoles a actos protocolarios, dejando al trabajador indefenso, al comerciante mal parado y al político con la licencia para seguir matando ilusiones y crear desencantos”.

Ahhh, Marat que han hecho con “nuestra” revolución (concluye)

SILVY (saca un revólver, apunta a bambalinas, se produce un disparo y se oye la débil e hilarante voz de la bailarina que se va apagando).

BAILARINA:

( Débil voz ) Marat que han hecho con nuestra……. (silencio)

………………revolución.

MAXIMILIANO:

¡Qué habéis hecho malditos¡

SILVY:

Lo que a ti se te pasó hacer en su día imbécil. El muy bastardo. Camina, al menos dejarás de oír la voz de tu amo. (y empuja a Maximiliano por la izquierda del escenario).

SADE:

Con permiso ministro Lafayette. (agarra a Carlota y abrazándola con vulgaridad extrema se la lleva por la derecha del escenario. Antes de cruzar el umbral se vuelve hacia Lafayette y dice):

No entiendo nada. ¿Por qué no hacemos lo mismo que se ha hecho conmigo?. Nos los llevamos a una “mani”, después al “mani” (ya desvariando), les “cascamos”, les sacamos unas fotos, con el “fhotosop” les adecentamos, las publicamos con las esquelas de otros, pegaditas a los anuncios de promoción inmobiliaria, y nos pegamos una juerga con sus cabezas en Chareston.

LAFAYETTE mira a SAD(E) con desprecio, SAD(E) se vuelve, se encoge de hombros, y pellizca a Carlota, que emite un gemido.

Quedan MARAT y LAFAYETTE sentados ya, uno frente al otro.

Un silencio (30 segundos mirándose fijamente)

LAFAYETTE:

Si no recuerdo mal habíais sustituido la “fraternidad” por la “legalidad”. Libertad e igualdad ya teníais, pero olvidasteis lo principal. No tuvisteis en cuenta que lo del rechazo a una sociedad dividida queda muy bien en los papeles, que la separación del poder constitucional del estado es una quimera, y una perversidad de ilimitadas e insospechadas consecuencias.

MARAT: Haz lo que tengas que hacer Lafayette

LAFAYETTE: (sin prestarle atención)

Lo haré. Y encima te alias con el prófugo (dirigiéndose a Marat), todavía no encontrado, pues ya no lo sería, salvo por las “ladillas” que pueden haberle convencido de que estar siempre con ellas, es lo mejor que puede haberle ocurrido en su vida.

MARAT: No sé a quien te refieres.

LAFAYETTE:

Pues a DANTON, naturalmente, mi querido Marat.. ¿o creías que hablaba de Maximiliano Robespierre?. No, no “amigo” mío. Me estoy refiriendo a nuestro admirado DANTON, ese “perro” que empezó a convencer a algunos ayuntamientos para que únicamente reconociesen la autoridad plebeya de la Asamblea Nacional que se te ocurrió organizar.

Ese miserable que decía que el “ayuntamiento lo somos todos” y que no tiene un dueño, supuestamente reconocido en el papel de Alcalde. Ese optimista absurdo al que hay que frenar. ¿Lo entiendes Marat?. Las municipalidades son el quid de la cuestión. En ellas radica el principio incuestionable de la soberanía del pueblo y su instinto gregario, al que hay que neutralizar. Por esa misma razón, y a modo de gratificación, no podemos impedir que algunos “desaprensivos”, que cada día hay más, según nuestras estadísticas secretas, se enriquezcan con total impunidad gracias a un falso discurso y malograda intención. Tienen patente de corso, y la aceptamos, con leves castigos cuando se evidencian de forma notoria.

Ellos representan la voluntad popular y esa es la razón que sirve para legitimar determinadas actuaciones.

Sí Marat, me estoy refiriendo a DANTON y no al déspota de ROBESPIERRE. Eres tan grotesco y mentalmente seco en tus convicciones Jean Paul, que no llegaste a pensar que él, que va por libre, también está metido en el ajo, como muchos abogados, que se lucran con la carroña de los demás, avivando los problemas, echando leña al fuego en la amañada clandestinidad legal de sus conocimientos, para después solucionar los desaguisados, como mensajeros imprescindibles de la cordura a la que hay que llegar. Sí, echando leña al fuego interminable, para después, cuándo más tarde mejor, apagarlo y después repartir el botín con otro de su igual.

MARAT: Te equivocas, no todos pertenecemos a vuestra casta, obviamente, AFORTUNADAMENTE no hemos vivido en el mismo corral.

LAFAYETTE:

Eres un estúpido Marat.

MARAT: Lo puedo ser, pero nunca un traidor. Ni sé donde se encuentra DANTON y jamás lograrás desacreditar a Robespierre.

LAFAYETTE:

¿No?

MARAT: ¡NO!

LAFAYETTE:

¡ Y que más nos da Marat !. Nosotros, los políticos del temple y la custodia sagrada del recurso institucional, servimos de precursores de una legislación interminable, necesariamente confusa para evitar el cataclismo de la sociedad.

Formamos a los elegidos cuya conducta modificamos a nuestro antojo. Les facilitamos todo lo necesario a cambio de su colaboración, tesón y esfuerzo. Y ellos añaden algo de picaresca a su gestión.

Te voy a poner un ejemplo: Al pueblo se le hipnotiza con vehículos rápidos a los que les prohibimos acelerar. Os restamos puntos, os sancionamos, como si estuvieseis en el parvulario y os hubieseis portado mal…. Os embargamos, os maniatamos y jugamos a ver quien puede soportar una vuelta de tuerca más. ¡Ay Marat, Marat!

Tenemos un brazo muy largo, muy corto dependiendo de la ocasión, y rápido en cualquier caso, cuando presagiamos temeridades, evitando así que vuestros mordiscos puedan infectarnos, lo que impediría daros vuestras “merecidas” migajas de pan.

Multamos a los mendigos por pedir limosna, ¿Qué paradoja, verdad?, jajajaja, esos que como excusa siempre dicen que no tienen trabajo, que son unos desarraigados, cuando en realidad los estamos induciendo, convirtiéndoles en carne maloliente para que os atemoricen en las calles, pues folklore hay que daros y a ellos “jarabe de palo social”.

Además, esos necios siempre nos sirven para mostrar que existen otros mundos, otro “lumpen” con el que el pueblo afortunado, con sus deudas y diagnosticadas depresiones siempre se puede comparar.

Ellos nunca conocerán presidio, ya que son víctimas de la sociedad que vosotros y sólo vosotros habéis creado. ¿Y te das cuenta Marat?. Desde que surgisteis vosotros, cada día hay más y más, cretinos desarraigados, drogadictos, alcohólicos y desnaturalizados.

Además, ¿qué te ha parecido nuestra última campaña de tráfico y la que induce a dejar de fumar? ¡A qué jode eh, jode Marat! De todas formas, a ti ya se te terminó el plazo para seguir intoxicándote con tus malos humos,… de esos cigarros puros que invaden los pulmones de nuestros honestos consumidores…. ¿del que vive y deja respirar, eh Marat?.

No me prejuzgues Marat, la Justicia soy yo, aunque creas que represento al mal. No es así, sin nosotros la bestialidad, la necrofilia social reinaría en un planeta de terror.

MARAT: El terror, el terror lo habéis implantado vosotros. No corras, no bebas, no protestes, probablemente para no llegar nunca a tiempo de desenmascararos. Para que hagamos todo lo contrario, para mantenernos sobrios en un clima etílico de angustia y auto inculpación. Y probablemente para hacerle llegar al pueblo que las doctrinas de obligado cumplimiento, no sólo empiezan y terminan cada año, con la abusiva declaración de una renta que diezmada va a favorecer las lisonjas y prebendas de otros andrajosos lastimeros, a los que tenéis la “obligación” de contentar.

Vuestros mensajes utópicos y contradictorios nos han masacrado, envejecidos con miles de miedos y cisnes negros. Habéis roído la ilusión del pueblo, haciendo que no nos respetemos, que nos enfanguemos en una farsa audiovisual planificada, que nos obliga a morirnos cada día con extrañas historias de complacencias, y curiosos desesperos antes de conciliar el sueño de la madrugada. Por ello nos queréis bien despiertos ¿No? Lafayette.

LAFAYETTE:

Sencillamente Marat, os hemos dejado asir la sartén por el mango para calentar una “sabrosa tortilla a la europea” que nunca degustareis. Es lo mínimo que podíamos hacer para evitar más derramamiento de sangre, compréndelo. Sangre que podía salpicar a nuestros “inocentes descendientes”, si os hubiésemos dejado hacer. Por ello entendimos que vuestra receta podría funcionar a la medida, hasta que nos pareciese oportuno, dado que el aceite y la sal, a buen recaudo siempre están.

Habéis sido muy malos cocineros, os ha faltado un “piquito de pimienta”, una “rayita” de esas que “snifa” constantemente Sad(e). Mesa ya tenías Marat, y con muchas “patas de burros”, ¿te suena? ¿la Asamblea Nacional?, ¿un buen vino Chardonay?, ¿el de la Corday?,… ¿pero qué más os podía faltar?. ¿la cocina?. Esa no Marat, esa cocina no necesita horno ni combustible, la tenemos siempre dispuesta… en el infierno. Y tenemos muchos diablillos para freíros los huevos.

MARAT: … ¿Qué has hecho con los demás?

LAFAYETTE:

Ahora están, acogidos en nuestras celdas de manera cautelar, vigilados, resignados a participar en un programa de desintoxicación cerebral de gran audiencia, currando ya, como decís vosotros, convertidos en concursantes desde el gran presidio de La Gallinita Ciega, en las cristalinas y depuradas aguas del mar violento.

Lástima que no los puedas ver ni oír. Hubieses podido comprobar que somos generosos y mucho menos rencorosos. A ti te damos el pasaporte para un balneario, donde puedas aliviarte de esas quemaduras, esas feas llagas y costras en la espalda, producidas ¿en el lejano Edén, en aquella escuela de tortura de las Américas?, en la que pusiste a prueba como soportar tus molestas e improvisadas reivindicaciones, que nosotros, a través del tiempo hemos seguido tolerando hasta hoy Marat. Hasta hoy. Nosotros te formamos, nosotros te idealizamos, nosotros te retiramos Marat.

SYLVI : (reaparece con un libro en las manos y recita)

No volveremos a azotarte nunca más Jean Paul.

No permitiremos que vuelvan a “sado penetrarte”.. mentalmente Marat.

Ni te inyectaremos más el dulce y lento veneno del protagonismo en la sangre.

A pesar..de que has sido un chico malo, muy malo Marat.

¡Lo que nos faltaba!. No queremos mártires Marat.

Lafayette se contrae, se acerca al final del escenario, pinza con sus manos sus labios y termina exclamando ante el público:

LAFAYETTE:

¡No se lo habrá creído!, ¿verdad?.

Lafayette se vuelve y se encara a Marat, a unos centímetros de distancia. Marat tiene, inexplicablemente, el abre cartas en sus manos y se lo clava en el vientre, a lo “harakiri” pronunciando…..

MARAT: Lafayette mira que hago con tu pasividad y compasión. Al fin has logrado inocularme tu venganza.

Lafayette agarra a Marat desgarrado por el dolor, lo lleva hasta el telón en forma de cuchilla, lo deja doblegado y suelta el cordón por el que se simula se desliza lentamente la guillotina, pronunciando……

LAFAYETTE:

Y yo, que hago ahora.

Marat, Marat, que has hecho con tu frágil, desesperadal y patética revolución.

Observaciones : Actores (7)

Marat, Carlota, Robespierre, Sade, La Bailarina, Sylvi, Lafayette.

Los largos monólogos desde un atril y con papeles simulando el periódico (La Voz del Pueblo).

Autor Juan Hdez. Belz   (Registro en la Propiedad Intelectual: B4422-08)

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