Las “criptomonedas”, en tela de juicio por la banca desconfiada que siempre gana

Las criptomonedas ¿ otro tipo de estafa piramidal “bendecido” únicamente en la red, que dura demasiado y se sostiene por una especie de lavadora que centrífuga con rápidez, con aparentes buenos resultados ?

Bitcoins monedas digitales
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Internet se ha hecho imprescindible para cualquier sector del mercado y sus estrategías, entre las que también cuentan los “clanes organizados de estudios, inventos y tenderetes de lavados financieros”, dirigidos por aprovechados expertos geo-estratégicos cautivadores en redes sociales, que utilizan el éter y los espacios publicitarios sin más control que la virtualidad que puedas creer y sin garantías a destacar para dar a conocer sus fatídicas, perversas y deshonestas ofertas, que darán al traste con algunos ahorros impresos en la auténtica casa de la moneda, por quienes confiados creyeron saberlo todo, dejándose querer y acceder a las invitaciones de esos grandes negocios qué si fuesen tales, quedarían en provecho y a merced de unos pocos socios, y no de una inmensa globalidad que hace temer lo peor, y que no es más ni menos que acceder al estúpido juego del “come-cocos”.

Y es qué hay que ser rematadamente iluso para creer a pies juntillas que un par de hermanos gémelos comprando con una modesta inversión la moneda “Bitcoin”, tal rezan los anuncios propagandísticos, se han hecho inmensamente ricos en poco tiempo, y que ahora después del desastre y el hundimiento de la que se “sospechaba” sería alternativa, incluso sustitutiva del dólar y el euro, aparece otra de cambio que la reemplaza con idéntico pábulo promocional denominada “Ethereum”, a los efectos de continuar largando avisos de secundar la inmemoriable oportunidad, el momento valiente, defenestrando si se puede, la intuición reforzada por la precaución, que anularía con imaginación y destellos de interés, de qué algo más se esconde cuando intentan convencerte con amplía difusión los nuevos valores especulativos, apenas sin riesgo, suelen pronosticar, de las criptomonedas, que posiblemente, después de adquirirlas ensombrecerá las temeridades de los que con ignorancia y poca sagacidad, no han acertado a entrever sus grandes e indescifrables desventajas y “raros” excelentes resultados a contemplar en un breve espacio de tiempo, que siempre suele suceder a fin de tener constancia de ellos, de la gran noticia, cuando la ocasión para intervenir ha caducado en las páginas sabiamente dirigidas por encantadores de reptíles y otros muchos más monstruos que produce Internet.

Y no es menos cierto que ya se alzan voces atrevidas como la nuestra, para informar tras una fértil investigación, la suposición de que la idea de crear las criptomonedas partió de un bufete de abogados con sede en Panamá y afincado en Colombia, inspirándose el mismo día que descubrieron que el mucho dinero “sobrante” enterrado por Pablo Escobar y otros, aparecía cuando se necesitaba, totalmente roído, inservible, húmedo, ni siquiera apto para quemar, o simplemente escondido en un gran erial del que se desconocía el punto clave de una “amada y enriquecida caja de resistencia”, lo que decidió a emprender un estudio alternativo como un elemento de reserva sustitutivo que permitiese lavar con total impunidad, la centrifugación del dinero negro procedente del narcotráfico, convertido en virtual y con posibilidad de cambiarlo a la par con el de curso legal si el número de participantes formase una espesa, abrumadora y sólida base piramidal impenetrable a la curiosidad que no fuesen las ganancias medidas a repartir con un magistral tamiz. 16 años después (1993) del cesado a balazos que dió la brillante idea, y después de muchos recursos abatidos por el color del dinero, los representantes letrados empiezan a edificar la estructura blindada de acero, consensos para no intervenir judicialmente mediante el soborno en distintas áreas del planeta que nunca sabremos, y el programa que procesa el primer “Bitcoin” en el año 2009 desde una ubicación de trabajo, que bien podría ser un reconvertido refugio antinuclear que albergaría el equipamiento instrumental adecuado.

Y a todo ésto la banca tradicional, como siempre, cuando algo no le interesa, echando balones fuera por el simple hecho de que no juegan en la misma liga, y muchos menos lo harán aunque los más avezados en difundir falsas noticias digan que una paralización en las cotizaciones de las nuevas monedas significaría un serio disgusto para la economía. Menuda memez, sería como que el mes entrante le viniese a cobrar el recibo de la electricidad consumida el panadero de la esquina, o que el Monopoly se conviertiese en la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores).

Internet se inunda de especuladores, de negocios de chicha y nabo y mucha carencia de verdad y demostrada honradez, de riquezas ocultas en las webs que pronostican abrir el cofre con doble fondo de las sorpresas. Y en ese hemísferio maquiávelico juegan las criptomonedas, bailando charangas entre biorritmos y aluviones de falsas promesas dentro de un gran juego piramidal, en donde los últimos, los seducidos que han sido cazados por un click excitado pierden mucho más, sin que haya forma alguna de reclamar.

Se ha tratado de emparentar el “bitcoin” con intercambio de servicios, productos y otras manipuladas teorías utópicas que resucitarían otro tipo de compra-venta, pero en el fondo, lo que queda es un sabor amargo por parte de aquellos que han dado más de lo material que el acopio de esa moneda virtual.

Señores, cuando la banca que siempre gana no juega, se produce una seria advertencia, todo lo demás es fruto de un sueño que puede convertirse de la noche a la mañana en una pesadilla, y de una dependencia estimulada por una ganancia limitada, oscura, desaconsejabe y pasajera.

El Bitcoin o lo que después aparezca es una “moneda” intangible, virtual que no respalda el oro, lo que hace que no se halle controlada por ningún país o Estado, y muchos menos por instituciones financieras, lo que hace difícil creer en la existencia de las hadas madrinas cuando no han sido por nadie vistas, salvo por Internet si así se las desea ver, ya que es el único medio por el que se puede comerciar y contagiarse con dicha “divisa” ficticia.

La criptomoneda se basa en una complejidad aritmética que va más allá del concepto binario. El sistema está en manos de una tecnología cercana a la ciencia de secuencias espaciales, en donde un ejército de ordenadores conocidos por “miners”, que fijan cada diez minutos un aumento en el mercado de 25 bitcoins, con una reducción paulatina, que nos imaginamos se hace para no llamar excesivamente la atención, ha hecho que en 2017 se emitierán 12,55 btcoins, justamente la mitad, hasta que la producción culmine en 2140 cuando se alcance un tope cercano a los 22 millones de unidades puestas en circulación, lo que no evitará que mientras tanto se hagan transacciones de monedas irreales por la aportación de quienes creen sobredimensionar sus oportunidades, gracias al dinero real que aportarán en el cambio por una “chatarra” virtual, qué cómo asciende todos los días, a los más egoistas y ambiciosos les va a ser difícil tomar la decisión de transformarla, con la interrogante de no saber muchas veces que es lo que ciertamente y valor declarado reciben al cambio.

Observen bien el hermetismo del proceso que se sigue, en donde no existe una dirección física para saber quienes realmente están detrás de la gran y compleja ambigüedad de la aventura. Para adherirse al plan hay que descargarse un software en nuestro sistema de comunicación en la red, que servirá a la vez de único punto de conexión de nuestra cuenta y caja de caudales virtual, generándose una dirección “bitcoin” para realizar operaciones entre los interesados anónimos siempre, y que simplemente se garantizan como medida de seguridad utilizando una serie de criptografías a modo de dos cerraduras y llaves de acceso, ya sea para la privacidad o para la pública.

Los riesgos que implican la tramitación, compra y venta de estas criptomonedas, especialmente el Bitcoin, son claramente desglosados por la Dirección General de Operaciones, Mercados y Sistemas de Pago del Banco de España, que resumiremos a continuación en pleno apoyo a nuestra opinión sobre todo lo que en este sentido es cuestionable.

Financiación de actividades ilícitas y/o blanqueo de capitales.

Debido al carácter descentralizado del esquema, las transferencias se producen directamente entre el ordenante y el beneficiario, sin que se necesite un intermediario o administrador con nombre, apellidos e identificación como responsable directo. Ello implica una dificultad ante la identificación y alerta temprana ante posibles comportamientos sospechosos de actividades ilícitas.

El hecho de que redes del crimen organizado usen de forma generalizada sistemas de pago electrónicos emergentes, puede crear una reputación negativa sobre los medios de pago digitales oficialmente establecidos.

A pesar de qué, en principio, cualquier ordenador puede participar activamente del proceso de creación de nuevas unidades de bitcoins, la elevada capacidad procesal en el tratamiento de la información requerida implica que en la práctica, esta actividad esté dominada por un reducido grupo de anónimos interventores del extraño fenómeno que desfiguraría cualquier serio proyecto.

Posibles transacciones fraudulentas.

  • En la medida en que los protocolos sobre los que se asienta el bitcoin son desarrollos de software abierto, la implementación de sus diferentes versiones no tiene por qué producirse de manera uniforme entre todos los usuarios. Sin duda pueden alterarse los valores en distintas zonas geográficas, a través de programas combinados que aparenten ser “bolsas de contratación”.

  • * Importantísima aclaración a nuestras contínuas llamadas de atención en las operaciones que puedan estudiarse por inexpertos que todavía dudan en nuestras aseveraciones:

  • Impacto sobre la estabilidad de los precios y sobre la confianza financiera, Dado que las plataformas de negociación privadas donde se pueden canjear Bitcoins por monedas de curso legal están marcadas por la elevada volatilidad de las cotizaciones debido a movimientos especulativos, se sugiere no dar pasos en ningún sentido para no encontrarse primero sin calcetines, después sin zapatos y quien sabe si con los pies descalzos para salir corriendo del barrizal en el que económicamente han quedado atrapados los incautos.

    Desde el punto de vista del fraude, las criptomonedas que no tienen ningún respaldo bajo ningún parámetro básico de solidez financiera, representa una importante sombra de autenticidad en comparación a la emisión y uso de tarjetas de débito y crédito emitidas por las reconocidas entidades bancarias, que también tienen su asegurado papel en el comercio on-line, jugando a su favor la transparencia de una operación que se refleja en una cuenta nominal y numerada, que de ser injustificado el cargo puede devolverse a sabiendas que su gestor, hará lo indecible para autentificar o no la validez de una transanción comercial, en el supuesto de ser rechazada o puesta en duda por el cliente.


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Comentarios

3 Comments

  1. Pero ese dolar va ha caer con la nueva moneda ese es un dolar terrorista delincuente malandro ese dolar lo único que le echo es daño ha Venezuela y al pueblo ese dolor va ha morir con esta nueva moneda la oposición que agarre su dolar y se lo meta por ya ellos saben

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