España: cuando la estabilidad y la seguridad requieren de la pronta intervención del ” 155 de Caballería” a orillas de las aguas de Andalucía

En Andalucía se requiere estudiar los presupuestos de protección personal y más acción reforzada del "155 de caballería".

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Probablemente los más de 27.000.000 € anuales de presupuesto, no tengan mucha importancia para el ministerio del interior español, previsto para pagar nóminas y seguridad social de los 495 escoltas que hacen su trabajo protector a 118 políticos, en activo o por motivos influenciados de seguir en la élite clasista al haber sido notables miembros de la judicatura y administración central, además de los 28 ex-cargos de relieve que han desarrollado para el país presidencias, vicepresidencias y algunas encomiables secretarías de Estado, y que como reconocimiento a la responsabilidad de su labor deben, al parecer disfrutar de tal privilegio sin ninguna discusión y aceptada consideración.

Y ese cálculo no incluye a las demás autonomías y a sus autoridades que también les agrada ir bien escoltados y que les abran las puertas de los vehículos blindados todavía, por lo tanto hay que echarse las manos a la cabeza y así intentar comprender por dónde una partida dineraria en parte sobredimensionada se queda en una simple anécdota, para ser agregado su dispendio a una suma que podría ser necesaria para paliar la falta de efectivos en las zonas costeras en la lucha contra el narcotráfico, y no menos requerida la suma, incluso para ser ampliada y estudiada, cuestionarla y debatida después, dado que afortunadamente ya no tenemos peligros en los horizontes lejanos y objetivos cercanos que marcaron los terroristas de ETA y del Grapo, salvo las “marionetas”, que parecen más bien fruto de una inventiva de un comic que dura demasiado por su doble lectura, protagonizado por esos yihadistas que buscan más hacer “pupa” ensangrentada a las masas concentradas, que a un señor o señora que ni siquiera conocen o saben lo que hicieron en honor a velar por los intereses del Estado en unos días complicados y de mucho espanto, y que función desempeñan o desempeñaban y quiénes pueden realmente todavía estar inmersos en el escenario que dirige, interpreta y acumula mucha información comprometida. Por lo tanto, salvo que por el miedo que influye la presencia de esos “sarracenos tan explosivos”, habrá, por el momento que seguir contando con agentes de campo e infiltrados con sobaquera o pistola en el cinto, que de tales imprevistos les protejan, aunque como hemos apuntado antes, no creemos firmemente que ese temor pueda patentizarse en los programas que contemplarían un inminente peligro, mientras que en la Andalucía costera si se requiere de refuerzos para contener los contínuos ataques que están sufriendo las fuerzas y cuerpos de seguridad en el campo de Gibraltar y ya en todo el Levante en menor grado, que ven cada día más reducido lo que ya empiezan a denominar como reductos de escasos efectivos pasivos por la falta de medios y las consiguientes carencias de respuesta coordinada, caracterizada ya por una impotencia real ante la violencia activa y el acoso que sufren en una tierra de nadie, incluso en el plano personal en donde las familias de la policia y guardia civil siguen cosechando agravios y desplantes totalmente inmerecidos.

Bien podrían aparecer los refuerzos cuanto antes en las costas de Andalucía

Desde aquí, y con la modestia que pregonamos, una llamada al “ministro” de turno, para decirle que ya ha pasado, al ser abatida el ave nocturna de mal presagio que con su vuelo rasante pretendía con sus graznidos secesionistas intranquilizar la convivencia en Catalunya, haciéndose ayudar en su tarea alarmante con la intervención de unos buitres carroñeros, protegidos por una bandera política, y que debían de haberse metido mucho antes en la jaula del olvido, dejándoles a pan y agua, con voz pero sin maquillaje convenido, por intentar que la paz que durante años se ha logrado alcanzar y que quisieron alterar con sangre en aquellos tristes episodios que unos cobardes que se hacian llamar independentistas, acometian atentados bajo la capucha de una torpe y fracasada organización conocida por Terra Lliure.

Por todo lo anteriormente expuesto, y una vez que el control se ha establecido y las riendas de la democracia siguen guiando al córcel hacia la normalidad social y jurídica, ahora entendemos que le ha llegado el turno al jinete “desenmascarado” del “155 de caballería “ ya devuelto a sus cuarteles de invierno desde el puerto de Barcelona, para que a todo galope ayude con bravura a los sitiados por un problema que se disipa en los informativos y que merece mayor resonancía por la inquietud que despierta, contribuyendo así al esfuerzo de unos héroes mermados en medios que están resistiendo las provocaciones y algaradas intimidatorias de unas hordas de necios bravucones, jóvenes y viejos envalentonados con rudeza en las costas de una Andalucía desprotegida, a la que estratégicamente y con soltura marina les van acumulando pateras de inmigración subsajariana y otras clandestinas, incluso balsas de juguete, que llegan a las orillas de la sumisión comprensiva para distraer la atención sobre los fardos de toda clase de drogas que arruinan vidas, que no es todo tabaco lo que se dice y se aprehende, arribando en lanchas rápidas con potentes motores desde el Magreb y los buques nodrizas en el Atlántico, cargamentos que inundan a España y al resto de una Europa contaminada.


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  1. El caos a menudo engendra Vida, cuando el orden engendra hábito.

    (Adams, H, (1907), Capítulo, XVI, La Prensa (1868), La educación, p. 216, (edición de 1907). Washington
    Henry Adams)

    Vivimos la era del caos

  2. El caos a menudo engendra Vida, cuando el orden engendra hábito.
    Adams, H, (1907), Capítulo, XVI, La Prensa (1868), La educación, p. 216, (edición de 1907). Washington
    Henry Adams

    Vivimos la era del Caos.

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