ABINADER Y SUS MUJERES

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.. EMPRENDEDORAS, QUE CON EL CONSENTIMIENTO DE SU ESPOSA, SERÁN IMPRESCINDIBLES PARA RECUPERAR LA CONFIANZA EN LA REPÚBLICA DOMINICANA

Luisa X podría representar ese importante núcleo de mujeres que van a trabajar duro para un país agotado pero no hundido.

Luisa X es una mujer, dominicana, emprendedora y sin duda un valor ignoto que custodia ella misma sin saberlo, al igual que otras muchas que como ella conocen perfectamente donde están los cuatro puntos cardinales para apoyar a un mandatario que asume el reto CCCC : confirmar un proyecto nacional, colaborar, confiar y consolidar. Luisa X es una persona anónima, desconocida mediática pero importante por su influencia pública en el entorno donde se desenvuelve, por tanto interesante para un partido político, o para liderar un colectivo cívico en el que los objetivos más urgentes serían la dignificación del pueblo y el compromiso de transparencia que la desafección popular y la desconfianza ha distanciado de los ejecutivos oficiales de gobierno que poco predican con el ejemplo y por no hallar, salvo en contadas excepciones, argumentos suficientes para convencer y defender una opinión otrora calificada de execrable y necesariamente llamada a corregirse cuanto antes, que sin duda es la corrupción generalizada que existe en su país, que afecta y mucho a la carga tributaria como valor añadido de elevados impuestos que penalizan el consumo, en los que se han revertido las insuficiencias de establecer un equilibrio por existir demasiadas “intromisiones” a modo de cuello de botella y mordidas en los presupuestos generales de un estado de ventanillas cerradas que ocultan contabilidades no auditadas, y hace desaparecer la regla de cálculo cuando es más necesaria, cuya intención principal estriba en ser considerado un eje imprescindible en la economía del Caribe, impidiendo así, con derivas sin rumbo y diatribas acomplejadas, que los ciudadanos no vivan mejor, especialmente en lo que atañe a la alimentación, la sanidad y la educación, que deberían ser los pilares estratégicos para formar nuevas fuerzas de apoyo para dimensionar lo que sería una República Dominicana progresista y nítida en sus programas sociales, toda vez ahora más que nunca, cuando hace falta mucho tino, ingenio, esfuerzo y alegría para salir de esta crisis virulenta que ha enfermado al planeta Tierra.

Luisa X, al igual que otras mujeres en donde el presumible machismo autóctono es simplemente una mueca risueña de desaprobación en ellas, gestiona un importante núcleo de apartamentos y negocios complementarios en Bávaro, con gran acierto y seriedad, siendo ella consciente de la falta de formación laboral del personal asistente para hacer más accesible la comunicación entre empresa y cliente, de unos servicios que buscan descanso, comodidad y seguridad en todo instante, un eslabón importante para hacer más confortable la estancia del turista, hoy desgraciadamente muy dependiente del transporte aéreo y de ese “coronavirus” que le cuesta abandonar su invisible presencia en nuestros organismos, que la medicina todavía no puede deshacerse de sus perjudiciales males en todos los sentidos que pudieran apreciarse, ya sea directa o indirectamente, razón por la que nuestra protagonista insiste en rechazar el paroxismo y las ordenanzas opacas que sin motivaciones concluyentes y convincentes únicamente se centran en emitir horarios y toques de queda con grandes interrogaciones de resultados, muchas veces inservibles para poner el dedo en la llaga de resolver las imperiosas necesidades básicas de las personas, lo que marginaría al virus por entender que la ciudadanía cumple con rigor lo aconsejado por la autoridad competente, aclarando que el virus no tiene horario prefijado para crear una nueva serie de pacientes después del fin de semana para hospitales.

Volviendo al tema que ha originado un cambio de gobierno en República Dominicana, Luisa X apostilla que la implicación de la ciudadanía es vital, sea del signo político que fuera o fuese, y debe sumarse formando pilares de contención, puesto que la resta del sacrificio, la no participación y no concienciarse de una idea de reconstrucción conjunta, unida por los mismos condicionantes, intereses y perspectivas no mejorará las condiciones si deja de construirse un frente común para abordar los retos que el ciclón de la desesperación, la apatía y el impedir con energía que otros pongan el palo en la rueda del carro, para que esta nueva oportunidad fracase y no funcione desde el primer día de cambio de un gobierno electo mayoritariamente en las urnas.

Con vehemencia insiste Luisa X que lejos de ese compromiso exigente, útil, práctico y cambiante, se debe estar plenamente facultado para solicitar con constancia que la interrupción orquestada y no apagar cualquier indicio que dinamite un plan de rehabilitación en todo el territorio nacional es una prueba de hostilidad, pudiendo considerarse todos esos elementos negativos destructibles para formar una tormenta perfecta que hunda a todos y por igual en ese barco llamado República Dominicana, lo que hace imprescindible la organización de controles para denunciar abusos y situaciones grotescas que perjudiquen el arreglo de una anomalía a la que no se le puede echar el veneno anclado de la revancha política, lo que induciría a considerar una falta de respeto a una única bandera que debe proteger a todos los dominicanos, desde la más alta a la más humilde escala social, desde los menos instruidos a los más resolutivos, dejando que la Justicia haga el trabajo de depuración, que demanda la sociedad desde hace años para empezar a creer que en la isla está naciendo un brillo especial.. además de su privilegiada luz natural.

Luisa X, se pronuncia abiertamente, exigiéndose así misma lo que el nuevo gobierno promete resolver a la vez en la inmensa proporción que le corresponde, a la que habrá de tener en cuenta la invitación que deberá hacerle a los incrédulos y a los negacionistas de un sistema que nace entre la dificultad económica y 22 años de asistencia a una escuela que hace mucho tiempo deja de hacer los deberes, y mucho menos se examinó para lograr el doctorado de la confianza que le han arrebatado en la cancha de juego, en ese gran estadio donde un bateador que parecía inexperto, como no lo es Luis Rodolfo Abinader Corona, presidente electo que el próximo 16 de agosto 2020 alzará su brazo hasta llegar al abrazo virtual de muchas mujeres, como Luisa X que esperan contribuir a la mejor oportunidad para respaldar una idea de avance que no puede ocultarse y si defenderse.


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