Al carajo, que yo escucho a El Arrebato y a C. Tangana

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Miren ustedes señores y señoras, expert@s en todo, casi poco y en nada cuando por la boca les salen los mismos y socorridos epítetos, arrebatos y tanganadas para compadecer a un mundo sostenible (angustiado hasta la saciedad de la palabreja utilizada como el “Omo” que lava más blanco), destinado a los siempre “innombrables” vulnerables (que son los pobres de siempre, que a nadie le quepa duda si no quiere verse en un listado de socorro pendiente de recibir de la iglesia un soborno que no es inaceptable y aceptado sin lujuria ni pecado), sacados a cuento en cualquier ocasión, que se dedican con falso entusiasmo los días que les sobran a dejar víctimas propicias de una incultura ordinaria y subordinada a la idiotez cada vez que hablan, y por alguna extraña razón se convierten en reclamo de los medios de comunicación parásitarios, incluso sin darles las llaves que abren cualquier portal de las atontadas redes sociales para que nos sigan molestando con tanta superchería, considerando y a sabiendas que vivimos en un mundo imperfecto, que ya lo sabemos dado que provenimos del peludo mono, al que alguno de los que todavía no señalamos, les arrebataron el plátano para hacerse una fotografía e insertarla en cualquiera de esos engendros diabólicos del sistema digital que se utilizan con excesiva demanda y frecuencia.

Este caniche mundo, todavía no se tambalea tanto como a ustedes les gustaría y mucho menos una parte de rebeldes que no les hacemos ni puto caso al dominio de quienes no tienen nuestra aprobación que nunca será por voto, cuando ustedes intentan sorprender entre noticias esperpénticas con cualquier otra nueva parida de su puño y letra, que resulta ser más vulgar que una cucaracha con mochila intentando salir de una alcantarilla con su pasaporte sanitario.

Nos tienen muy hartos, hasta las cejas esas noticias que se ocultan importantes entre las innecesarias y grotescas, en cualquier caso irrelevantes por estar la mayoría podridas de tanta estupidez perniciosa, insidiosa y grotesca, en las que intentan admitir que tengan mayor relevancia esas que presumen de una absurdidad fatal, tal de un come partículas de contenidos ajenos, ya sea de un “C” Tangana que lo hace muy bien y por cojones dice que también va a decir lo que piensa, y de los que a continuación saldrán como clones y la madre que los trajo a este mundo de ridículos y espasmódicas convulsiones, protagonistas de esas redes sociales que huelen más a moho que a la nitidez con la que empezaron a preñar sus autores.

Muchos no estamos tan desesperados para caer tan pronto en el tópico del tropico cáncer mental, que lo haremos sin duda para formar parte, más tarde o menos temprano del otro rebaño indicado con menos lana para ser confundidos como borregos, para llevarnos ilesos y descerebrados al matadero de las ideas, que no son consideradas alienadas al progresismo barato y embadurnado de cal para no dejar rastro, definiéndonos como los últimos privilegiados que todavía conservan la personalidad para entender lo que transmiten otros mensajes cantados, por hacer una comparación vs “El Arrebato”, que poco y nada les interesa a los manipuladores esas escenas sacadas de un contexto que no sea su propia música en un ambiente que no ultraja la imagen, apoyándola humildemente con un contenido exquisito de una canción que expresa la sabiduría de un poeta, que se adapta a lo que convenga con la inspiración de seguir aportando mucho de lo que todos esperamos en estos tiempos convulsos, y así seguir inspirando esperanza y confianza en el ser humano, que ya es mucho en estas etapas, que podrían ser tapas con cerveza, que pasan sin dejar huella, lo que nos hace sugerir que algún día canten juntos los citados para decirle a la plebe que hasta aquí nos tienen desencajados, necesitando un mecánico que arregle la música de ser necesario, pero no la letra. Vale.


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