El club Bilderberg tiene en la “fresquera” a Albert Rivera como favorito

Obama lo anticipó : “Es necesario imponer un nuevo orden mundial, un “orden internacional”, no hay otro camino”.

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Después de las experiencias europeas, el Club Bilderberg tiene en la “fresquera” a Albert Rivera como favorito, para elevarle cuando mejor proceda con sus poderosas influencias, a la máxima autoridad ejecutiva de una España que se tambalea

 

El Club Bilderberg procura que la elevación al recuerdo y la posterioridad no se comparta o coincida durante la campaña de créditos que van acumulando los personajes seleccionados en la escena mundial de hechos más relevantes, y empezaremos cronológicamente por citarlos :

 

En la Unión Europea y los Estados Unidos de NorteAmérica

1976 David Rockefeller, ya fallecido, aupó personalmente a la extinta Margaret Thatcher para que la misma en 1979 se convirtiese en la primera mujer en la función de primera ministro en Gran Bretaña, y retengan ustedes lectores en su memoria que la campaña política fue dirigida por un analista miembro del MI6. Thatcher desvió su mirada y transgredió algunas ordenes del “club Bilderberg” por lo que fue rechazada de cualquier presencia y actividad secundaria en 1989.

1992 Bill Clinton, por entonces en 1991 ejercía de gobernador de Arkansas cuando inesperadamente fue invitado a la reunión del “club” en Badén-Badén (RFA) y por arte de magia llega en el año de las Olimpiadas en Barcelona (España) a la presidencia de los Estados Unidos, ocupando con cierta brillantez la Casa Blanca.

1993 Toni Blair, cuando todavía no ostentaba el liderazgo del partido laborista es citado a la asamblea anual del “club” en Atenas (Grecia) y obtiene a continuación la máxima responsabilidad de dicho movimiento político, lo que hace que su carrera fulgurante desemboque en 1997 a convertirse en primer ministro de Gran Bretaña.

Desde 1993 a 2014 las influencias del “club” se decantan por solventar otros temas que nada tienen que ver con crear plataformas de mover los peones para ganar una partida de ajedrez que la tienen asegurada, surgiendo la necesidad al principio del último citado año de elevar a la presidencia de Francia a un joven con carisma y repleto de ambiciones de corte neo-liberal europeo, haciendo que Emmanuel Macron, asistido por su asesora y madura esposa, acapare las preferencias electorales para verse “coronado” como el máximo regidor del país galo.

El club Bilderberg en la Península Ibérica (España)

España para el club Bilderberg es un mar de dudas por la escasez de entusiasmo en construir un Estado-nación por parte de la clase política que ve difícil reconstruirlo por la oposición autonómica que siempre intentará impedirlo entre los acuerdos indiferentes a la idea por parte de los 17 reinos de Taifa que componen el territorio de piel de toro, de la que no quiere protegerse Catalunya demandando emancipación plena, ya sea por tapar la corrupción de un simpatizante del “club” como Jordi Pujol, que todavía tiene tirón y dotes de mando en su clan para demostrar que con el tesoro escondido en las cercanas aguas del Mediterráneo hay petróleo ergo riqueza, obligando al magnate George Soros, cabeza imprescindible y visible de los dueños del mundo, a trasladarse a España y presentar sus cartas credenciales con quienes estén en posición de impedir o facilitar una independencia concluyente que añada una nueva frontera para frenar a otros pretendientes.

Bilderberg conoce perfectamente el carácter de los españoles, amables y agresivos siempre, apostando entonces por crear una red en donde prevalezca el poder global económico, único punto flaco de absorción de las voluntades patrias, lo que hace un cambio de 180 grados en su estrategia, empezando hace más de 52 años y en una reunión celebrada en Canadá, seleccionar al aspirante al trono Juan Carlos y con el permiso de Francisco Franco, como representante enmascarado del “Bilderberg” para utilizarlo como interlocutor válido y muy bizarro para España en todas las materias de interés estratégico y social.

Ahora volvemos a referirnos y en el contexto de 1977 a la subordinación de Manuel Fraga Iribarne, que lo fue todo en el gobierno de Franco, incluso presidente en su etapa empresarial en IBM y Cervezas El Águila, amén de fundador de Reforma Democrática que después se transformaría en Alianza Popular, así como el autor del eslogan “España es diferente” y el empleo de embajador con la cartera de turismo y la responsabilidad de serlo también después en Gran Bretaña en su “city” de London desde 1973 a 1975, quien a regañadientes recibe la conveniencia por parte del “club”, en ceder paso al útil bipartidismo que encabezaría en su intercambio el cada vez más aplaudido Felipe González, del que después ya se encargarían de minar e instruirle con la prueba más palpable que el protagonista no puede negar, al ser consciente de que en la llamada refundación del PSOE, la CIA, al igual que hizo con Alianza Popular, fuese la que marcase el seguimiento y prevención de lo que pudiese aventurarse tras la cesión de la UCD ( Unión de Centro Democrático ) de Adolfo Suárez, tras el fallido intento de golpe de Estado por parte de Tejero, un “controlado” oficial de alto grado de la guardia civil que tuvo que rendirse dando un susto de infarto a la membresía política de cualquier signo en el hemiciclo del congreso de los diputados, con un resultado de 1 a 0 que sin vacilación origina que en mayo de 1982 España se plantee ingresar de pleno derecho en la OTAN en 1986, y ya bajo la presidencia de Leopoldo Calvo Sotelo (UCD) quien no duda un instante en acompañar a Fraga, después de saber que su mandato tenía fecha de caducidad, a otra reunión “Bilderberg” enfocada a obedecer tras la lectura de la cartilla apropiada para que no haya impedimentos en que sea Felipe González quien a pesar de negarse en 1977 a ser captado, asuma el gobierno en 1982, recibiendo el otrora llamado en la clandestinidad Isidoro, los beneplácitos e “incondicional” apoyo de David Rockeller, ilustre director de la orquesta silenciosa del “club” de lo inmensamente imposible, para que el referéndum en las consultas de adhesión triunfen, siendo el comienzo de una agradable amistad entre quienes concursan en la Unión Europea.

En 1977 José María Aznar, otro invitado a deliberar los progresos de una España camino de la estabilidad emocional dividida todavía, que necesitaba disipar contrariedades, excepto las que pudiese alterar la banda terrorista ETA, integra al país militarmente en la OTAN, dejando que sea otro, el socialista Zapatero, quien en 2010 también ocupe un sillón del “club” que le interroga amablemente en el acto de acuerdos duales celebrado en Sitges (Barcelona), un político “bonachón” que no complace a los “dueños” del mundo” su creación utópica de una “Alianza de Civilizaciones” , dejándole hacer parrafadas y subvencionar con “arabescos” dátiles que darán por invalidado un grotesco fracaso, mientras su administración gubernamental no interfiera en lo fundamental que trata de “asustar” al mundo por una recesión económica de proporciones gigantescas que llegaba a paso acelerado, algo que José Luis Rodríguez Zapatero, ignorante del poder en la sombra niega constantemente en sus alocuciones televisadas y públicas con un desparpajo beato, que hace que se enerve el patio de butacas que reclama su cabeza, al manifestar que de crisis en España son sus detractores los que la impulsan como un bulo mediático. Cuestión que más tarde se desploma con una evidencia aplastante, que hace de España un ejemplo de insensatez por no haber previsto el desempleo que llegaría a más del 20% en números rojos reales que se escapan del cuadro de las curvas a la baja, a la vez que el ácido de la impopularidad se ceba en el mandatario.

En 2016 Albert Riviera, líder de Ciudadanos y mensajero del miedo impulsado por las astutas aspiraciones de la banca española, de las que sabe mucho por haber colaborado estrechamente en la misma, no cree oportuno presentarse a la cita, después de ser invitado repetidamente por el “club”, decidiendo en última instancia que sea una de sus múltiples manos derechas, Luis Garicano (economista) quien aprovecha el lapsus para reafirmarse profesionalmente.

En 2011, y saturados de tanto desatino por parte del anteriormente desacreditado hombre socialista que sigue mandando con desgana que nada ve y presiente.. y sus ministros tampoco, el Partido Popular aprovecha la regeneración con las nuevas elecciones generales del 20 de noviembre de 2011 con un resultado victorioso de su fuerza política por mayoría absoluta y 32 días después Mariano Rajoy se convirtió en el sexto presidente del Gobierno de la democracia española, renovando su mandato para una segunda legislatura tras ser investido nuevamente y por mayoría simple el 29 de octubre de 2016.

En esa temporalidad aparece en comisión especial emulando la osadía y valentía de “Agustina de Aragón”, la valorada abogada del Estado y hoy consejera del mismo, entonces vicepresidenta de Mariano Rajoy, refiriéndonos a Soraya Sáenz de Santamaría, quien alabada por su demostrada sagacidad en la concentración Bilderbeg que tiene lugar en Virginia (USA), la tientan para familiarizarla, “sugiriéndole” por instrucciones precisas del “club”, aplicar fórmulas drásticas por asesoramiento integral a su “jefe” para insertar medidas de reactivación de la economía malograda entonces por el efecto dominó del desastre del anterior gobierno socialista, a través de una rápida incursión por avanzar en la mecánica exigente de una globalización completa muy dura en todos los frentes para reducir la deuda pública con recortes que afectarán a todos los ministerios y autonomías, proyecto que se realiza y que es parcialmente frenado por la altivez y autosuficiencia de la elegida para llevar a cabo la tarea en todos sus epígrafes con un dispar cambio de rumbo, habiéndole prometido en la negociación confidencial, suceder a quien hoy está en proceso de jubilación como registrador de la propiedad, después de haber sido destituido Rajoy por una moción de censura de un incansable socialista que utiliza el exceso de corrupción en las filas del PP como arma arrojadiza, alzándose como sustituto Pedro Sánchez, quien ya visitó en Austria en el año 2015 al Club Bilderberg “, no causando entre sus miembros la suficiente impresión y la confianza al comprobar el elevado ego del que hoy es actual presidente del gobierno de España, quien no cree a pies juntillas en la organización y sus dinámicos movimientos de los que presume el poder internacional que reina en el mundo.

Garicano de Ciudadanos quien representa a Albert Rivera sin despertar sospechas de que pueda ser un “tapado” del “Club”, ya había abonado el terreno entonces sin perder flexibilidad y con una opción aceptada para que su presidente de partido acceda a acudir en 2017 en la conferencia de Chantilly (Virginia)-Usa) para oír de aquellos coetáneos más cercanos a la edad de Rivera y destacados aspirantes a ser dirigentes del “Bilderbeg”, que su candidatura va a postergarse mientras no entienda que debe seguir a rajatabla los consejos de quienes le financian indirectamente con mucha precaución para no alertar el sostenimiento asegurado de un partido en constante crecimiento, haciéndole ver que su capacidad de entender su idea de hiperglobalidad es admitida y compartida, pero que los protocolos deben tener una línea de conducta irreprochable acorde con los mismos sin reservas ni vacilaciones, nadando entre dos aguas si es necesario hacerlo para que las sinergias queden distanciadas de los errores que pueden cometer quienes defienden posturas de intransigencia, que a buen entendedor pocas palabras bastan cuando “sentarse en la puerta de la oportunidad para únicamente esperar ver pasar el cadáver de tu enemigo “ como es preceptivo, como ya le sucedió al defenestrado presidente del grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, sustituido inicialmente por la socarrona Esperanza Aguirre, que resultó inapropiada y demasiado parlanchina, para inmediatamente recalar en la aspirante sin compromiso Ana Botín – Sanz de Sautuola O´Shea presidenta del Grupo Banco de Santander, persona menos llamativa, más directa por sus contactos que trata con inteligencia y simpatía, más cercana a preservar con más contundencia su intimidad, por saber estar siempre libre de dar explicaciones y excluirse de entrar en confesiones y manifestaciones que pudiesen relacionarla con ideologías nada convincentes, creyendo que el mundo necesita de un nuevo orden que guie la trayectoria de una superpoblación que se halla en franca decadencia al borde de un quebranto en la convivencia, a la que hay que darle un respiro cuando lo necesite en lo que puede interpretarse como una suspensión de pagos, y un tirón de preocupación ansiosa cuando sea necesario demostrar que la sociedad está condenada a entenderse con los más fuertes, no teniendo inconveniente en que Albert Rivera sea postulado en su día, para que puedan ceñir en su cabeza una corona de laureles después de un buen recuento en las urnas de la próxima convocatoria electoral que Pedro Sánchez trata de prorrogar, siempre que obtenga el visto bueno de Pablo Iglesias de Unidos Podemos, que intentará por todos los medios instalar la barrera de espinas fronterizas para que la “derecha” por él considerada reaccionaría, no respire y se ahoguen sus oponentes de la misma forma que lo hizo el Partido Popular.

Y mientras tanto el Club Bilderberg desde la atalaya que otea un horizonte oscuro, lejano y complicado, sabe que en cualquier caso debilitar intenciones no es un problema, si sigue disponiendo de una quinta columna que entretenga y dinamite a los tres poderes básicos: legislativo, ejecutivo y judicial, creándole un sentido de irresponsabilidad por no desligarse a tiempo, lo que hará que Pablo Casado, actual Presidente del Partido Popular, arrinconado en la oposición sea llamado a consulta por el “club” para echarle un vistazo, revisarle de arriba a abajo, examinarle y aprobarle para dictaminar si debe acompañar a Albert Rivera en su paseo triunfal a La Moncloa.

Aquellos que fabrican y emiten el dinero y los créditos, son precisamente quienes dirigen las políticas gubernamentales y tienen en sus manos el destino de la gente”

Reginald McKenna, presidente de The Midlands Bank of England.


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