Black Lives Matter Reivindicaciones ahogadas, surgidas a ras de suelo y con mucho aliento

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..que podrían derivar en tumultos organizados para acaparar víctimas propiciatorias.. según el “color” como lo miren los interesados en que eso ocurra.

Blanco/a MATA a Negro/a, Negro/a MATA a Blanco/a, Blanco/a MATA a Blanco/a, Negro MATA a Negro .. y el “suicida asocial” de la “automática autorizada” se carga a un montón de cualquier color.. y no hay respuestas en las calles como las ocurridas ahora. Algo está cambiando

La xenofobia es otro concepto social, el asesinato racista provenga de quien sea y de su color facial, es lo que hay que repudiar con el máximo castigo y pena.

Los cambios y las situaciones de confinamiento por está distopia urbana, “psicológica” en la virtualidad por parte de muchos de estar siempre presentes en los saraos y no perderse ninguna fiesta o reivindicación, ahora con mascarilla, nos hace pensar a muchos que la pandemia que todavía hoy se padece y empezamos a sospechar que muy dañina en lo mediático, les ataca más a los participantes al cerebro que al sistema inmunológico, produciendo sin muchas florituras y fisuras médicas, sesgos de inestabilidad emocional por saltarse la cuarentena, a las que añadir un efecto de rechazo a todo lo que la coherencia pide y por la que debe presumir todo ser humano, observando visos globales de protagonismo de una violencia gutural pacífica y desfiles al estilo “progresista” de pedir lo que sea que algo se conseguirá, quizá debido al efecto indoloro de simpatía y al dominó para hincar la rodilla frente a un enemigo que no es tal, como si se tratase de asistir a un concierto y se llegase tarde para ocupar los primeros puestos frente al escenario, después de encararse con quien le solicita la entrada sin numerar al espectáculo.

Se están diseminando las “llamaradas” del intelecto, que ya es bastante frágil que campa sin control y sin bomberos convincentes, con estallidos de cristales y humeantes bocanadas de mala uva cuando se planta un señor frente a una cámara y le dice a la entrevistadora que vive y padece la xenofobia en España, que aunque sea de color, negro, blanco, amarillo o tostado, tiene los derechos adquiridos que muchas veces no existen, reclamando con su comportamiento feroz de estar poseído por la razón y la amenaza, para conseguir lo que la política blanda le pueda conceder o dar por votar simplemente, mientras esas reacciones quijotescas le hacen olvidar que esas actitudes las podía haber interpretado en origen, desde una lucha a ultranza con lo que fuere para derrocar a quienes le han hecho huir de su país, dejando como rehenes a sus familias en situaciones muy lastimeras.

Lo prudente para volver al sosiego, al diálogo y a no confundir a los borregos con pase pernocta que se apuntan a cualquier bombardeo, sería desparasitar el dogma, impregnado en las camisetas y el consiguiente mantra impreso “Black Lives Matter”, achacando un ficticio racismo universal cuando un policía “asesino” no ha podido simular no serlo, y al que habrá de juzgarse con el sacro imperio de la Ley que lo sepulte o le encierre en una celda para siempre, pues ya sabrán los manifestantes, gobierne quien gobierne, que sin Justicia no hay libertad.

Finalmente no olviden este enjambre que todos quien matan y mueren en la proporcionalidad pueden hacerse paréntesis para pensar algo más de lo que dictan las redes sociales y la manipulación galáctica de quienes dirigen este teatro de marionetas llamado planeta Tierra. Y eso nos hace recordar la sugerencia de no dejar de leer el interesante trabajo de Pablo Muñoz Iturrieta : Los 5 + 1 problemas reales de la comunidad afroamericana en USA que en la siguiente edición les presentaremos, quien sin atreverse a desmitificar el paragón cristalizado de los emparedados de colores para que sean comparados, al entender que no es necesario cuando las estadísticas por si solas convencen, hace un análisis recurrente que probablemente a más de un convencido lo arrastrará a la verdad y, con el que estaremos siempre de acuerdo, si se trata de ajustar la ley a la causa, a la víctima y al que produce dolo innecesario que por creer llevar placa y pistola está por encima de los demás, en cuanto a derechos que no atribuciones profesionales, que sin duda deberían mejor adiestrar en su aplicación aunque sean artes marciales, sin olvidar que hay muchos insurrectos del bien que se atribuyen más magnicidios y muertes en masa de lo que un país puede admitir antes de claudicar a los principios de equidad que no pueden deshacerse de la rebelión de las masas, para lo que se hace imprescindible dar una vuelta al libro de José Ortega y Gasset, texto que logra explicar el concepto del “hombre/mujer (hoy)-masa”, las consecuencias del desarrollo con filosofía ayer y hoy sin ella pero con impulsos desconocidos, que habrían llevado a suplantar una mayoría a una minoría avispada, denominando el carácter de las masas en el sentido más estricto de lo que significa una “muchedumbre” y de las aglomeraciones violentas incluso, a partir de hechos calificados de repudiables, que son afinados por los estrategas para conseguir una nueva composición de lo que representa una voluntad sometida.

Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo.

La cita de Ortega y Gasset hace referencia de que el entorno que nos rodea forma parte e influye a la vez que es influido por nosotros. No existimos por separado, sino que somos parte del mundo y el mundo parte de nosotros.


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