Buenas noches y buena suerte

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El repetido hasta la saciedad “Gobierno de España” que utilizan el “chef” del país y “sheriff” de los “condados” limítrofes con aspiración más que autonómica, además de sus discípulos ministeriales ya sean fijos o fichados a destiempo y en “morada” moratoria para evitar su desmoronamiento, ese país que otrora conquista medio mundo con espada y crucifijo, que desea tutelar el turismo de sol en el siglo XXI sigue predicando, dentro de su banalidad transitoria, el consumo de la sana vitamina C a través de la naranja valenciana o.. marroquí según le convenga, además de todo lo ignoto que contiene una aparente y sabrosa butifarra, sin menosprecio de otros productos naturales y cocinados en los hornos de la complacencia por siempre desear quedar unánime y fraternal frente a la caja tonta del aburrimiento, dentro de la simplicidad para recordarnos que lo mejor que nos caracteriza es el buen trato, la esperanza de vida y la gastronomía de un mundo que va perdiendo el sabor de otras cualidades del pensamiento, como es la filosofía, el conocimiento histórico, la honradez y la fidelidad que hemos convertido en flatulencia.

Hemos causado un imprevisto siniestro en el sentido crítico de seguir manteniendo la cordura por la incongruencia y el despotismo oculto de quienes mueven los hilos de nuestros comportamientos, cuando ignorantes son y les perdonamos todas las “paridas” que nos dramatizan, al admitir conformarnos en ser títeres de los más entregados a ser sopla-gaitas del sistema, respondiendo a las tonterías con un simple distanciamiento para siempre tener en boca el comentario superfluo de que son unos derrochadores y malversadores de las intenciones, de normas y obligaciones, poseedores y penosos defensores de ideas absurdas que deberían castigarse con el destierro más lejano, al comentar oficialmente, como un ejemplo entre demasiados, que muchos trabajadores se vayan al garete cuando a una imbécil se le ocurre decir que hay que transformar a la “inútil” industria del automóvil y el aluminio primario de Alcolea, dejando al pairo a millares de perjudicados en la cuneta de su suerte. Es entonces cuando nos damos cuenta y no hacemos nada para aislar esos rebrotes pandémicos de la inutilidad sobreseída, salvo salir puntualmente en una manifestación festiva a protestar y estampar costosos botes de pintura en anagramas comerciales que habría de seguir respetando por pura y simple estrategia educacional de quienes tienen intención de negociar una decisión drástica, cuando lo propio sería antes sacar a “gorrazos” de sus madrigueras a esos/as estúpidos/as que jamás arriesgaron nada por dedicarse desde “jovencitos” al juego de la política malsana, amparándose en un sueldo fijo que les permite atrincherarse en las urnas plásticas y transparentes, esas que se mezclan y sirven para acordar compromisos que muchos rechazarían antes de salir de la precintada caja, siempre fértil de la arrinconada melancolía de las minorías que sumando siempre hacen botín para seguir con sus hazañas.

Hemos llegado al punto que muchos de los que nos someten deben creerse histriónicos personajes atemperados en la influyente ficción de otros protagonistas modélicos que supieron hacer frente a los desajustes y a las maquinaciones, tal es el caso del periodista de la CBS Edward R. Murrow al que de ninguna manera puede compararse el “trastámara” Antonio García Ferreras con su programa al Rojo Vivo de Antena 3, aficionado a navegar entre dos aguas y de ponerle más o menos guindas al pavo antes de sacar de forma veraz la información, dependiendo de que “anunciante” venga respaldada, que hoy es más partidista que ayer y del que se sospecha existe un acuerdo de contención pragmática y elogio interminable con Pablo Iglesias, secretario general de Unidas Podemos, “ poder” seguramente más fluido cuando se otorguen éstos el crédito y rédito de ser los únicos defensores de la mínima renta vitalicia, lo que equivaldría a decir ser el imitador del productor del programa que obtuvo un éxito sin precedentes en 1953, refiriéndonos a Fred Friendly. Y que tampoco Pablo Casado, presidente del incombustible Partido Popular nada tendría que ver con la caza de brujas iniciada por el incontenible senador anticomunista Joseph McCarthy, quien a su vez fue devorado por el senado por una intencionalidad abyecta en la persecución de ciudadanos por sus ideas, rechazando oprimir el botón de presunción de una inocencia que a estas alturas sería innecesario justificar cuando se trata de mantener las ideologías por muy temerarias que sean.

La legislación española contempla el “hábeas corpus”, lo que permite que todo ciudadano por decisión propia y sin impedimentos pueda presentarse ante un juez para que dicho funcionario determine la legalidad de un arresto, lo que viene a confirmar que la libertad está por encima de todo por tratarse de un derecho constitucional que debe defenderse como una máxima en el respeto, reaccionando de esa manera cuando por los motivos de secundar lo que otros llamarían un “motín” callejero, son “encerrados y maniatados” por reclamar la justicia que no obtienen a través de sus representantes políticos, muchos de ellos ineptos que hacen oídos sordos a un pueblo demasiado paciente en observar que todos menos alguno, únicamente están para asegurar su sillón y conseguir pertenecer a una comisión parlamentaria de investigación, que les aumentará el sueldo que todos pagamos con nuestros impuestos. Comisiones que no sirven para nada, pues demostrado está que muchas no llegan a lograr el estampillado de conformar una causa y dar entrada en un juzgado, que más de guardia debería ser de psiquiatría para evitar disparates y otros asuntos malintencionados.

No van a poder los aficionados a la farándula o los actores de esa pésima obra de teatro que impide que de una vez por todas el telón se abra en una España de la farsa, la pantomima, una educación graciosa y el “complejo” de que los “otros” no sean conscientes, que lo serían de manera errónea, si nos confundiesen y considerasen ser el ejemplo de lo que representa ser el “ombligo” de la democracia, para evitar así que el enfrentamiento pacífico y dialéctico se produzca, desenmascarando a quienes pocos o nada hacen por mantener vivo el espíritu de una reconstrucción social, ya no por la grave crisis sanitaria que ha contribuido a oprimir las esperanzas de acometer las reformas ante una recesión económica insoportable que nos acechaba antes, ahora y quizás siempre, que causará más detrimento del que se espera en una sala de enfermos terminales, y que seguro no veremos reproducidos los reportajes alarmantes en los canales de las televisiones subvencionadas, aunque el periodismo independiente está para algo más que Google lo nutra de publicidad imprescindible para que podamos seguir informando desde nuestra reducida parcela.

Es poco gratificante que muchas veces desaparezcan nuestros mensajes en la globalidad del espacio “galáctico”, en el que nos quieren introducir desde el G4 al G5, pese a no tener resuelto lo vital e inevitable, que es la educación que debe exigirse se aprenda en las aulas más vulnerables por su inocencia, o en reuniones itinerantes de personas adultas no enmarcadas en una pantalla del WhatsApp, que tenazmente persistan para demostrar que la coherencia y la voz sin falsete es el preludio indiscutible para entendernos sin saña, para evitar daños irreparables en la convivencia de un futuro que se presta a ser marcado con la huella candente en la muñeca de un código de barras que nos hará comulgar con lo admitido e inadmisible.

Por lo dicho y haciendo un reconocimiento de profunda admiración de la profesionalidad de Edward R. Murrow, quiero utilizar su despedida por una única vez.. “ Buenas noches y buena suerte ”, aunque la misma fortuna deseada sea atronadora, invisible y de unas secuelas ignotas y a la vez experimentadas de las que costará desprenderse, a pesar de la lucha que hay que iniciar cuanto antes para no sucumbir a la alineación de una sociedad marchita y con pocos recursos para respirar en un ambiente crispado y envenenado, por quienes nos dirigen sin eficacia y sin ser capaces en un acto de honor a renunciar al escaño, en este país de indomables gusanos.. que no dimiten de sus incumplidos compromisos ni “aplastándolos”.


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