Cada día más políticos ignorantes en una España indolente, en la que aparecen más idiotas e imbéciles

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José Francisco Hila Vargas, ha sido usted alcalde de Palma de 2015 a 2017 y ahora recientemente en 2019 volvió a asumir tan noble encargo, después de pasearse por las trincheras del arbitrismo político en las instituciones gracias a su condición de “archiduque” del Partido Socialista Obrero Español, para ejercer desde tiempo inmemorial la función pública, lo que le hubiese permitido, pues tiempo le hubiese dado para no aparentar ser un idiota como ignorante histórico, tal apunta el académico Arturo Pérez-Reverte, al confundir y negarse usted admitir su error que persiste en cambiar los nombres de las calles de Palma (Mallorca) España, por considerar eran fascistas “Churruca, Gravina y Cervera, y no tener en cuenta sus épicas proezas en batallas, como la de Trafalgar por ejemplo, empoderando su testarudez cuando con esos nombres habían sido bautizados tres navíos de guerra que utilizó Francisco Franco Bahamonde para una cruenta guerra civil española.

El Señor Hila, aunque nos gustaría utilizar el término de imbécil, dada su demostrada y escasa inteligencia para no dar de bruces con la historia, carece de buena predisposición conciliadora y se muestra con la agresividad de una cobardía abrumadora, cuando lo hace desde un estamento sacro por y para el pueblo, lo que le inhibe de tacharlo de más epítetos e incluso de mandarle más allá del vertedero de parásitos y asociales que tiene la isla para su uso y disfrute político, afortunadamente de escasa relevancia dadas las buenas gentes que en su condición ciudadana hoy esta más pendiente de recibir al turismo sin Covid-19 que de las meteduras de pata de un edil macarra, sin educación y vividor entre sus mismos y la ensaimada palmesana.

Insistimos, Almirante Churruca o Almirante Gravina. Ninguno de los barcos armados así llamados llevó la palabra Almirante. Tal y como apunta el célebre escritor que no le ha ofendido, pues le ha llamado por el calificativo más apropiado, los navíos con bandera de la república llevaron el nombre de Churruca, Gravina y Cervera, mientras que las calles de Palma se denominaron Almirante Churruca, Almirante Gravina y Almirante Cervera, sin asociar cualquier referencia a los buques que participaron en la penosa contienda española.


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