Crónica de una política “existencial” en el país de las “maravillas” que angustiadas se pierden en un callejón sin salida.

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A ver cuando de una puñetera vez se retiran esos políticos populistas, revanchistas arrogantes, pseudo comunistas y demócratas de la oportunidad electoral que les dio su ansiolítico pellizco de poder unas siglas partidistas, unas nefastas, otras más acreditadas, las que aludían a las esperanzas, las mágicas que revelarían las dudas, las rencorosas por no haber conseguido plaza tras una oposición para incrementar las huestes de la administración tanto central como local, las cosechadas tras las comidas y “lavados” de coco en campaña o el desconcierto que produce la ignorancia, saboreando el gran rédito para los listos intervinientes en una comedia sin final, que todos a una acarician y se acicalan para representar su papel “prescindible”, para los fatuos ineludible, desgraciadamente en la mayoría de los casos, en cuanto llegan al sillón y únicamente se prestan para chupar cámara televisiva y ya de paso de la ubre de la vaca mientras dure su estancia, para unos eterna para otros efímera, si se van al garete pasados los cuatro años.

Esos cobardes tunantes del sistema que dicen cambiarlo todo en cuanto lleguen a prestar el clásico juramento o el imperativo legal que suena a traición y a no saber estar para acatar un compromiso, sin duda es el resultado de la suma de todos los integrantes de la granja prolífica, protegidos por un variopinto arco iris, incluidos los insumisos, secesionistas y los que en el pasado fueran considerados terroristas, a los que ya les va de órdago que en elecciones premonitorias, se siga haciéndolo de forma encasillada para que sea alineada, pues no se les exige como a cualquier otro funcionario estudios ni oposiciones al puesto, encontrándonos como premisa pactada a hurtadillas, que se siga de forma arbitraria poniendo obstáculos para asumir la prosperidad de un debate serio y profundo sobre la necesidad unánime, que sirva para dar un trallazo de atención en ese circo que así utilizan al hemiciclo, permitiendo con honor y predisposición para admitir que sean las listas abiertas el mejor señuelo, anzuelo para pescar la buena voluntad con nombres y apellidos de personas cualificadas y responsables por sus hechos, capacidades y proyectos viables, contribuyendo las mismas de ser elegidas, a dar un giro sin influencias bajo el signo espúrio a una España que bien merece, como no podría tener mejor razón, que la competitividad se demuestre al gran estilo de los gladiadores de la oratoria y la práctica de las ideas puestas a prueba tras un concienzudo debate, después de convencer a los incrédulos y oponentes con argumentos tan convincentes que no pudieran existir impedimentos para llevarlos a cabo.

Es lamentable comprobar como esos mandriles-malandrines supuestamente enjutos y serios, de sonrisa cínica, hipócritamente perturbados y voz atribulada cuando así lo requiera la ocasión, acaparadores de papel higiénico para limpiar sus “cagadas”, aprendices de todo y maestros de nada, algunos advenedizos sin menospreciar a los andrajosos que dicen sí a todo lo que el líder de la manada proponga para que los machos alfa de la oposición sigan negando el pan, la sal y la pimienta para reaccionar y dar un sentido a la exigible credibilidad, observando lamentablemente cuando hurgas, que es todo lo mismo, el mensaje clonado con algún matiz, pero en el fondo con idéntica o distinta retórica, porque así es la norma… que disfrazada llega a ser una broma de mal gusto, como defensa de una pluralidad progresista, proporcional y permítaseme la ironía, también cómica y melancólica, lo que hace soslayar y reafirmar la verdad ineludible en el panorama de la intervención y en el manejo de las crisis, hoy la del coronavirus de marras, mañana la apropiación de aguas territoriales por parte de Marruecos, poniendo de manifiesto la inutilidad de los enchufados como asesores de esos políticos, imprescindibles pastores a dedo por el cabeza de ganado, convirtiéndose los siervos en poco menos que operarios en la cadena de producción de bolígrafos y en donde ya no se necesita mano humana para fabricarlos, proponiendo para el conjunto del colectivo y seguramente en su totalidad más coincidente, admitiendo alguna apagada y decepcionante excepción, pasasen uno a uno y obligados ellos por la universidad de un planteamiento económico personalizado, como emprendedores y autónomos de una empresa o negocio profesional, y ya veríamos como lo gestionan cuando poco apoyo recibiesen y el valor todavía quedase pendiente por demostrarse, por su cuenta y riesgo como no podría contemplarse de otra forma y manera.

Es una lástima que la tecnocracia española especializada en el sistema de un gobierno que si gozase humildad sería una maravilla, se ralentice y menosprecie, siempre en ciernes de ser cuestionada, lo que hace que se mire como un convidado de piedra al ser testigos ciegos al ver que los llamados a entronizarse con carteras ministeriales, pierden repetidamente un valioso tiempo en dar explicaciones excesivas y frecuentes a los medios de comunicación social, para decir lo que van a hacer, tardar en hacerlo y después renunciar a lo dicho.

Éstos técnicos dependientes de las instituciones, derrochadores de buenas intenciones y con más camino recorrido que un perseverante adicto a recorrer el camino de Santiago, se les haya obviado, menospreciado y retirado paulatinamente, sin llamar la atención en el panorama de intervención y en el manejo de conflictos y crisis, algo que ya empezó por el recambio de los diplomáticos con escuela, intereses, contactos e idiomas, sustituyéndoles por compromisarios cesados que no tuvieron ocasión de entrar por las puertas giratorias de las grandes corporaciones por ser demasiados, tantos que suman, salvando las distancias y los dedicados a contadores de aplausos, algo más de cuatrocientos cincuenta y cinco mil personajes de una farándula de duplicidades y triplicidades innecesarias, entre los que se encuentran los muchos inútiles como el leal e inagotable ejército de parásitos a los que nos referimos con gran pena y poco entusiasmo, que tarde o temprano pasarán a la historia de una corrupta y ajada página, eso sí.. cobrando dietas, sueldos al alza y ningún control sobre sus juegos y maquinaciones para seguir viviendo de un asqueroso y aberrante cuento, que nos está llevando al resto de los mortales a un callejón sin salida y sin nombre.

” Al doblar otra esquina, a la carrera, vio con un horror insidioso y sin resquicios que estaba en un callejón sin salida “. ( Frase del film de 1977 ” El resplandor” )


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