Cuando la prisión se convierte en una habitación de hotel, el delito crece y las víctimas padecen el desinterés de España por su gente y sus turistas

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Mientras los iluminados futurólogos nos avisan de que el próximo 20 de Julio 2019 los alienígenas se presentarán a la sociedad terrícola, no sabemos si con entrega de sus cartas credenciales a los líderes del mundo civilizado o con ultimátum interestelar, el mundo vive una contradicción social que nos deja perplejos, malhumorados, consternados y un tanto sorprendidos por la casuística de unos hechos sumados mundial y estadísticamente a los ya provocados por los violadores, que cada vez son más y de menor edad, unidos en bandas de malvados desagradecidos para cometer ensañamiento mientras devoran su incipiente y repugnante sexualidad.

En España, los apodados por la abreviación de MENAS ( Menores Extranjeros No Acompañados ) campan a sus anchas por la piel de toro, especialmente en Barcelona, y buena parte de ellos cometiendo fechorías que han provocado incluso accidentes, agresiones y muertes a aquellos turistas que se han visto en el punto de mira de éstos desaprensivos a los que desde su país, concretamente Marruecos, se les ha dicho que hasta los 18 años van a tener alojamiento, alimento, vestido, calzado y una paga en la península ibérica, toda vez que también se les regala el oído del convencimiento cuando entienden que nuestras leyes son tan blandas y de aplicación tan tardía que sale a cuenta delinquir y acumular el expediente con tantas notas estampilladas sean posible bajo el título de “libre con cargos”.. para seguir perjudicando al honrado, lo que da continuidad a seguir viviendo del cuento mientras aprenden otras técnicas más utilizadas por los “señores del Este” en esas, nuestras cárceles tan cómodas e instructivas, que nada tienen que ver con las de Casablanca y la penosa de Boulmharez de Marrakech, por citar únicamente dos ejemplos de desnutrición, hacinamiento y las siempre emergentes “okupas” que son las ratas.

Y hete aquí la bomba no apta para extraterrestres, lo que nos hace suponer que las autoridades españolas siguen de vacaciones o le restan importancia al detalle : El Rey de Marruecos hace continuos indultos de presos, a excepción de los políticos, probablemente para ahorrarse el presupuesto de mal mantenimiento de sus centros penitenciarios, dejando que los mismos sean los primeros en ocupar las pateras para cruzar ese puente marítimo “aguado” que les conducirá al paraíso europeo, sin olvidarse que los menores voluntariosamente extraditados también deben tener una oportunidad de no representar una carga para las familias, que con exceso no dejan de parir hijos para que por nosotros sean alimentados a través de nuestros dolosos y graciosos impuestos.

Marruecos tiene un censo de 35.500.000 habitantes y 90 españoles en sus penales de tortura y miseria.

España 47.008.000 habitantes y cerca de 7.000 afortunados presos servidos por el régimen alauita, que degustan la buena cocina y el respeto de un “funcionariado” que se lo pasan por el arco del triunfo, empleando reivindicaciones que ni por asomo plantearían en su país.

Además de los subsaharianos que sirven para no llamar excesivamente la atención de esos “desafortunados” vecinos de Melilla y Ceuta, los cuáles aparecen mezclados ofreciendo datos falsos a la Cruz Roja, el gobierno de la UE ha vuelto a indemnizar el supuesto control de las fronteras, y el español dándoles reserva obligada de habitación en lo que éstos miserables del delito, no todos por supuesto, alguno llegará a Vic a trabajar en las fábricas de embutidos, consideran un hotel cinco estrellas.

Y así nos va, mientras muchos jubilados no llegan a final de mes, los políticos se suben el sueldo y la carestía de los alquileres y ventas de pisos se suben por las nubes, España una vez más asume el palmarés de los bien recompensados derechos humanos con mucha de la “purria” humana que nos manda Mohamed.


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