Danilo Medina, Leonel Fernández, Luis Abinader

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Tres hombres y un destino, aunque tal repuntan las acusaciones y la falta de autocrítica, podría aparecer un cuarto. ¿ Un caballo de Troya ?

¿ de qué les sirve triunfar si al caballo ganador le han roto las patas que le impedirá llegar a la meta del fracaso.. o a la victoria ?

Este blog siempre ha gozado de un carácter de imparcialidad y neutralidad partidista, siempre en pro de una información veraz y constructiva, y como agraciado que lo es por su elevado número de seguidores, especialmente los concernientes a los grupos socio-políticos del mundo que nos honran con su recepción y lectura, también podemos equivocarnos en ocasiones por acceder a plasmar una opinión de choque, muchas veces desacertada en su tramoya y en la que no todos pueden estar de acuerdo, toda vez que hacer lo contrario, sería omitir una contumaz aseveración sin el beneficio de la duda, contribuyendo a emitir falsificaciones inapropiadas y escasamente contrastadas, taladrando profesionalmente nuestra dedicación con otra contradicción desajustada, por no seguir el protocolo que nos imponemos y obliga a dar cabida a exposiciones ajenas, que tampoco nos alejan de nuestra independencia periodística.

Abordamos los hechos en una República Dominicana, a nuestro parecer desordenada :

Existe una “guerra” sin cuartel entre los dos partidos que en República Dominicana se disputan el poder, alejando de la parrilla cualquier puesta en escena de otros contendientes y disidentes como bien podría ser Leonel Fernández y su séquito de invitados al “sabbat” “del o yo o ninguno“, refiriéndonos a los otrora también envestidos, que harían la función de servir de obstáculos como tal engorrosos y elevados policías tumbados en la carretera, cuya meta principal es volver a recuperar el poder o estar a un pasito del mismo, o sencillamente sentirse identificados en la corta distancia con el mismo que les seguirá considerando como estómagos agradecidos, recibiendo el provecho galardonado de una serie de prebendas insólitas y desmesuradas, que rayarían los límites de una mayor corrupción y por tal motivo otro nuevo desapego del pueblo llano, que ha dejado de creer y así lo manifiesta con una muy notable abstención en las urnas y plebiscitos que se convoquen.

PDL ( Partido de la Liberación Dominicana ) de tendencia centro izquierda de medio labio sonriente, pues la derecha más acérrima, aquella que apuesta por el caballo ganador siempre que a los demás les cojeen las patas y le siga dando la victoria, compuesta por la flor y nata de una clase “vip” que hoy está con Danilo Medina, el actual Presidente de la República Dominicana, y mañana con cualquier otro que les prometa estar más cerca del poderoso “ Don Dinero ” y el cajón de las oportunidades y las sorpresas solicitadas de enchufes laborales para familiares y amigos.

No debe olvidarse que el PDL de fuerte implantación desde 1973 no es otra organización distinta que la basada en la experiencia del que ya fue su máximo responsable con otras siglas en 1962-1963 Juan Emilio Bosch, que supo trasladar su acerbo no tan solo como político, sino como un cuentista que primero ensayaba el contenido de la novela que construía y escribía para después narrarla en sus discursos, intentando educar a quienes se quedaban en un plano distraído o en babia a través de su rica prosa como portentoso educador. Una serie de facultades que fueron muy bien aprendidas por el siempre renacido Leonel Fernández, inteligente domador de situaciones adversas allá donde surgiesen, que ahora también disputa banda entrecruzada para convertirse nuevamente en primer mandatario de la República Dominicana.

La oposición más activa, temida y peligrosa es la del PRM ( Partido Revolucionario Moderno ) liderado por Luis Rodolfo Abinader, en alianza con el Partido Dominicanos por el Cambio, y el Partido Humanista Dominicano, considerando el PDL que bien merece expresar sus múltiples temores y comentarios con la abreviación de la cita acuñada por Ricardo III en el siglo XV de “ Mi reino por un caballo “, tras su caída y posterior muerte asestada por sus enemigos en la batalla de Bosworth, en el momento que perdió la verticalidad y a su cráneo le faltó la protección de su casco.

Del PRM y en la personificación de su cabeza más visible como líder Luis Abinader, se dice que corresponde su núcleo a la nueva clase progresista y narcisista, muy segura de si misma que no desea gastarse un peso ni para velas de su propio entierro, buscando siempre la subvención de una clase social burguesa, arrepentida y confesa que sigue pagando con creces el impuesto de los errores, llamándoles “perremeistas” en “shock” constante, que no han dejado de traicionar a sus compañeros de viaje político y a una ingente masa joven de emprendedores, que por su terquedad siguen en el fondo de ese mar revuelto en el que Abinader no tiene más remedio que sacar la caña para pescar cuantos peces pueda, añadiendo que puestos en lo mejor, de salir favorecido el candidato sería como elegir a más de lo mismo, pero en peor versión y mucho más costosa, con ansías de dirigir la corrupción con una mayor ocultación estratégica. Eso argumentan y dicen sus detractores, obteniendo como contestación un discreto y elegante silencio, taponando recelos y evitando enfrentamientos.

Y en eso llegó Abinader, un empresario y economista de prestigio, del que constatamos que a sus 53 años merece la misma oportunidad de confrontación política que tuvieron los demás, los anteriores o los actuales que pasaron por aceptar una responsabilidad de gobierno de la que muchos debieron haber capitulado antes, de concluir su mandato y sumir a la Rep. Dominicana en un laberinto económico de una deuda galopante, aunque oxigenada y bien negociada a intereses desproporcionados, y la idea de ampliar la caja grande que recauda impuestos con la de las prestaciones menudas, mayormente basadas en el turismo que un día podría perder fuelle, como ya está ocurriendo en el mundo por ese temible “coronavirus”, que sin duda es algo que también sirve para atemorizar las reacciones sociales y aplicar el viejo refrán de más vale malo conocido que bueno por conocer.

La valentía, como a todo militar y debería aplicarse también a los fieles militantes del Partido Reformista Moderno (PRM) valor se les supone, y seguir en el empeño en las actuales circunstancias psico-económico-sanitarias-sociales, podría considerarse hoy el recibir si hay premio, que no será de consolación, un dardo envenenado para cualquier político que se precie de tomar las riendas de un país con serias dificultades domésticas, incluido el “arreglo” haitiano que debe estudiarse sin crispación y sin riesgos de causar estragos emocionales entre las gentes que no tienen absolutamente nada.

Para nosotros, algunos analistas de la geopolítica inmersos en la trastienda de las posibles soluciones, abogaríamos por respaldar la voluntad conciliadora de Abinader y su equipo de gestores titulados, permitiendo que con la soltura que se le acredita y sirviéndose de una buena montura de rápido corcel al trote, casco y mandoble en el fulgor de la batalla que se avecina, impedir que fuese derribado por simple cabezonería de quienes lo tuvieron todo en su empeño y no lo consiguieron, pues de honra sería dar paso a quienes pueden aportar más de lo que reciben, aunque sea para demostrarse así mismos que no es todo oro lo que reluce, y que en la viña hay todavía más pasas que uvas, no sabiendo que pueden servir para avinagrar un escenario difícil, pendenciero por quienes no admitirán un resultado negativo como suplencia, complicada y perpleja por hallarse en el reino de las vacilaciones, mientras el panorama mundial no ofrezca visos de tranquilidad.

Ni Luis Rodolfo Abinader Corona es un mago que tiene la varita mágica de solucionar los problemas cívicos más próximos y conflictos más peliagudos con un simple toque de gracia, ni tampoco es un prófugo de la Justicia, la misma que debería llevar sin más dilación a los tribunales a los responsables del monumental fiasco de las elecciones a las alcaldías el pasado 15 de Febrero 2020 que fueron suspendidas por el artículo 00 de una epígrafe que ha surgido de la tramposa manga de otros intereses endemoniados que determinaron que poco cambiase, si no fuese la voluntad para que nada lo hiciese y seguir con el mismo dilema de monitorear los riesgos, eliminar de un plumazo la cruda abstención y dejar que algunos díscolos funcionarios de la Junta Electoral Central sigan con el empleo de facilitar cédulas a cambio de dinero y de un voto a un determinado candidato. (Podemos citar y tenemos pruebas, al menos un nombre y apellidos de funcionaria, que como ella otros muchos dedicados a la intermediación son protagonistas de este fenómeno borrascoso y estafador, que no han sido suspendida y sigue desempeñando su grotesca labor).

Probablemente ni Danilo Medina esté al corriente de lo que verdaderamente motivó el descalabro anteriormente mencionado, y muchos menos el fiscal general del Estado Jean Alain Rodríguez, del que podríamos estar seguros aplicaría el código penal de coerción inmediata, si tuviese la oportunidad de tener tiempo para desentrañar tamaño complot y no se encontrase con la “omerta” pactada de las mentes perversas y necesarias para evitar un cambio de rumbo, así como de la actitud enérgica a la que hubiese respondido Abinader sin más contemplaciones con el mismo marchamo de honestidad que esgrime.

Abinader sabe, entre otros importantes asuntos perdidos en las gavetas, que hay que despertar cuanto antes y que en materia económica, siempre fiduciaria a favor del Estado, la casa del pueblo (el país – Rep. Dominicana) no debe empezar a edificarse o ampliarse por el tejado, aplicando la teoría desarrollada por Maltus durante la revolución industrial y su desmesurado ímpetu, que defendía que la capacidad de crecimiento de la población responde a una progresión geométrica, mientras que el ritmo de aumento de los recursos aumentan en progresión aritmética, por lo que los ciudadanos siempre quedan suspendidos a tenor de las limitaciones de la productividad.

Ejemplo : España recibe más de 80 millones de turistas al año con 47 millones de habitantes, y ni decir tiene que a la vez disfruta de una potencia industrial en todos los sectores, privilegiado especialmente el de la fabricación de automóviles y otros complementos, además de la construcción y las reformas. República Dominicana algo más de 6 millones de visitantes y 11 millones de habitantes, sin contar los cerca de 4 millones de haitianos desplazados, sufriendo una burbuja inmobiliaria de grandes proporciones de la que al parecer todavía no se ha percatado para intervenir con una llamada de prudente atención, a la que habría de añadirse las muchas imperfecciones urbanas que nunca llegan a corregirse, faltando implementación en el tráfico y sus señalizaciones, sin extendernos en más etcéteras de consideración que a modo de chascarrillo resumiríamos : siguen muchos espejos rotos en los aseos, falta de portarrollos de papel higiénico fijados en las paredes, cables de conexión que faltan en los hogares y otros aéreos que se enmarañan en las calles, y una delincuencia que crece y es pormenorizada por la falta de mano dura y mucha corrupción de jocoso sainete.

Santo Domingo ” (París) bien vale una una misa ” para volver a empezar, la misma que utilizó Enrique de Borbón, el pretendiente protestante al reino de Francia, que eligió convertirse al catolicismo para poder reinar, aconsejando a los postulantes del paraíso caribeño se reúnan, dejen sus diferencias y lleguen a acuerdos plausibles en donde la principal motivación sea aplicar la democracia y por esa misma vía la razón, la conciliación y el respeto debido, además de la construcción del estado de bienestar, la recuperación de la confianza de los dominicanos, pues ellos serán sus custodios que hartos de tanto olvido prescrito hasta para resolver lo más nimio, están decepcionados y nada sumisos, que pueden convertirse metafóricamente en los aliados más incondicionales y desconfiados si cabe, si es lo que esperan de ellos, o en sus simples verdugos esperando ya sin paciencia en un Caballo de Troya, dentro de una situación anómala y sombría que no admite más demoras, o mejor reflexionar permitiendo izar la bandera de la transparencia, que agite, agilice la reforma y actualice la ilusión de un pueblo que demuestra paciencia y que clama por participar en el futuro si hay ejemplo y voluntad de concordia.


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