De los informativos sobre Haití mejor no creer nada, pues la verdad está y seguirá tan muerta como Jovenel Moïse

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Leer los continuados lances a lo que sucedió al presidente de Haití Jovenel Moïse, es una de las mayores y desvergonzadas hazañas de los poseedores de esa estrategia llamada manipulación de principios básicos para que la “paz” reine y el caos aumente a provecho de otros que callan, y solo pueda ser interrumpida la falta de más estiércol novedoso por el “covid-19”que es de risa, cuando hay tanto contagiado nuevamente y pocos mueren en el intento de ampliar la estadística diaria, la misma diseñada y por la que impunemente ayer esos profesionales asesinos internos de residencia presidencial y amenazados ellos y sus familias, comían carne de res y hoy chillo recién pescado con papas y nada que agradecer al que pudieran obsequiar al limpiabotas convertido en jefe de policia y mensajero después de acometer el tan cacareado magnicidio, sonriendo a la descarada por el galimatías provocado y abusando del cocinero (reo intelectual y maniatado con bridas de ácido) al que con algunas copas de más, seguían fustigando al resto de absortos cretinos que creen cualquier cosa, incluso que la cocina está limpia de residuos y cucarachas empeñadas en bañarse entre la humedad y el miedo, tanto femenino como masculino como el de los cien pies con botas y artillados que abundan en islas de buen ver.

Primero fueron 28, entre ellos colombianos, 2 gringos haitianos caricaturados de visado, después que si la esposa herida y medio muerta dice algo en la resucitación que no corresponde ni siquiera al guion establecido por los autores de la operación que seguro nunca serán sentimentales de lo que han hecho o dejarán de hacer, pues los airosos triunfadores de la noche del “liquidado” líder les da lo mismo, hoy se dice algo y mañana todo lo distinto, hasta que el asunto al que nadie de hecho dirá la verdad siendo tontamente viral y capcioso, nadie someterá a investigación, siguiendo el proceso en el más profundo hermetismo, mientras tirios ( haitianos ) y troyanos ( que nunca lo fueron los dominicanos ), se enzarzan en tirar escombros al montón de sandeces vertidas hasta ahora, pensando que algún loro puede salir del misterio para taparle la boca o darle un curso de “creole” bajo el agua caribeña a los interceptos en una isla que lo admite todo, hasta que nos mientan y nos trabajen a su charanga con el sentido de la orientación informativa más merenguera que la biblia convertida en un misal de páginas blancas.

Los energúmenos que opinan con el celular en la mano esperando el aplauso, insisten en sus teorías máxime cuando se habla de un complot perfectamente urdido en un hotel dominicano al que todavía nadie lo ha focalizado con nombre por no ser cierto que fuera así, y a los consecuencias les alertamos y sugerimos tener en cuenta por difundir patrañas que pudieran ser compensadas por medios periodísticos sin pruebas, pues los que nos dedicamos a lo que sea, fuere, fuese o aconteciera estamos hartos de tanto superchería cuando faltan constancias de firme atestiguación de todo cuanto proclaman a los cuatro vientos una falsedad interesada, ya que la misión es la de ir siguiendo tirando “sangre” de celuloide barato o tomate de bote pronto, para saber si alguien estando lejos o cerca apretó el gatillo, cuando bien saben los “carteles” quienes fueron con sus dineros y sus machetes, sometiendo a los defensores protectores para no perder su vida y las de sus extensas familias.

Dicho lo anterior a lo que con seguridad les interesará tan poco que mucho a algunos, manifestar que hoy sigue siendo una desesperación en el mundo cruel de un pueblo que padece hambruna, no encuentra refugio y se lo orinan esas bandas de cochinos financiados por familias pudientes que no soportan democracia ni urnas y sí su negocio abusivo monopolizado para pasar por el aro en llamas, en el que además y sin ir más lejos de Colombia y México, airear que a la sazón ellos han perdido y que ya tiene nuevos propietarios un Haití desfallecido, para seguir derrumbándose y lanzar una mirada furtiva y corrosiva los lugareños a quienes les siguen infundiendo el horror, porqué no sé si sabrán que los haitianos y haitianas no lloran jamás, ya que esas lágrimas se las secaron al sol cuando los esclavizaron y hoy todavía les dura esa sensación con cada vez más rencor, pero cuidado como diría Roy en Blade Runner.. “ yo he visto cosas que vosotros no habéis visto “ y me inquieta saber hasta que punto la desesperación es capaz de hacer barbaridades para comer sustento y alimentar la venganza.

” El dolor no es eterno, la sed puede ser calmada por una fina lluvia, pero la humillación se queda alojada hasta ………….


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