Dedicado a los nuevos papás de España.. y los del resto del mundo, en estos tiempos de dudas magnéticas sobre el futuro de las más idóneas profesiones

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La profesión por excelencia, rentabilidad e influencia en el pasado, presente y el futuro, todavía a averiguar, siempre habrá sido la de abogado en una España inquieta, suponemos que también en el resto del mundo, con un conflicto de personalidad protectora que no ha sabido desembarazarse si no es aceptada en principio cuando se ha tratado de formar al joven candidato, que escuece aceptarlo, empieza por inculcarle con intensidad y desde la temprana edad la conveniencia de seguir una carrera de privilegios antes de tiempo.. que puede resultar muy corta o larga de miras.

Si vais a tener hijos y empezáis a preocuparos por su futuro, no lo dudéis un instante, fomentarles la idea, hacerles acariciar la sugerencia aprovechando su despunte de razón, de que lo más provechoso y chungo, por lo apestoso que puede resultar, si es el orientado a lo político sin escrúpulos y vestimenta facinerosa, es hacerse un hueco visible en la abogacía, y sin pretender analizar en su conciencia si tiene demasiadas ascuas en su cerebro, con neuronas transitorias de egoísmo imperioso para vivir del cuento y de los demás, dicho está y ahí queda eso.

Y si prevalece la preferencia final de medrar en un partido, ya sea de centro, derecha, izquierda y en todas sus variantes habidas y por haber, incluidas las ONG y los ayuntamientos en los que tendrán cabida como funcionarios públicos o “gestores de negocios secundarios” a dedo fijo, y aunque los abogados en ejercicio o los que no lo están se molesten por esta aseveración, esa es una recomendación que con toda seguridad les puede beneficiar, salvo ser un número uno en su promoción, al que antes de terminar la carrera ya le buscarán los más acreditados despachos de derecho es sus más distintas ramas y buen caché, empezando como becarios de sueldo estrecho y facilidades para una hipoteca, ya sea administrativa, constitucional, penal, laboral, procesal, tributaria, civil o mercantil.. o en su defecto, sin prisas y sin pausa, a empezar a escalar desde la base piramidal del poder, dirigiéndose ya de jóvenes a estar en las gradas, tras las espaldas de los líderes que lanzan soflamas con identidad de siglas y promesas que jamás se cumplirán en su contexto real, exquisitamente vocalizadas desde un atril, secundando los aplausos a rabiar a los que invita el espontáneo sargento de armas o director de la escenografía coral, dispuesta a poner a parir al contrario y ajusticiarlo de palabra, el mismo que ha cometido el error de dejarse el micrófono abierto mientras los asesores le decían al oído, vosotros.. Pedro, Pablo que buenos sois los “picapedreros”, de una España en la que no manda nadie y todo el mundo tiene gula para manifestarse con barrabasadas, con un estilo a lo Pancho Villa con sombrero charro, bigotes y sin canana.

También como expertos en la jurisprudencia pueden ejercer, y si no les va bien el prometedor futuro expuesto antes, también les queda el recurso de las oposiciones, a convertirse en mosso de escuadra, guardia civil o policía nacional, sin descartar las vacantes, a los que con enchufe e historial que reivindique el haberse entregado en cuerpo y alma a defender a los demás, quedan abiertas las candidaturas para incorporarse a un sindicato o a una confederación empresarial. Todo es posible, si se es licenciado en Leyes.. y las obligaciones de los clientes desaparecen para mostrar que los derechos son más indiscutibles.. e inalienables, pieza imprescindible e invulnerable para empezar a pleitear, pasando una copiosa factura a un asesino, maltratador, violador, ladrón o padre soberbio de familia que le es difícil pagar la pensión, incluso a esa empresa que quiebra y empieza por seguir dando guerra, optando por establecer un plan de pagos a largo plazo con sus proveedores, empezando por hacerlo con él primero y a tocateja, que no dejará de ser el célebre letrado que les va a sacar las castañas del fuego, supuestamente, en ese horno que es un agujero negro en el que ha caído la sociedad anónima, limitada, laboral o cooperativa, prescindiendo de los autónomos debido a que éstos no tienen ni para agua y pan para empezar a comer.

Y si descubrís, ¡ oh padres de un niño que promete ! por verle a todas horas dormir y reír, sin descanso para hacerlo vosotros esperando las dulces mañanitas, soñando qué terminará siendo un manitas por agarrar todo lo que puede estropear, no tengáis la tentación si no está por la labor de participar en la jurisprudencia y almacena en su almacén personal las perlas cultivadas de una filosofía y su retórica latina o griega desfasada, descartando hacerle ver que una alternativa es la formación profesional para hacerse fontanero, mecánico o electricista, pues con el You Tube hasta los más ancianos del lugar, esos que nunca olvidaron que fueron los primeros en entretenerse en “internet”, ya saben que hacer y cómo arreglar con la magia de la solidaridad digital un enchufe o la avería de una cisterna, además de muchas más complicaciones que por la asistencia del “operario” te harían pagar un riñón o sacarte un ojo de la cara, pues eso de los automóviles con carga de batería y sin gasolina, y poner un taller de reparaciones hoy día con la innovación de lo eléctrico que se basa en retirar y cambiar las “pilas” es una temeridad, que ha complicado la competitividad en un sector que desde siempre se decía que prometía, para quienes no les iba eso de estudiar “tochos” legales e hincar los codos hasta altas horas de la madrugada.

Abogados sí, abogados para una sociedad “progresista” y justa, que aspira a no ser arrastrada por el tirón de un “velociraptor” de lo ajeno o el timo de un “bitcoin”. Y en cuanto a la sanidad y convertirse en un cirujano o médico anestesista, también puede resultar peligroso, aunque se la juega el niño para terminar de meritorio interno en la seguridad social y darse con una familia “extraña” que no acepta que las vísceras se hayan tratado con el juego de una operación rápida en manos de una defectuosa praxis, para concluir finalmente con una mala noticia frente a la cama de enfermo que dejó de ser un paciente, recibiendo el doctor interpelado una serie de golpes desde la mandíbula hasta en el carné de identidad, pasando por “rajarle” los neumáticos como una “vendetta” justiciera, de la que no denunciará por temor a ir a más represalias.

Abogado o astronauta conductor de tranvías a la luna, ese fenomenal empleo podría ser el destino final bien remunerado y con mucho tiempo garantizado de asueto, lo suficiente para seguir avanzando, seguir procreando con una descendencia sabia y prontamente experimentada, y que la misma se haga cuanto antes a la idea de que hay que llegar a Marte.. incluso al lunes.

” Trabajemos juntos para ver lo que en la vida podemos hacer por nuestros hijos” Toro Sentado ( Sitting Bull ) Líder espiritual de los indios sioux.


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