Del mundo que viene, de las islas y de una España que se marchita

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Lo que ocurre no es tan sencillo de asimilar por quienes en estos momentos creen que todo se puede arreglar. Eso es lo que piensan esos padres de familia ligados a una responsabilidad que tardan en dormirse, que tremolan y tienen una fiebre interna cuando todos sus principios sobre la honestidad se dan de bruces sobre las decisiones arbitrarias, que no dependen de su eficiente trabajo, las mismas que son ciegas y no ven que la solución de recambio de la competitividad humana no está en reemplazar la nómina cara por la económica barata, cuando en el fondo lo que se trata es de seguir dando resultados empresariales cuando escasamente los hay.

Estamos en el submarino que a lo mejor vuelve salir a flote, a respirar la saneada atmósfera de un clima sereno, que ya sin energía incluso le cuesta sacar el periscopio para saber que nada ya será como antes.

Las evidencias nos demuestran que creer en alguien o en algo, es una forma de perder el tiempo, mientras que los perroflautas que nos gobiernan insisten en desarmar al pueblo de argumentos que impidan llevarles algún día al patíbulo en donde ya no habrá arrepentimiento que sirva, por lo que crean el escenario de la presunción, del seguir mareando el conejo dejando que la perdiz se vuelva loca por un exceso de exigirle más que su corto vuelo, algo muy parecido que lo ocurrido al gringo Baiden al que le cortaron las alas antes y después de trabajar a codo con Obama, dejándole que su memoria se sacrifique para vergüenza y sonrisas de quienes le repudian y lo ven como un títere, al igual que ese destacamento de representantes del gobierno mundial que siguen una pauta y una serie de patrones que si no hacen lo que les sugieren de un plumazo los pueden fulminar.

A Baiden ya no es su falta de algo de irreflexión en la luz de la coherencia, sino más bien que se “acojona” por no saber responder a lo que llega, máxime cuando le demostraron que vender orín por oro era una práctica habitual en esos cuentos que se explican encima de una mesa, para después seguir pagando la cuenta sin haber probado el postre y no dejar propina.

Nos están masacrando la voluntad y la mente, nos quitan las ganas de superarnos y nos dejan maniatados con nuestros derechos para a continuación cercenarnos las libertades, de un tajo con esos algoritmos que predicen junto al 5G y la IA -Inteligencia Artificial- versión gallinero mutante, para inocularnos el olor del miedo, el terror al fracaso y el horror a no poder hacer nada cuando ya nada queda por seguir luchando. Si no se han dado cuenta lectores, estamos en guerra.

Cada día más se siembra al caos en países que serán una avanzadilla de lo que sucederá a nivel global, especialmente en los ribereños y en las islas del Caribe, en una fase experimental por la que poco se puede hacer ya y después de prometer acciones de repulsa, contra el analfabetismo, la endogamia, el incesto, la violencia grupal, el dejarse matar por una motocicleta, la bestialidad del sur, siempre nos fijaremos en ese punto cardinal que ondea en las noticias como la antesala del mal de lo que ocurre en un país. Todo empieza así.

La memoria histórica ha dejado de existir en el vademécum que almacena el cerebro, en donde en alguna ocasión se recogió lo que hicieron los vikingos, los noruegos contra los teutones, los finlandeses contra los soviéticos, la colonización como una llamada a la unión y al capricho, las gestas de los tercios de Flandes y el valor y honor de La Legión, tanto francesa como española, al que hay que añadir los desaciertos de otros, el apartheid y la inclemencia bóer, las guerras civiles entre hermanos y los nazis arrasando el espíritu humano sin darle importancia a la tragedia, la postura subnormal afroamericana que piensa que sus derechos están en otro continente como mejor valor para ser respetado, la trashumancia de la riqueza, el entierro anónimo de los poetas, la falta de traductores para entender al diablo, pues doctores tiene la iglesia  

Y después de todo, de dejarnos en el tintero el perfil de mil cubiertos que no usaremos para degustar el manjar del plato de la historia, concluir con un ganso que campa como una marmota, repetido en toda expresión lastimera, refiriéndonos a Pedro Sánchez, mascota de Gates y Soros, mandatario de España, que se dedica a abrir las fronteras a la venganza, al terrorista que todavía no lo sabe, que ayudan a los delincuentes con dádivas de un 200% por encima de las pensiones mínimas, mientras que amenaza las de los ancianos con más de 30 años cotizados, toda vez que la pandemia de ese Covid-19 al que probable se le termine superando con una aspirina y un chupito de ginebra, hace que la juventud y los que ya están hasta las narices de tanto pinchazo, empiecen a estar hasta barbilla del bajo vientre de recibir noticias infames, por ejemplo que los políticos en la reserva no usan la mascarilla y encima se suban el sueldo sin oposición ninguna, bajo una votación silenciosa y fraudulenta de la izquierda que clama una revolución o una escabechina simplemente de boquilla estrecha. 

No os queremos gobernantes de pacotilla, aunque tenéis vuestro público que son vuestras familias a las que también les llegan los enchufes, conservando así un clientelismo bastardo e incorregible, comprado a golpe de empleo municipal, en los conventos de las diputaciones y los lupanares de las autonomías, con ayuda o subvención para conocer de que color son las cucarachas en una cocina donde convivan chinos y mulatos, intentando así por todos los medios de opresión mental que evite la temeridad, acercarnos a un estado similar a Venezuela y Cuba, Perú, Ecuador y Bolivia, para amparar a esos hijos de la gran chingada que compran edificios enteros en Madrid, Barcelona y Palma.

En ocasiones, quienes componemos este blog, del que os mofáis, lo sabemos, deciros que ojalá uno de esos MENAS con MENOS sentido que un percebe en el estómago de un cangrejo os haga alguna de las suyas, para manteneros despierta la idea de que la avalancha sigue llegando, mientras acumulan su venganza con nomenclatura “Talibán”, lo que tarde o temprano servirá para adorar prontamente una nueva cultura y religión, como la que ya empieza a extenderse en Baleares.

Sois, inútiles, holgazanes del sistema sin contradicciones y obedientes, pertenecientes a un clan que nadie entendería como partido político, gaznapiros acorazados del estandarte social y de una constitución decadente y fallida, sin espada, yelmo y sin coraza, los precursores de la decadencia y la indecencia por no preservar los valores patrios que rompen una España en fase terminal, en la que vuestros vástagos, si los tenéis y en England estudiando, que si son prudentes alli se quedarán y no volverán aunque coman fatal, serán los herederos de la ira del hombre manso, advirtiéndoos que no esperéis que vuestras tumbas cimienten las catedrales, pues mezquitas se izarán en sus ruinas.








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