Distorsionando la realidad, más bien destripando lo inconfesable

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Uno de los pueblos más irreductibles es junto al español el afgano, cuando otrora ambos pueblos tenían generaciones de luchadores por alcanzar su fortaleza en el trabajo, ya sea con el viejo mauser o el AK-47, sin olvidar la mochila llena de recuerdos que sirvan para resistir y desgastar a las potencias que se enardecen de uniformes vistosos, chalecos para recibir el impacto de los torpedos y que se enmascaran la cara con sangre de bote, olvidando para matizar lo que deseamos expresar es que en materia de respuesta ante una amenaza, 5 leonas fieras de su intimidad hacen que 20.000 “ñus” salgan aterrorizados en estampida, lo que nos hace pensar que los rugidos en ocasiones bien acompasados por una minoría puedan acobardar a una mayoría silenciosa, que funciona bajo parámetros incalculables y sin capacidad de reacción, al igual que sucede en la política. Objeto de estudio para sanear la afonía que como virus ha contagiado los valores nacionales que han desaparecido en cualquier invisible combate.

La geo-ingeniería denunciada desde hace años por su capacidad altanera de modificar el clima, ha sido negada de forma sistemática por todos los poderes que algo tienen que ver con las materias primas naturales, que son los mismos que ahora abogan por defender lo que antes ocultaban, empleando lo sostenible y lo vulnerable hasta la saciedad que ya aburre, impidiendo así que nadie meta el sentido de la curiosidad para saber hasta donde pueden llegar las presiones posteriores en la producción de alimentos, manteniendo una postura de negar el acceso a varias fiscalías medioambientales internacionales, argumentando siempre que sus organizaciones han mantenido una transparencia ejemplar, cuestión del todo incierta, lo que al hilo de lo citado anteriormente, se demuestra que una organización monopolista y dudosa, pero sin fisuras, filtraciones y careciendo de antecedentes, puede dominar sin consideraciones el precio de los alimentos básicos, ya sea desde el desierto de Gobi a la helada Terranova.

En cualquier caso, lo narrado en el párrafo anterior, ellos todos se juntan para sacar un negocio al por mayor, reduciendo entre el 10 y el 15 de la población mundial a través de una vacunación masiva, sin causar alteración en sus margenes de explotación, lo que equivale a decir que el “sírvase usted mismo” mientras “ganemos lo mismo” está pactado de antemano por los clanes que tiran de las maromas, que al parecer sirven también para amarrar ilusos que pueden ir en contra de un constante devaneo, mientras no sepan diferenciar el otro hilo de pesca con cebo.

Todo lo que pueden hacer para alcanzar un beneficio exagerado lo harán para lograr una esclavización sin precedentes, empleando el miedo a todo, desde perder el empleo a quedar paralizado a la espera de una pastilla para evitar el suicidio o pasar directamente al lumpen de los droga-dependientes de una industria farmacéutica que requiere de un bálsamo antes de emplear un serrucho. Y todo eso se hará sin la intervención de una decisión propia y arriesgada, más bien para segmentar los mercados y que ningún miembro de la logia de los ilustres iluminados se ofenda por no recibir su cuota de asociado.

Finalmente un apunte en el que algunos sospechamos que el gobierno español en su mascarada de hiena de la pradera, apoya a Venezuela y su régimen, que de ser verdad, que probablemente lo sea, será una descarada desvergüenza que violentará a ese nido de víboras y ratas que se devorarán entre ellas, sin paciencia alguna tras la llamada a seguir con el tan cacareado progresismo hispano, obligando a los reconocidos subnormales que siguen aplaudiendo en las gradas, para seguir manteniendo el tipo en una coalición “antinatura” que pronto se quede sin recurso alguno de amparo, máxime cuando supuestamente la DEA toca los sensores para llamar al orden en donde el “principito” que discrepa de las iglesias por tener el mismo apellido, dimitió de segundo “canta-mañanas,” se corto la coleta, adoró al arco iris y cambió el “belén” sustituyendo a los burritos por camellos, a pesar que rechazaron comer y esnifar alfalfa.

Y colorín colorado, está crónica se ha acabado.


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