«El elector goza del sagrado privilegio de votar por un candidato que eligieron otros».

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Con cariño Señor “Kichi”, usted no se lo merece todo, salvo algunos votos de sus más próximos, que son muchos en Cádiz, una comunidad abandonada por usted y por todos.

Es decir, que si no pienso como José María Gónzalez “Kichi”, alcalde elegido de Cádíz, soy un “excremento” y en descomposición, aludiendo a VOX en un pleno de la última semana de 2018. Más educación, honor, valor y respeto por menos egocentrismo inquieto que destila el personaje público.

Francamente Señor “Kichi” darse por humillado ante su insensato comentario no dejará de producir vómitos de perplejidad incontenida por el olor que despiden sus harapos de intelectualidad minimalista y progresista que demostrarán ser al final un fracaso y un engaño, que tampoco afectarán al conjunto gregario de personas que como usted en modo alguno piensan lo mismo.

Unos deberían atarse los modales, otros darse un baño de unas multitudes cada vez más decepcionadas y escasas, y los que suman que cada vez son más, atarse los cordones de los zapatos entre sí para no dar un mal paso y cerrarle a usted la boca de un metafórico tortazo en la próxima y transparente convocatoria con urnas, pues así no son las normas Señor “Kichi” por mucha gracia que usted tenga en exponer sus teorías populistas sobre no vender barcos a ministerios de defensa árabes y que los obreros le sigan jaleando con los brazos cruzados, por estar parados en esos astilleros que tanto han costado al erario público, presumiendo que sus ambigüedades sean el fruto de un humo grisaceo de sus propias contradicciones, envueltas en reivindicaciones que el tristre desempleo en la zona para usted seguirá siendo una maniobra oportunista.

Yo, como opinante de sus desvencijadas charlas y monólogos, coloquios de taberna al aire libre en las que presume de que “puede” con todo si el pueblo le alaba mientras tenga en sus manos la tácita de plata, no soy de VOX y de ningún otro partido, aunque no debo ocultar que me lo estoy pensando, si los que como usted se lanzan al ruedo como un suicida espontáneo del parafraseado y la última palabra, dejando el inodoro cerrado, sin servicio, para sentar en el mismo por imperativo personal en el excusado al que usted quiera o cuando mejor le plazca.

Déjese de “chorradas y llamaradas apagadas” Señor “Kichi” y admita que ante tanta ineficacia, tirantez, posesión de la divina palabra, altivez y creencia de que el pueblo es ciego, sordo y mudo, usted pretende seguir lanzando mierda a destajo, mientras sus acérrimos le sigan limpiando el culo. Fíjese usted bien, en cuestión de citas escatológicas me he puesto, aún no deseándolo, a su altura.

Señor “Kichi”, le voy a exponer un poema de José María Gabriel y Galán, salamantino que bien pudiera haber nacido gaditano, para intentar conciliar el momento de las discrepancias, y verá que si intenta hallar un símil, la prosa de algo servirá para llegar a la conclusión que en mucho podemos coincidir, aunque seguro que no en todo, como cabría esperar y sin tener que aumentar el rincón de la munición de excrementos que al parecer desea usted catapultar. 

EL EMBARGO

Señor juez, pase usted más “alante” ( la democracia de las urnas )

y que entren todos esos. ( Vox, por ejemplo )

No le dé a usted ansia,

no le dé a usted miedo… ( refiriéndose a usted )

Si venís anteayer a “apenarla”, ( a la justicia inacabada de lo que se dice y no se hace )

os tumbo a la puerta. ¡Pero ya se ha muerto! ( ¿ la oportunidad ? )

Embargar, embargar los avíos, ( los votos )

que aquí no hay dinero; ( los presupuestos para conseguir seguir en la poltrona y en los mentideros políticos )

Lo he gastao en comida pa ella ( por lo mucho que por el pueblo usted podrá haber hecho )

y en boticas que no le sirvieron; ( medidas extremas que no han servido, salvo para depender de un buen sueldo )

y eso que me “quea”, ( el pundonor, si es su caso )

porque no me dio tiempo a venderlo,

ya me está sobrando,

ya me está “jediendo” ( por verle el plumero o los rizos de sus cabellos )

Embargar ese sacho de pico,

y esas hoces clavás en el suelo,

y esa segureja

y ese cacho de liendro…

¡ Herramientas que no quede ni una ! ( programa político )

¿ ya pa qué las quiero ?

Si tuvia que ganarlo pa ella, ( para alimentar el inexcusable prestigio de la democracia )

¡ cualquiera me quitaba a mí eso !

Pero ya no quiero ver ese saco,

ni esas hoces clavás en el suelo,

ni esa segureja,

ni ese cacho de liendro…

¡ Pero a ver, señor juez: cuidaíto,

si alguno de esos osa tocarle a esa cama ( con jergón duro de una constitución sin plumas ni otras lanas de cordero y zarandajas )

ondi ella se ha muerto; ( creo que descansa señor Juez, y le siguen llamando democracia, aunque a los que no saben usarla en paz le patinen y le rechinen los dientes, pecando de convertirse en mensajeros del miedo )

la camita donde yo la he querío

cuando ambos estábamos güenos,

la camita donde yo la he cuidao,

la camita donde estuvo su cuerpo

cuatro meses vivo

y una noche muerto !…

señor juez: que ninguno sea osao

de tocarle a esa cama ni un pelo,

porque aquí lo jinco

delante de usted mesmo.

Lleváoslo todo,

todo, menos eso,

que esas mantas tienen sudor de su cuerpo…

¡ y me güelen, me güelen  a ella

cada vez que las güelo !


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