El Far West de los cobardes y el mensaje de los Illuminati

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El Oeste de España, sin pistoleros a duelo y ni siquiera de medio pelo, se queda como siempre desde que los reyes católicos sacaron a los moros o los reconvirtieron, junto a los judíos, en meros sustitutos de las bajas de la soldadesca causadas por la reconquista y la expansión en el resto de la península, y más allá de lo que serían las proezas de lo que acontecería en una Europa enclenque ante los tercios españoles de Flandes, formados 42 años después del descubrimiento del Nuevo Mundo por un Colón ambicioso y altivo, que no se atrevió a declarar que fue el florentino Américo Vespucio quien tuvo mucho que ver con sus cartas de navegación y muchos ases en la manga, para que todos le reconociesen como el bautista de una América muy amplía y rica, después de servirse éste de “datos” y leyendas para comprobar que el hacha de los vikingos aventureros en cruzar mares estrechos desde otras latitudes, fue imitada y utilizada por los indios.

España hoy toda, se desenvuelve con cobardía en el Far West de su melancolía, que cubre de temeridad pistolera inutilizada el Este (Catalunya) y cualquier otro punto cardinal de una geográfica ibérica que se desploma porqué admitámoslo, en este país de juguete roto y simbólico toro cornudo de carretera y manta no manda nadie, ni como político presidente en funciones o no y su cohorte de incapacitados que jamás serán llamados a la rebeldía, ni como rey de decoración floral, ni como gobernantes mediocres que quieren seguir chupando del bote. Las democracias se frustran ante tanta tontería que anula la mínima disciplina de saber quienes somos, de dónde venimos y a dónde vamos con tanta estupidez idílica, que cargan los descerebrados cegados por el voto de los que no ven más allá de sus narices o del burro eléctrico en el que cabalgan.

La desgracia de una España en la que por pactos y patrañas se está convirtiendo en una sala de subastas, dirigida por “eunucos mentales” que evitan no sentirse lacerados, señalados o ser tachados de xenofobia local y migratoria, en donde por mucho que les espete en el trasero el petardo de la alerta a los progresistas de seis mil euros al mes por nómina + gastos a escote todos vía impositiva, de los 350 privilegiados que de vez en cuando aprueban pocos beneficios y muchos más impuestos de los debidos (Parada obligada en el comentario para seguir sumando y descifrar que son 42.000 los políticos contratados como cargos de confianza en la Administración y otros 130.000 y los del libre designación colocados en empresas públicas que dependen del Estado. La administración paralela, “enchufada” por los partidos asciende a 66.000 liberados sindicales y 32.000 representantes de las diversas patronales) .. que nos atienden arbitrariamente sin contemplaciones, excepciones ni engorros, llegando a la triste conclusión de que no cabemos todos, incluso los traidores que adjuran de cualquier bandera si no es para envolverse en ella y emboscarse para no rendir cuentas, mientras que todo eso ocurre y por añadir algo más a la victoria del vellocino de oro inspirado en la codicia y la incoherencia, allá en los confines de las miserias nos envían “obligadas” adopciones, para que las puertas de una nueva colonización no hagan falta arietes para derribar nuestras fronteras, que daría igual hoy día estuviesen defendidas por los hermanos Marx, Gonzalo Fernández de Córdoba, o la experiencia de Genkis Kan invadiendo las praderas.

Por lo tanto y dicho ésto, me quedo con el razonamiento de los Illuminati, pues al menos ellos lo tienen claro, mientras los pestilentes obreros de la destrucción de los países se emborrachan con gaseosa de leyes y normativas exageradas e incongruentes, eliminando la tentación de hacerse experimentos de patriotismo y contagiarse de una dosis de sensatez para ser igual de felices sin más conspiraciones, como aspiran sus vecinos.

Resumiendo, acabar sin guillotinas ni cadalsos con la monarquía, sea callada o parlamentaria, pues demuestra que el bastón de mando está perdido en algún rincón de ese nido de buitres radicado en un hemiciclo, y si hace falta subvencionar a los afectados con un negocio de helados.. un crédito blando del que el Banco de España no pondrá reparos.

Eliminar la desigualdad social, es decir, poner a más de un “enchufado” listo y desaprensivo (que ya son demasiados) a trabajar de verdad, aunque sea rellenando formularios de ayudas humanitarias, pero sin deambular por los pasillos.

Borrar las fronteras y el concepto de nación, haciendo que la humanidad sea la única patria, siempre y cuando los más “desfavorecidos” lleguen a la conclusión de que en su origen y sin tanto sinvergüenza abusador, que domina las voluntades a golpe de látigo y kalashnikov, sepa que se puede vivir tan bien y dignamente como en cualquier otro lugar, impidiendo que por ejemplo, integrantes de bandas “arribadas” al malecón de la templanza de los brazos abiertos, campen por barrios y descampados europeos sembrando altercados violentos, y tengan derecho a que sean tratados con respeto y su libertad puesta a fuego de prueba.. y machetazo, mientras que en la mayoría de los países de sus papás, por una detención y multa de tráfico te llevan a prisión y te sacan los cuartos a guantazos.

Abolir las religiones y muy especialmente acabar con los dogmas de cuento chino, barato o romano, apostando por un laicismo radical, ergo entiendo yo, que hacer el bien y encomendarse a cualquier “altísimo” benefactor, llámese “dios” o “perico de los palotes” para los más ruines y deslenguados, no debe estar reñido con nada ni con nadie, ni siquiera para organizar una cruzada para darse cuenta después, de que sí existe el diablo victorioso en el terreno de todas esas batallas infructuosas que no sirven para nada.

He disfrutado mucho con esta obra de teatro, especialmente en el descanso (Groucho Marx)


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