El libro gordo de “Petete” que recoge el código penal español y al que le faltan algunas imprescindibles páginas

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La parsimonia que se emplea en la Justicia, la mano blanda y la tan aplaudida y romántica comprensión sobre la actitud cada vez más amenazante y violenta que emplean los “chorizos” que inundan las calles de las grandes ciudades españolas, es alucinante incluso para esos mismos delincuentes que al ser “agarrados” por la policía, entran en los juzgados por una puerta y salen por la misma a las pocas horas con otro cargo que añadir como muesca en su historial legendario, lamentándose los que deberían ser reos ipso facto, entre risas y mofas de compinches admirados ante la inutilidad de las acciones para impedir el delito carentes de sentido y castigo, que únicamente les hace perder el tiempo, mucho más a los funcionarios frustrados por un código penal en exceso considerado con los derechos y “libertades”, pero no con las obligaciones, que terminará por conocerse como el libro gordo de “Petete”, que se abre empezando por páginas en blanco y errores tipográficos, para seguir la lectura de expedientes con numerosos antecedentes archivados que todavía y hasta que no se demuestre lo contrario son supuestos, lo que dificulta y cuesta mucho al parecer, sirvan para expulsar a los extranjeros convictos y a los nacionales ponerles entre rejas durante más tiempo y además con trabajos forzados para costear su alojamiento, ocio y alimento, al objeto de sanear ese clima de tensión e impotencia que cuesta superar cuando le amargan la vida al ultrajado para asaltarle, robarte y mofarse de nuestra cretina y estúpida forma ciudadana de admitir que eso de “odia el delito y compadece al delincuente” pertenece a la compasión bendecida de una pionera del feminismo llamada Concepción Arenal, activa defensora de los derechos humanos y redentora, que en el siglo XIX no sabía hasta que punto podría cambiar de opinión y razonamiento si viviese en el XXI.

El libro gordo de Petete te enseña y te entretiene, y yo te digo contento hasta la clase que viene, repleta de personajes insumisos que han encontrado en España un lugar para quedarse, viviendo del cuento subvencionado y la majadería que se emplea en las prisiones-hotel de 4 estrellas, sin tener presente por parte de los consejeros a dedo, que en teoría deberían defender a las instituciones penitenciarias de una inacción llamativa sobre el orden penitenciario que hace sonrojar diariamente al colectivo de celadores competentes, que ya empiezan a sentirse hartos de tanta supina incompetencia política y tantas medidas absurdas de rehabilitación edulcorada que no sirven para nada. Y quienes no estén al corriente de lo manifestado que echen mano de las estadísticas, y no se devanen los sesos para llegar a pensar que quizás la Justicia está concebida por aquellos interesados de élite que algún día puedan depender de la misma.


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