Entre cobardes y jaurías que se refugian y mezclan en nidos de serpientes

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“No es tarea fácil dirigir a hombres; empujarlos, en cambio, es muy sencillo” . Rabindranath Tagore (1861-1941)

En la España actual existe, al igual que sucedía antes de su ordinaria y ciega matanza perpetrada tras una bizca guerra civil, un nuevo club de la comedia en la que los interpretes de la política la organizan al igual que antes, es decir.. para perpetuarse en el poder y mantener las aspiraciones de república, en este caso dictadura socialista, troceaban el país saciando el apetito de los separatistas, que los ha habido siempre desde que Lope de Aguirre, apodado el loco, el tirano o el peregrino, enfrentaba a sus superiores con el clásico a quien a hierro mata a hierro muere, para terminar el instigador rebelde de la monarquía insaciable de las quintas partes y algo más para evitar sentenciar a los donantes del reino del falsete, asesinado a los 50 años en una Venezuela inexplorada todavía, ahora bolivariana hasta la médula, tal la engendró el combatiente libertador de la América del sur de ascendencia norteña ibérica, concretamente vizcaína y llamadoSimón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios Ponte Andrade y Blanco, sin duda un personaje ejemplar y gallardo que después de creer en una unión federal en el área y entre vecinos, sufre un intento de asesinato para después en 1830 y a la edad de 47 años fallecer de tuberculosis hereditaria, no sin antes y atención al dato, hacer constar en su testamento la consolidación de los países por él convencidos y la desaparición de los partidos políticos, sugiriendo en el manifiesto que los próximos dirigentes fuesen en libertad elegidos por el sufragio universal de listas abiertas con nombres y apellidos, recordando a sus más allegados que sus dos viajes a Europa le sirvieron para constatar, que las inmensas parcelas de las decisiones arbitrarias compartidas por colectivos de intereses siempre carecen de responsables solidarios.

“La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados” . Groucho Marx (1890-1977)

La historia se repite en una España creída de ser la más democrática.. y antagónica del mundo, en la que se habla y miente tanto, que las escenas por hacerlo ya sin ningún recato entorpecen cualquier sombra de eficiencia para tratar los temas generales más acuciantes que son demasiados, convirtiendo un hemiciclo en un ostentoso oráculo de intenciones que con desafío y desparpajo de los líderes políticos para envalentonarse, insultarse y dejar constancia de quien tiene más larga.. la palabra, no llegan a darse cuenta que poca o ninguna gracia, confianza y armonía ofrecen a un pueblo desapegado, que les ha perdido el respeto por considerarles cobardes, indecentes insufribles tanto de señorías como para otros señores maestros del sainete, vendidos únicamente a mantener su sillón activa y perseverado llegado el caso con uñas y dientes, que al parecer es lo único que cuenta si se obedece ciegamente la disciplina de partido.

“La vocación del político de carrera es hacer de cada solución un problema” . Woody Allen

Ahora tienen éstos plagiadores de las tesis doctorales, los que asumen solo papeles de plañideros y palmeros como supuestos servidores de la que fue una de las naciones más ricas, poderosas e influyentes del mundo, una excusa para seguir doblegándonos el espinazo, refiriéndonos a la ¨química¨ y virulenta pandemia que nos han infligido sin demostrar que nos elimina una gripe convenida y no tan mortal como la deseada por los puristas de la ecología sanitaria, ni tan menos letal que dicen los negacionistas y naturistas del sistema, observando tímidamente que para el veneno que destilan los elegidos que defienden el sínodo del contagio, se encabronan a las primeras de cambio, sirviendo el escenario para presionar al ciudadano con comprensivas sonrisas y razonamientos pueriles diluidos en bicarbonato cálcico, para evitar además del virus implantado, no tener dolencias estomacales, cuando ellos sin reparos y creídos en ser más inteligentes que el príncipe valiente, buscan reducir libertades y prolongar las agonías de los confinamientos que contraen las más débiles economías con un mazazo que a más de uno le ocasionará un infarto, un cáncer o un suicidio, a la par que rezan éstos pecaminosos miserables para conseguir lugar como tertulianos y opinantes en televisiones, radios y otros medios escritos o digitales, con el fin de mandarnos aburridos, espeluznantes y repetidos mensajes de cómo y cuando comportarnos, siempre con bozal y una distancia social que no se aplican ellos mismos, cuando se juntan en múltiples reuniones para terminar por aceptar entre bastidores que para nada más sirven sus fantochadas, salvo para añadir dietas a los más enchufados y más leña al fuego del caos.

“El mayor castigo para quienes no se interesan por la política es que serán gobernados por personas que sí se interesan”. Arnold J. Toynbee

Repetimos, la casta política que las urnas recogen cada día más abstención que votos, es una de las más indigestas del mundo civilizado por el capitalismo abstracto y endeudado, que ni tan siquiera servirán para compararlas con aquellas que la otrora archivó para siempre, que defendían sus ideas con vehemencia, ovarios y genitales, argumentos insobornables e incluso a hostias, lo cuál traducido en vernáculo nativo significó que por entonces había más coraje incontestable pero menos humillación y cobardía, que ahora se ampara con el efecto placebo de llamarse hijos de perra mientras a labio pintado o sonriente, todos a una como miembros de la jauría de cualquier raza y partida, ladran y lloriquean llegados a sus minutos de gloria por tener más llamadas por el whatsapp, de felicitación por no decir más majaderías de las normales, mientras se suben por encima de la nariz, algunos un horripilante hocico, una simpática mascarilla de caducidad impensable, pocas todavía con la imagen de la bandera de España, que para muchos de los que viven de su constitucionalidad, no les dice ni les representa nada más que para recibir la “paguita” segura, a la que obligatoria y de forma alícuota contribuyen todos los bien y mal llamados españoles, que no viven de dar dentelladas humanas, como los que se dan en esa lobera voraz y maleducada, que ya se parece más a un nido de serpientes que con lengua viperina lamen un brazo en alto y otro puño arriba, evitando por codicia cualquier signo de tolerancia para darse un abrazo.


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