Entre Haití y los que sin razones claras fantasean con ONG,s para sacar provecho del caos

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.. o la Teoría y Práctica del desencanto, la involución y la denuncia sobre aquellos que lo provocan.

No hay peor desengaño cuando desde la ventana de la curiosidad se perciben una serie de fantasmas “salva patrias”, aspirantes a presidir una acción cívica, con la intención de hacerse reconocer como impulsores y presidentes de asociaciones, fundaciones, ONG.s, que después de investigar lo suficiente se les descubre su incapacidad camuflada, advirtiendo en estos personajes mucha dosis de genética fraudulenta y contenida, malintencionada, ensoñada o frustrada, que desea liderar y ejecutar reivindicaciones, algunas apropiadas por ser propiedad exclusiva del impulso ajeno pero que sin ningún registro de patente pretende no ser compartida.

Éstos magos encantadores de serpientes utilizan el ardid de retener las ideas con elogios a quienes les ofrecen apoyo incondicional, principalmente europeos, creyendo que colaborando con mucha dedicación, esfuerzo y tiempo, a todas luces terminarán “menospreciados” por el egoísmo de los aspirantes de mandatarios, sin contar que pasado un tiempo prudencial el testigo de un alto en el camino es lo suficientemente perspicaz para que ya todo pueda encubrirse, postergando en el desencanto entre los voluntarios de que cualquier cruzada épica por ponerle remedio a una anomalía social como la que ocurre en Haití, termina con una confrontación y una lucha titánica a todas horas del día aun siendo una causa justa, lo que hace que se siga participando así a pesar de los llamados líderes victimizados por las apariencias en la defensa de un pueblo sometido a la humillación indebida, al ser considerado por la comunidad internacional como el ejemplo de una inadaptada muestra de derrotismo que no levantará cabeza, lo que le impedirá a la ciudadanía recuperarse de su descenso a los infiernos de la pobreza y en caída libre de una economía maltrecha, que padece los rigores de una política mal implantada y reconducida, sumergida en el caos delirante, la corrupción, la falta de formación y el desánimo generalizado que reina en sus 27.750 km.2, que así mismo se ha provocado.

Éstos señores que desean oficializarse como interlocutores de las penurias en su país, obsesos impenitentes de la manipulación que se prestan a dialogar con la mejor de las sonrisas, casi siempre cometen la torpeza de creerse que son la personificación del santo varón iluminado, imprescindible para dar consuelo a los vencidos, y como todo aspirante a reyezuelo tribal, no les importa utilizar el engaño para lograr unos fines un tanto oscuros y unos resultados difusos, que a día de hoy o pasado seguirán sin definirse, máxime cuando su incompetencia se pone de manifiesto y ya no es fácil ocultarla, produciéndose resbalones de autenticidad en lo que entienden quieren dejar una huella inmaculada y segura en su escalada al triunfo, frente a otros en la lista de ser reconocidos que han seguido sus pasos, hasta despertar por un ruido surgido de la decepción y el sentirse defraudados a la vez que ninguneados, y que mejor olvidar eliminando cualquier contacto para no caer accidentalmente en las fauces dentadas en la memoria cuando pueden recibir por parte de esta gente un abrazo.

Cada vez son más los que asisten a la escuela solitaria de creer estar en posesión de la verdad y tienen la pretensión de convertirse, con aberración y descaro, en los togados de las minorías que van arrastrado. Éstos sujetos son conocidos con nombres y apellidos y son tanto haitianos, dominicanos y europeos, mientras que algunos insobornables de los halados y los aplausos se han visto en la tesitura de poner las cartas boca arriba, para descubrir al tahúr de turno de apariencia simpática, agradable y educada a la que seguido su juego cuando han detectado los primeros conatos de la indiferencia y el abuso de confianza recibida, pasando la peor factura que pudieran recibir los interpelados, es decir, el abandono de respaldo y el cierre de ese candado que atesora la fórmula, nunca mágica, del cómo salir airoso con sapiencia y trabajo de un proyecto complicado.

Éstos representantes, escuderos de su propia ventaja, que no atan ni tan siquiera un zapato, y mucho menos controlan a un número reducido de incondicionales más ilocalizables que dispersos, ignoran todavía las razones y las motivaciones que les impulsan a dar credibilidad a un proyecto que ni tan siquiera es efímero, pues jamás se tuvo la convicción de iniciarlo, jactándose los tipos aludidos, que ya empiezan a ser unos cuantos, soterrando a la vez que la inteligencia también se mide en un primer plano y en grado sumo, olvidando que existen personas como éste quien los describe hoy que puede desenmascararles hurgando un poco en la sabia de la mata de donde se colgaron voluntariamente, pues nunca ha faltado a la verdad y a la entrega dinámica de consolidarla cada vez que es reclamada con pruebas fehacientes, por entender que antes de premiar el esfuerzo y el reconocimiento de la honorabilidad hay que demostrar que se está en condiciones de saber lo que representa, a la vez que con prestación y coherencia y no con simples supuestas clarividencias, hay que convencerse y reafirmarse para quien no lo aprecie, que el orgullo mal entendido es un arma de doble filo que desmoraliza y mata las neuronas para defenderse como es debido.

Muchos de éstos apóstoles que quieran pastorear rebaños de adhesiones, suelen equivocarse mucho, incluso cuando aseguran que están muy ocupados, y probable que su pésimo descarte de naipes se resista a abandonarle para entender que en el Arte de la Guerra de Sun Tzu, o como hacer que los organizadores de los frentes que utilizan para sus partidas el caos, tienen asegurado el regreso sin éxito alguno. El belicismo cuenta de manera metafórica, aprovechando para recordarles a los pretendientes que a enemigo que huye puente de plata y que la mejor victoria es vencer sin combatir, lo que hace que se diferencie la comparación entre el hombre prudente y el ignorante.

Éstos malandrines del poder fantasmagórico, jamás deberían decirles a los que les ayuden o socorran, y mucho menos a través de otras personas, que no pueden atenderles por estar muy atareados, probablemente en poco o en nada, pues a los afectados de hecho adquieren la licencia para investigar la inoperancia que se les atribuye a quienes no se sonrojan emitiendo comentarios que pueden resultar pestilentes, amén de los sospechosos comportamientos que se comprueban, volviendo a remontar en el pensamiento de que los errores en la estrategia, tienen un precio que no estará de oferta en cualquier contienda.

Está escrito que todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño, del que los “titulares” votados por cuatro gatos de esas organizaciones fantoches, embadurnadas de anatemas, que utilizan para supuestos negocios transversales y cuestionables, como excelentes y aventajados alumnos del disfraz camaleónico, no sean conscientes de que les falla el conocimiento para aceptar que al enemigo también se le puede vencer sin luchar, cuando la cobardía es una bandera blanca de rendición o una simple escapada por la puerta de atrás de los problemas que nunca serán capaces de resolver, ni tan siquiera con la ayuda de los demás. 

Desde esta misiva de alerta y renuncia que sugerimos de ser precisa a quienes todavía se prestan como solidarios misioneros a seguir manteniendo una imagen adulterada, de un símil de institución fracasada y dominada por intereses poco verídicos, vamos a permitirnos recordarles sin esperar que nadie se mortifique, que lo propio y acertado sería ponerle foto a esos rostros que se maquillan para no ser reconocidos. Una decisión pendiente que estudiaremos en conciencia.

Primera : Para confeccionar una doctrina libre de cuestionamientos, los colaboradores y los afiliados de un proyecto común deben estar en conjunción, y en perfecta armonía con quienes supuestamente les dirigen y les asesoran.

Segunda : No valorar el tiempo que le han entregado graciosamente a la causa y sin factura alguna, más todo lo contrario, crea dudas en el comportamiento de quien no ha sabido responder o simplemente dar una explicación, que sin ofrecerla debe considerarse una falta de respeto del que éstos falsos profetas carecen.

Tercera : El terreno de un debate rechazado, acorta las distancias para medirse en cualquier lugar para mantener el concepto básico del diálogo, evitando pronunciamientos estériles que siguen disfrazándose y desafiándose con excusas.

Cuarta : El mando ha de ejercerse con tesón, disciplina, además de mantener la transparencia en cuanto al verdadero contenido de una sabiduría que en su caso es limitada, lo que les incapacita para darles protección y cobertura a su fingida sinceridad tan necesaria en estos menesteres hoy día, dado que la benevolencia y el coraje se le presume en principio, para exigirles dimisiones por sus fraudulentas y fallidas funciones, adquiriendo una resonancia puntual que únicamente le fue prestada hasta no tener la sospecha confirmada de su debilidad, y por ende carácter de oportunista.

Quinta y última : Si un general carece de disciplina no puede pretender dirigir la organización de un ejército todavía por convencer, y mucho menos conceder condecoraciones y rangos entre unos oficiales que únicamente han existido en su perversa imaginación.

Haití es un país fallido por la sencilla razón de que éstos rescatadores de cadáveres en un pozo ciego, y otros muchos de su misma apariencia, son el ejemplo claro de un maniqueísmo sin solvencia en la élite esclavista que se aprovechan los más avispados con sus repelentes autorizados, además del masificado porcentaje de sus compatriotas en vulgarizar permanentemente el distanciamiento social, entregado a venerar la incongruencia demencial por falta de una mínima educación básica, que hace desaparecer cualquier vestigio de esperanza, precisamente por la omisión de ética de quienes dicen querer hacer algo para restituir una oportunidad.. no lograda si no es para su propio beneficio.

Dice un refrán popular que “entre todos la mataron y ella solo se murió”, así está Haití hoy, moribunda, amortajada, extenuada, deprimida y violenta, porque personas como a las que nos estamos refiriendo intentan por todos los medios beneficiarse de ese dramático escenario, contagiándose con el virus de la intolerancia y la voz calma por decir que hace algo sobre la cosecha de un fracaso tras otro, lo que le hace sembrar más de lo mismo, haciendo perder el tiempo a quienes han intentado apoyar una idea humanitaria y un movimiento sin lucro del que los “benefactores” de boquilla no tiene derecho a representar, y mucho menos a ser protagonistas o paladines de lo poco o mucho que todavía se pueda salvar.

Háganse a un lado señores de las “guerras” perdidas, y sepan que hay otras organizaciones dispuestas a no encontrarse con sus famélicas propuestas de desorientación patriótica, o simplemente permanezcan en el lugar que realmente les corresponde, para dejar más libre el camino de los que en verdad van a hacerlo más ancho que angosto en un país que necesita un respiro y no la asfixia de sus alientos secos, que no sirven para nada en lugar alguno que no sea su casa o trabajo, y en ningún sentido.

De seguir ustedes por esa misma senda de obstruir los caminos de la transparencia, no sería de extrañar que se reclamasen sus cabezas en extradición forzosa, dado que algunos de ustedes residen en la República Dominicana comprensiva.

Al Gobierno de Haití no le hacen falta francotiradores que únicamente lancen dardos envenenados, incendiarios y “epítetos” salvadores para su conveniencia, adquiriendo una fama que dista mucho de ser ejemplarizante para una juventud ya de hecho sacrificada por las circunstancias. Recuerden que los vientos pueden avecinar tempestades.

Sepan ciudadanos que desde aquí y por una regla en el código de conducta de la prensa profesional, vamos a seguir muy de cerca sus paradas, aupando a quienes se lo merezcan y descubriendo las falsas promesas de rimbombantes llamadas por parte de siglas que hoy deberían considerarse un “club” de amiguetes, que ya es mucho cantar y describir, dispuestos a sacar provecho de la buena fe y el desconcierto predominante de las instituciones y autoridades, que desgraciadamente no se esfuerzan en averiguar el cociente intelectual de los personajes con los que reciben por un sentido igualitario y tratan con armonía, especialmente las organizaciones políticas dominicanas, las mismas que a muchos de ustedes los vigilan en corto y comunican documentalmente que son ustedes unos muy malos pagadores, que utiliza el rencor para imprimir la deuda de los favores, cuando se aprovechan miserablemente de contribuciones y las voluntades ajenas, emitiendo de viva voz comentarios impropios y ofensivos sobre personas que no han hecho otra cosa que ayudarles. La modestia es un don, y la negligencia imprudente que debe ser erradicada, aparecida o premeditada cuanto antes se demuestre en analizarla, convirtiéndose en una experiencia para no volver a incurrir en el mismo problema o error que la derivó, evitando así arrastrar en su caída a quienes menos culpan tienen de sus promesas incumplidas.

Seguro que volveremos a saber más de sus hazañas en los ecos que merecen cuestionarse si provienen de sus requisas, aunque mucho nos tememos que nuestra influencia en los medios de difusión propios y externos, organizaciones no gubernamentales, instituciones privadas, públicas y políticas, no le dejarán en el olvido, para que ustedes no tengan la oportunidad de resultar ser fiadores de un Haití que existe todavía, vive y vivirá no gracias a ustedes y a su reducido grupo de “pedigüeños” comparsas y ficticias huestes de presión, entes de un progreso que nunca alcanzarán por no saber donde empieza la “A” de El Arte de la Guerra pacífica y sin pretensiones borrascosas e ilegitimas, enarboladas con blasones harapientos, que en el caso de ustedes tejerían con colores para llamar la atención en un mundo hambriento que hay que ayudar sin mayor discusión, pero nunca considerando infructuosas o inestables propuestas de jugadores con ventaja sin sillas y una mesa sin patas frente a una bella playa haitiana.


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