Entre todos la mataron y ella sola se murió

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A propósito de exigir la vacuna en toda relación social, además de autentificarla que se ha recibido de forma oficial y en todo lo público y comercial que se aprecie exhibirla como obligatoriedad, cuando es harto sabido que el hacerlo por imposición puede matar más que curar, y a los últimos hechos y estadísticas nos sometemos, a lo que habrá que agregar que en países isleños del ya no tan remoto Caribe y del que el propio Duarte se sentiría insatisfecho y avergonzado, especialmente por tener que soportar las lindezas de aprendices versados en una democracia “ad hoc” y la ausencia de libertad, por la intransigencia de un dominio gubernamental que empieza a mostrar su otro “talante” más dominante.

Quienes están incurriendo en maniatar a quienes opinan de otra forma, son anodinos y ávidos de protagonismo, destilando poco o ningún sentido del talento, y si lo tuvieron en algún momento en alguna clínica se lo eliminaron, ya fuera como ministro de salud con un cloroformo del bueno, aunque eso no resta para que además lleguen a creerse salvadores quienes deberían dedicarse a cualquier otra cosa, menos a convertirse en protectores ajenos sin pedirles que lo hagan, obligando y entorpeciendo la libertad de cada cuál, y no exigiendo una vacunación integral por narices y decreto, vulnerando así el sacro texto de una Constitución que clama para que rindan cuentas algún día, los que abusan de su contenido tergiversando su texto e impidiendo no tramitar la denuncia por prevaricación infringida.

Éstos feligreses patriotas de pelo en pecho se dedican a orillar todo cuanto pueden, cercenando libertades, mientras que cada día se producen más hechos derivados de una sociedad que debe reorganizarse para alcanzar un grado de madurez responsable, evitando efectos luctuosos debido a los suicidios, a esos alejamientos en la distancia sine die que no son separaciones en el que se dejan mujer e hijos a su suerte, a la falta de no llegar a una manutención mínima y en condiciones para paliar la precariedad de los hogares, a permitir que el feminicidio sea una constante, mientras otras adolescentes mueren en cualquier carretera porque a un “patana” se le sale una rueda, y con el volumen de la goma lanzado a una alta velocidad las mata al desmontarlas de una pasola con la que transitaban alegremente, además de una serie de ambigüedades sobre la criminalidad y la corrupción que ofrece resistencia a desaparecer. Aunque eso que se describe al parecer forma parte de la idiosincrasia que podría observarse como natural ¿verdad?.. por lo que hay que entender que a la “vacunación”… viruelas, que todo lo dicho anteriormente también se arregla ¿no?.

Este país al que nos referimos, considerado como uno de los más bellos del área, tiene defectos administrativos por el desinterés de unos veladores de un estado de derecho que pierde en oficinas públicas documentos importantes para el usuario que fueron debidamente y otrora apostillados, sin responder a reclamación alguna y mucho menos dar explicaciones sobre una obligatoriedad en la cadena de custodia que debería dar fe de los contenidos.

Tenemos el ejemplo de un miembro de este equipo de solitarios que recibió la primera dosis de una vacuna, inscribiéndose en un libro registro el acto, en la segunda ni por casualidad se produjo tal formalidad, llegando a concebir que la inoculada, que no tiene al parecer responsabilidad ninguna del laboratorio que la suministra, de la misma forma que puede considerarse que podría ser milagrosa la inyección para poder ir sin casco, ebrio y en dirección contraria con un 38 sin licencia y listo para disparar, gritándole al mundo que el trabajo que le espera le hará libre y dichoso, y que incluso si le paran con 500 pesos lo arregla o si no pasa por caja, al día siguiente se va a casa, después de pasar la noche entre rejas después de compartir con los carceleros unas cervezas.

Qué hacer con los revacunados !, llevarlos al zoológico y exhibirlos a los muchachos, que podrán aplaudir las piruetas, mostrando sus cartones plastificados de gente que ha dado un nombre porque ni siquiera tiene cédula.

Se está perdiendo la compostura, las libertades y el derecho a que los responsables de tantas “frescuras” se vayan a seguir marcando distancias con el pueblo que ya empieza a estar hasta el moño de tanta bajeza ante una toma de decisiones feudales, que hará sin duda que entre todos cualquier república de perturbados por el poder la maten poco a poco para que ella sola se muera.

Por Cástor y Polux, el futuro es imprevisible, pero la oligarquía de quienes siguen sustituyendo las libertades de la ciudadanía con mendrugos de pan y circo, pronostican un revés en el futuro, cuando las hormigas obreras se conviertan en marabunta y su rugido solo sea un principio de lo que puede suceder, no dejando en el estercolero del miedo que existen pruebas de persecución y presión no solo en el entorno del país vecino sino en el propio, que no distan mucho de contemplarse como una agresión multitudinaria, vendida sin remordimiento probablemente a alguno de esos monopolios de una industria farmacéutica, que no brilla precisamente por su transparencia.



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