Entre virus, bacterias, miserables, agua, ranas y sapos

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Ya no saben que emplear en las nuevas formas de diezmar a la población. Se prevé según oscuros informes filtrados por anónimas personas cualificadas que están en contra de este despropósito mundial, que el 20% de los habitantes del planeta Tierra, o es decir, unos 1500 millones, desaparezcan de alguna manera para hacer más sostenible una naturaleza harta ya de tanta agresividad, que quema los bosques y deja los ríos sin agua, además de provocar inundaciones que no llegan a filtrar el subsuelo y secan la superficie en un plis-plas.

También se comenta a través de radio macuto, que los viejos receptores de pensiones y otras rentas que viven demasiado, acumulan y retienen caudales pero no revierten en el gasto corriente de la economía doméstica, salvo la retención del impuesto conveniente, que son casi todos los que tienen miedo a morirse, que una vez vacunados en dos dosis y de ser portadores de patologías diversas, van a caer como moscas al igual que sucede con la pulverización del DDT, o lo que es lo mismo el dicloro difenil tricloroetano de fórmula indescifrable para el ser humano, que todavía no asimila su peligrosidad como el incoloro insecticida y, prácticamente insoluble en el agua. Y si alguien tiene dudas, no les vamos a dar ideas de cómo gasear casualmente a los más inocentes que nada tienen pero comen algo, sugiriéndoles utilicen internet en buscar Monsanto y la India. Un accidente nada claro en el que algún nazi “empleado”, inspirado al conocimiento Mengele todavía seguirá disfrutando de tan horrendo crimen, agravado por otro hecho censurable que a continuación remarcamos :

Los agricultores indios se ven obligados a cultivar algodón modificado genéticamente de Monsanto, pese a que éste es un 8.000% más caro que los demás y además necesita condiciones especiales para crecer. Cientos de miles de agricultores a los que el gigante estadounidense no informó sobre los riesgos que corrían se han suicidado. ( Fuente www.actualidad.rt.com )

Más o menos como sucede ahora, en el que hay perdón infinito para los causantes de este dislate, que velan por un conservadurismo de la especie.

La operación ponte el bozal, disculpen los positivistas a los que no se les pierde el respeto por pensar y creer en lo que creen correcto, los incrédulos y mal llamados negacionistas, nos creemos poco las buenas intenciones de quienes intentan eliminar “gente” y por otra lectura nos ofrecen un remedio de supervivencia, que consiste en inocular una mortífera adormidera de la conciencia que puede activarse por un proceso alienígena, que no quiere decirse sea extraterrestre.

Los virus se contradicen en su acción como objetivo dirigido en su programa de perversidad social con las baterías, que erráticamente se combinan en un cuerpo que o bien las rechaza por simple fortaleza inmunológica o las acoge como aliadas del efecto virulento anteriormente citado, lo que determinará el finiquito, más tarde o más temprano de su estancia en este purgatorio que estamos viviendo en este tema de lo que ya debería denominarse una “plandemía”, y de eso saben mucho los investigadores, doctores y poco los políticos sanitarios, lo que nada tiene que ver con las diversas iglesias, que callan y no responden a las preguntas de sus feligreses, como tampoco lo hacen los que tienen el poder de mover los hilos del mundo, que son lo más parecido a unos hijos de satanás con cuernos, rabo y un olor nauseabundo, ya sea en el fondo del núcleo del planeta o en las alturas, que tampoco lo sabremos nunca.

Y no me llamen iconoclasta los que dicen estar en posesión de la verdad absoluta, por no haberme leído el catecismo pero si una parte de la biblia, que tuvo un colectivo de escritores en nómina por varios siglos seguidos, antes del renacimiento que nos confundieron a todos y crearon seglares de tomo y lomo, que alcanzó un “best seller” y un fracaso por no hallar al “negro” literato para ofrecerle el primer “Pulitzer” en 1917, cuando en realidad tengo vocación de asceta y agnóstico me considero hasta la médula, quizás para algunos cuadrúpedo, cuando me cuesta todavía andar a dos patas cuál orangután que tampoco lo soy, aunque sé que provengo del mono. 

Dentro de poco y para provocar una muerte súbita a aquellos que solo se dedican a mirar las telenovelas y los sucesos en el raid de programas televisivos, dedicados a lavarles la cabeza a todas horas para dejarlos sin el champú de la memoria como antídoto, es muy posible que lleguen pronto a ver imágenes en la caja “tonta”, en la que aparezcan y entrevisten a otros visitantes, unos muy altos blancos y educados, otros más pequeños grises y socarrones , esperando así que les den un infarto de miocardio por el terror que puede causarles tan tremendo impacto, si la milagrosa vacuna anti coronavirus no ha hecho los deberes con un resultado satisfactorio, de dejar menos consumidores para a la vez elevar el precio de los fármacos, sustitutivos para seguir respirando los más afortunados, que a voluntad ya se pondrán adquirir en Amazon a un precio especial y surtido color marrón escatológico, haciendo una competencia feroz a las ya inservibles pastillas Viagra, que ya no tendrán capacidad de estimular ni siquiera a las irreconocibles ranas y sapos, anfibios indomesticables que también morirán en las charcas por esa falta de agua que escasea más de lo que pensamos, y eso si será una pandemia empezando por la sequedad en los ojos que buena falta nos harán para ver lo que nos espera, que no será poco. 

 


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