Estafas a haitianos en la República Dominicana

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La continúa derrama de información que volcamos sobre Haití y República Dominicana, hoy erosiona los derechos humanos que violentan y pervierten unos desalmados al captarse alarmantes noticias de sus fechorías, lo que motivaría para alzar los brazos y manos e impedir que actos sin honra se repitan, y que podríamos calificar de denuncias irreparables virtuales, que posteriormente hemos podido comprobar in situ, mientras corroborábamos la información que facilitamos, abundando que se hace necesario oficializar el reprochable papel de unos delincuentes degenerados, que se aprovechan de los problemas de los más débiles e indefensos.

Al parecer existe una banda organizada que estafa, tima, roba, expolia y endeuda a los ingenuos y atemorizados nacionales haitianos en situación irregular en el país vecino, y muy necesitados de documentación que ofrecer ante las amenazas de deportaciones que se están originando en territorio dominicano, por lo que éstos pendejos, malandros e impresentables dinamiteros de las voluntades ajenas, les ofrecen por la costosa y nada despreciable suma de 50.000 pesos, de los que tienen que adelantar 35.000 ipso facto, es decir en el acto, como exigente señal de “buena fe y confianza”, para así tramitarles y facilitarles a través de la supuesta red colaboradora a los desafortunados caídos en la trama, una cédula presumiblemente “auténtica” de identidad dominicana, utilizando para tal fin el buen nombre de la Junta Electoral Central Dominicana, en la que quedará registrado el nuevo nombre y apellidos del benefactor con parientes, algunos ya difuntos, utilizando el sistema de reclamación natalicia admitida de manera falsificada, y que sería gestionada por una supuesta y no representativa funcionaria en el área que tiene acceso al sistema de registro, proveyéndose la sospechosa de escarapelas oficiales para aparentar credibilidad, de una acreditación convincente que hacía por principio, eliminar cualquier recelo fraudulento y si albergar una ilusión asegurada por parte de la víctima.. por algún tiempo.

A día de hoy desconocemos cuántos han sido los perjudicados haitianos, pero si tenemos pesquisas refutadas de que ciertas personas perfectamente localizables por haber estado algunas fichadas, con domicilio en Santo Domingo capital y Bávaro, que podrían considerarse anzuelos, cómplices y actores de una mascarada, en calidad de colaboradores necesarios para llevar este tipo de actos contrarios a la Ley democrática de la administración estatal de República Dominicana y al abuso personal más deplorable, con el detrimento económico incoado en un proceso dañino enfocado a estafar a los más vulnerables, y del que podríamos afirmar que a buen seguro, creemos y estamos esperanzados, serán analizados por la fiscalía Dominicana, para tomar cartas en el asunto y terminar con una práctica fraudulenta y ruinosa que acrecienta la humillación a personas sumergidas en la desesperación más evidente, que además no podrán recuperar nunca el importe del dinero satisfecho, viendo con mucha impotencia como sus reclamaciones se estrellan ante un muro de silencio, pues también utilizan este clan de sinvergüenzas, que le hacen ascos a la bandera de su patria y a sus proclamas de buena convivencia, números de celulares con chip clonado, que después son desactivados para no responder a las múltiples llamadas por una dilación eterna, para definitivamente terminar comprobando que han sido miserablemente engañados.

Hemos podido averiguar qué son muchos los afectados, no atreviéndose a la denuncia la inmensa mayoría para identificar a este grupo de delincuentes sin escrúpulos, al no estar provistos de documentación alguna o un pasaporte haitiano sin visado de entradas ni salidas, o simplemente un justificante que acredite su estancia en República Dominicana por motivos laborales.

Desde aquí una solicitud de amparo a las más altas instancias de la judicatura dominicana para que intervenga con premura, decisión y la aplicación de una merecida pública acusación si así procediera, aportando por nuestra parte una localización de referencia que atañe a la que muchos consideran instigadora y jefa de dicha banda criminal, de nacimiento dominicana y domiciliada en la capital de Santo Domingo, que utiliza también El Hoyo de Friusa en Bávaro para el desarrollo y lucro de su bochornoso negocio, conocida popularmente por el alías de Mercedes vs. Mari Tere, una mujer pasados los 55 años de baja estatura y complexión gruesa, dedicada al juego y a la vez “facilitadora” de contactos con menores y drogas para la satisfacción sexual de depravados autóctonos o de cualquier nacionalidad, turistas o residentes permanentes, los que también padecen el escarnio, robo de carteras, pasaportes y chantajes. El destacamento de la Policía Nacional de Friusa nos consta, gracias a uniformados con principios éticos, que tienen datos concluyentes y opinión critica, conociéndola perfectamente y con alevosía corrompida es protegida por algunos miembros del cuerpo que ocultan la actividad delictiva de tal siniestra y censurable personaje a la alta jerarquía de la fiscalía dominicana, cometiendo un acto de vejación de funciones, prevaricación y admisión de soborno para desenmascararla del “anonimato” de alguien a la que sería prudente, necesario y plausible investigar a fondo para terminar con lo que podrían considerarse prácticas aberrantes de un abuso social desmedido.

La continuidad de la indagación corresponde a la policía para que tome medidas punitivas de coerción en el asunto narrado, lo que evitaría así el deterioro de una imagen institucional de la República Dominicana, que no puede verse manchada por unos desaprensivos convertidos en una organización criminal, que lo que pretende es dar soporte a una franquicia dedicada a la manipulación y extorsión dirigida a los más humildes y necesitados, además de aquellos que consumen de forma desnaturalizada y enfermiza trata violentada de una sexualidad temprana, que merece considerarse con responsabilidad exigiendo decencia y castigo, esperando que recaiga en los autores todo el peso de la Ley, por sembrar el preludio de una lamentable situación en un paraíso que tiene una doble cara y un decadente y triste escenario.


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