Existen canciones inolvidables, que pueden aplicarse por igual a distintas revoluciones

Comparte este artículo

Apropiándonos amigablemente y con el mayor respeto de una de las letras del insigne y admirado cantautor cubano Carlos Manuel Puebla Concha (1917-1989), ya sin voz pero cronista eterno al fin y al cabo de las vicisitudes acaecidas en su país de nacimiento desde 1959, año que expresó sin tapujos que sin darle color a la política y menospreciando totalmente a las dictaduras, lo importante era una revolución sacra para que el pueblo dejase de padecer cualquier infortunio que perjudicase su dignidad como ser.

Probablemente a Carlos Puebla, como así se le reconocía popularmente, de haber vivido en República Dominicana, una isla cercana a la de Cuba que no llegan a los 980 Km. de distancia que las separan, y a estas alturas de la tardía vendimia por la esperanza, la ilusión y por darle con el estoque final a un período de ninguneo a la sociedad y una corrupción sin precedentes, tampoco le hubiese importado dedicarle la letra que dirigió a un Fidel Castro comunista a un Luis Abinader, demócrata hasta la médula que exterioriza en su seriedad, sonrisa y firmeza.  

“Y en Eso Llegó Fidel, perdón.. Abinader”

Aquí pensaban seguir,
ganando el ciento por ciento, con casas, villas y apartamentos..
y echar al pueblo a sufrir,
y seguir de modo cruel
contra el pueblo conspirando, para seguir explotando

Y en eso llegó Abinader

Se acabó la diversión, llegó el elegido nuevo Presidente de una nueva República Dominicana y mandó a parar.
Se acabó la diversión
Llegó el nuevo Presidente
Y mandó a parar.

Aquí pensaban seguir,
tragando y tragando tierra sin sospechar que en la tristeza
se alumbraba el porvenir..
y seguir de modo cruel la costumbre del delito,
hacer de la República Dominicana un garito..
Y en eso llegó Abinader

Se acabó la diversión
Llegó el comandante demócrata del Caribe,
y mandó a parar.
Se acabó la diversión
Llegó el presidente Abinader
Y mandó a parar

Aquí pensaban seguir diciendo que los cuatreros,
forajidos bandoleros asolaban al país..
y seguir de modo cruel..
Con la infamia por escudo,
difamando a los ciudadanos de pro y empuje..
Y en eso llegó Abinader

Se acabó la diversión
Llegó el Presidente Luis Abinader..
Y mandó a parar.
Se acabó la diversión
Llegó el comandante demócrata del Caribe..
Y mandó a parar.

Aquí pensaban seguir jugando a la democracia,
y el pueblo que en su desgracia se acabara de morir.
Y seguir de modo cruel..
sin cuidarse ni la forma, con el robo como norma
Y en eso llegó Abinader

Se acabó la diversión
Llegó el “comandante” demócrata y más occidental del Caribe..
Y mandó a parar
Se acabó la diversión,
Llegó el presidente Abinader
Y mandó a parar


Comparte este artículo

Comentarios

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*