Nada permanece tanto como el llanto.. Haití existe, vive y vivirá (LIHAITI)

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Haití existe, vive y vivirá.. a pesar de las muchas promesas incumplidas que la comunidad internacional no ha sabido custodiar, supervisar o delegar.

Manifestar reiteradamente que Haití es un país olvidado por la comunidad internacional, que poco o mucho hizo la misma, sirviendo de paño caliente para taponar una herida, todavía abierta y sin cicatrizar, mientras se permitió que otros muchos se enriquecieran con los oportunos suministros de asistencia básica cuando se produjo el trágico y doloso terremoto que todos recordarán hace ahora 9 años, es harto sabido ya y que el comentario se expande como un reguero de pólvora, cada vez que se intenta comparar a una población que no sale de la miseria como si se tratase de un juguete roto al que le falta cabeza, o simplemente su mecanismo de cuerda ha dejado de funcionar, lo que nos lleva a una seria reflexión :

Los silencios no se pueden apagar con lamentos ni llantos

¿ No será que quienes vivimos bien, cómodamente desde las butacas y sofás nos complace ver en las noticias las desdichas ajenas, comprobando que somos unos afortunados, y que muchos humanos padecen una lacra llamada maldita miseria ?.

¿ No será que nos hemos acostumbrado a la cantinela de que Haití no sale de sus ruinas sin la ayuda necesaria, sea como fuere, sea como sea, mientras optamos por cerrar el periódico, cambiar de canal en la televisión, o cerrar el botón del dial de radio ?.

¿ No será que hemos llegado a la frontera invisible de convertirnos en extraños con nosotros mismos, terminando por no reconocernos en un espejo cuando todavía no hemos llegado a la conclusión de que podemos, por desgracia, después de un designio tembloroso de la Tierra y su naturaleza, amén de la falta de oportunidades, terminar por asemejarnos en mucho a lo que siente el pueblo haitiano cuando lo ha perdido todo y “presume” sin llanto de no tener nada, mientras occidente gime y se lamenta por no poder tomarse el café con leche a la hora acostumbrada ?.

Todas esas interrogantes tiene otra traducción que bien podría entenderse como deshumanización. La falta de interés por los demás seres de los que nos alejamos para no aumentar la preocupación, dejando limpias las conciencias como una simple anécdota que termina diciendo siempre : ¡ pobre gente, que mal lo ha pasado !. ¡ Y lo pasa, demonios !.

En Haití y fuera de su país viven, trabajan y muchos estudian, siempre con la sana intención de no perder sus raíces, a pesar de que las carencias son importantes y los medios para fortalecer internamente un modesto proyecto de supervivencia o una pequeña empresa se haga imposible, si no hay un sesgo orientado a capitalizarse con una pequeña aportación, aunque siempre será de infinita ayuda.

En Haití se está produciendo un cambio que nada tiene que ver hoy con lo físico, lo financiero o con cualquier relación material llevada por el comercio y la industria, refiriéndonos a una nueva concepción de la mentalidad que debe transformarse en todo lo social que atañe al nacional haitiano/a, como bien apunta Ocelouis Celestin, Presidente de la Liga Haitiana Internacional, quien conjuntamente con su equipo ejecutivo trabaja en pro de cimentar una base de trabajo sólido y diálogo generalizado para lograr que sus compatriotas no se sientan olvidados, indefensos ante las muchas eventualidades y adversidades que se cruzan a su paso.

No se puede pensar y ni siquiera construir en sueños el futuro, porque para el haitiano únicamente, hoy por hoy, solo atiende a las necesidades perentorias del presente, del minuto, de ese segundo convertido en una eternidad, La dignidad empieza por quererse uno así mismo con lealtad, para repartir la bondad que se expresa recibir, entregar o compartir.

Desde el otro Haití que todavía no se conoce, recordar al mundo que Haití existe, vive y vivirá.


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Comentarios

2 Comments

  1. Desgraciadamente sí, estamos en el camino de la deshumanización, pero por el simple o complicado hecho de ver cada día desgracias en la televisión procedentes de todo el mundo. Haiti es otro lugar más que ha recibido un golpe a base de pobreza para después sumirse, si cabe, en un pozo más hondo al pasar por un devastador terremoto..
    Millones de dólares se destinaron al país para su recuperación y reconstrucción, y yo como supongo que muchos otros, nos preguntamos ¿a dónde han ido esas ayudas?
    Me imagino que ni una décima parte ha llegado, sino quedándose en los bolsillos de las diversas ONGs y fundaciones que dicen que hacen pero no!
    En fin, triste y lamentable situación sin duda. Al menos alguien parece querer hacer algo..

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