La tragedia en Haití no puede convertirse en el escenario de la “omertá”, ni en un mercado de “esclavos” usados económicamente

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España, como no sería de extrañar, también implicada en el expolio del país caribeño, que ha significado una mina de oro para políticos corruptos sin escrúpulos y otros truhanes diplomados en el buen vivir.

El mayor problema que tiene Haití y la desgracia que impide que se desclave del madero el aviso “ AYUDENNOS. NOSOTROS NO HEMOS SIDO TODOS CULPABLES DE LA MISERIA QUE SUFRIMOS”, son como siempre los políticos sarnosos y depravados, los de allí, los del resto del mundo con esa etiqueta y los que pululan alrededor para sacar la tajada, a la que todavía no han tenido la oportunidad de darle un mordisco.

En www.solitariosinvisibles.org ya lo publicamos hace tiempo, y hoy se lee a hurtadillas en la prensa española, que se va a iniciar una investigación por parte de la Guardia Civil para documentar con la veracidad que merece el caso de una pieza separada referenciada como Haití con la corrupción que afectó por presuntos sobornos implicados en la trama Lezo, aprovechando indecentemente la siempre inacabada reconstrucción de Haití tras el penoso terremoto de 2010.

Ya en 2016 el Ministerio Fiscal solicitó la apertura de diligencias para indagar hechos relativos a la compra de Inassa (empresa latinoamericana de gestión de aguas) por empresas de la Comunidad de Madrid y un consorcio de inversores valencianos relacionados con la política y los negocios, lo que condujo a bautizar el fiasco como “ Trama Lezo “.​

Recordando que el pasado día 27 de marzo actual, el responsable diplomático de Chile ha sido tiroteado cerca de Puerto Príncipe, con la presunción de acabar con su vida, aunque el atentado ha sido letal para un colaborador, tampoco vamos a dejar de citar la supuesta también implicación del embajador español en temas de corrupción en el área destrozada cuando el terremoto de Haití, al que se le atribuye ser el “mamporrero” del delito por el que Ignacio González, por entonces Presidente de la Comunidad de Madrid, otros socios de renombre que sufren cáncer y sus secuaces con denominación mercantil, que entraron a saco vacío para llenarlo de subvenciones dejando al pueblo llorando de hambre y sin una gota de agua, ni tan siquiera pensando que al día siguiente recibirían un plato de arroz con habichuelas y un techo para cobijarse.

Todo el mundo sabe que Haiti es uno de los países más pobres y ultrajados socialmente del planeta Tierra, del que se han aprovechado las indeseables organizaciones que “humanamente” se prestaron a echar una mano y reconstruir el daño natural recibido por un terrible seísmo, después replicado en menor escala en distintas ocasiones.

No ha habido sentimiento, sensibilidad responsable ni control para impedir que una cuadrilla de desalmados compuesta por españoles y dominicanos, además de otros grupos internacionales que también se han beneficiado de poner antes la cuchara que el caldo, haya servido para crear un ambiente de desconfianza y mala administración, que si la ha habido, por parte de los núcleos de gobierno haitianos, originándose una masacre colateral que costará de erradicar si la política de exigir transparencia no cambia.

El dinero corrió a espuertas y la ruleta de la fortuna siempre paraba en el “negro” para vaciar la caja que guardaba la economía de las ayudas, provocándose unas consecuencia inimaginables, que solo algunos hombres buenos podrán reparar si todavía queda espíritu y creencia en el bien que ganará al mal.

Un ejemplo de la participación del expolio de Allí Van y los cuarenta ladrones, es el mercado Fontamara en la capital de Puerto Príncipe, uno más de los 137 proyectos más urgentes de reconstrucción que serían financiados por Petrocaribe Venezolano (3800 millones, de los que teóricamente 2100 fueron a parar a otras necesitadas infraestructuras) cuando el Presidente Chávez todavía vivía, que fueron interrumpidos por una paralización del nuevo simpático y sustituto chambelán “ Maduro y Forzosa” porqué.. hoy me toca.. y debido también a la aparición de nuevos comensales autóctonos presidencialistas en el festín y el reparto de regalos económicos, lo que origina una impresentable sensación para llegar a pensar que el dinero corrompe si con obtenerlo un santo puede comprarse una aureola de oro y plata.

Todos los “buenos samaritanos” de labio sonriente, abrazo y palmadita en la espalda, tanto anglosajones, españoles, sudamericanos, caribeños y probablemente algunos llegados desde las alturas, se han beneficiado del paroxismo de un pueblo temido que visto lo sucedido no muerde ni lo hace en su propia lengua, para vocear alto y claro, que ya está bien de tanta comedia y tanta justicia que tampoco llega en un Haití que parece se ha convertido en el averno del siglo XXI.

Marc-Aurel Bonne-Année, el hombre por el que ha surgido un interés confiadamente despertado entre la población haitiana para apoyarle en su vía crucis, como un signo de que todavía el ser humano no puede dar nada por perdido, va a tener que calmarse de sorpresas y calzarse de paciencia, rodeándose de colaboradores leales que persigan el mismo fin, el que determina que la esclavitud física de tener una cadena en el cuello impidiendo el movimiento, es la misma que agarrota el derecho de gritar y exclamar la tortura que representa no obtener una mínima esperanza de supervivencia, y una calidad de vida que no sonroje a quienes se detienen por conocer la definición de la miseria.

Afortunadamente el señor Bonne-Année cuenta con el apoyo incondicional de la Liga Haitiana Internacional ( LIHAITI ) quienes ya trabajan en un proyecto serio y de envergadura para restablecer el orgullo perdido de un pueblo que nunca ha sido indiferente a saber que Haití existe, vive y vivirá.. pese a quien pese, cueste lo que cueste.


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