Haití un estado fallido, sin todavía una guerra civil como en Libia ¿ hasta cuándo ? Qué bello sería vivir en armonía en cualquier parte del mundo

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Es tal el deterioro de la situación en Haití, que ya puede enmarcarse su deplorable y dantesco fracaso como país desnudo dentro de un retrato descolorido en el desvencijado marco de un estado a todas luces fallido, para que los responsables de este blog www.solitariosinvisibles.org decidan dedicar con todo el esfuerzo de difusión que la ocasión exige, a mostrar el detrimento que sufren sus maltrechos 27.750 km2 olvidados por la comunidad internacional como una nación que merece salir de un infierno no deseado, y no desea ser objetivo adverso de un destino carente de esperanza y asolado permanentemente, como lo es también castigado habitualmente por el infortunio natural y la demagogia de sus dirigentes, que descarna cualquier intento razonable de diálogo por reactivar una moratoria de rehabilitaciones en todos los sentidos, demasiado prolongada que sirve para definir la paciencia de los gobernados, que al igual que reza su bandera siguen opinando que la unión hace la fuerza.

En otra parte del mundo y junto al Mar Mediterráneo, Libia está ofreciendo un panorama de similares características al de Haití, con la salvedad de que se ha convertido en puerto de salida de otros desheredados procedentes del África subsahariana principalmente, que huyen a Europa en busca de una quimera inexistente, mientras sufren desapariciones, violaciones, malos tratos y esclavitud consentida por Naciones Unidas durante su prolongado cautiverio en sus 1.77o km de costa, en la que se dan cita los traficantes de personas y los señores de la guerra que desde 2014 no se pusieron de acuerdo para suceder al depuesto y abatido de un disparo en 2011, el célebre y llamado eufemísticamente “tirano” coronel Gadafi. La diferencia entre Libia y Haití, es que mientras los autóctonos dejan que los extranjeros peregrinos a la libertad sigan teniendo la oportunidad de salvarse en una patera a cambio de monedas y humillaciones, a los haitianos se les encierra en dos jaulas, una la de su propia tierra convertida poco a poco en un solar caluroso, brumoso y húmedo y otra en reductos poblacionales controlados en la Rep. Dominicana para no dejarse llamar mendigos de una mano de obra barata para los empleadores locales y la inversión extranjera en esa parte de la isla.

El mundo tiene un camino difícil, pero si se busca la entrada del averno búsquese Haití como el ejemplo.. en dónde a nadie le gustaría hoy vivir entre los muchos demonios que hay que extinguir

Hay que hacer algo más, tocar tantas veces como sean necesarias las puertas de la sensibilidad, haciendo sonar el timbre de la atención y lanzar un grito de alerta sobre una tragedia que no cesa, que aunque silencioso, persiga penetrar en la conciencia de esos políticos de influencia internacional, que en ocasiones como ésta, se muestran caprichosos, tediosos y estériles que miran hacia otro lado, cuando su responsabilidad sería evitar una degradación y ese continuo baño de sangre que corre diariamente por las calles de las ciudades y pueblos de Haití, como si se tratase de un reguero normal de agua coloreada de rojo vinagre que bautizaría la mortandad, que tampoco servirá para saciar la indefinida sed de venganza de una ciudadanía alicaída, rota, ratera, empobrecida, equidistante con todo y fantasmagórica, debido al inmovilismo oportunista de un gobierno calificado de funesto e insensible a la desgracia evidente, abusador, irresponsable, desatinado y sin sentimientos gregarios, que dicho sea, se encuentra entre los primeros y menos gozosos y disputados puestos en la escala de una corrupción latente y galopante que amenaza con seguir vertiendo sangre por la ignominiosa falta del pudor reinante.

Manifestado lo anterior, nosotros, solitarios y expertos avezados escultores de la escritura y aficionados en geopolítica atípica, deseamos dar visibilidad a esos escenarios grotescos sin autoridad en el manejo de crisis, imprecisos y desvirtuados en donde la conflictividad tiene un motivo más evidente que aparente, entendiendo y creyendo que Haití, en primer lugar forma parte de un experimento de estrangulación social para implantar una obediencia masiva, sumisa y ciega, que acepte territorialmente una plataforma terrestre militar propietaria de un país que aprovechó la guerra fría para plantear al mundo su poderosa hegemonía con entrada abierta al libre comercio, y desde la que dominar el área sudamericana que va desde el Atlántico Sur hasta el Pacífico, creando un muñeco con sello y señuelo tipo “Jerjes I el degenerado” con control remoto conducido a conveniencia, sin descartar tampoco el añadido de un fastuoso relieve financiero, y es por ello que lejos de pensar en el oscuro objeto del deseo por plantar cara comercial a España por parte de Francia y Canadá en materia turística, tal se conoce a ciencia cierta, únicamente el líder del proyectado Asia-Pacífico, se concentra en lo interesante de la gastronomía económica sin olvidar el postre, que se acompañaría de una rehabilitación nacional de Haití con importantes donaciones a recuperar, que darían su fruto si son capaces de asimilar y sanear con habilidad y transparencia una política a repudiar tajantemente, conjuntamente con las todavía secuelas de los terremotos y el detrimento causado por una notable deforestación, que afortunadamente no ha llegado a las bellas calas y playas haitianas, lo que representaría una competencia muy comprometida con otros enclaves de la República Dominicana, entiéndase Bávaro y Punta Cana.

Haití no puede convertirse en el solitario e invisible éxodo de la pobreza

La libre competencia, el aprovechamiento que tuvo oportunamente en su día el empresariado español, con experiencia mallorquina en la zona más extensa de la isla no se ha suscitado todavía en la otra banda de la frontera, o quizá no ha tenido la suficiente confianza, paciencia, empuje, cobertura partidista del equipo dominante y la voluntad para crear un “lobby” con el socio adecuado, que muy bien pudiera haber estado representado por el importante Grupo Puntacana, dotando a un teórico plan, imaginamos ese primer acto de predisposición, por facilitar las ayudas necesarias para dar impulso a las iniciativas como las que como ejemplo pondera y desea estimular la Liga Haitiana Internacional, quienes ante todo buscan la prosperidad de su país con una negociación justa, nítida y serena, a sabiendas que Haití podría considerarse una de las mejores y más hermosas “perlas” alternativas de seducción paradisíaca bañadas por el mar Caribe.

En Haití prosperan hoy y desde hace muchos años y tras la “desaparición” del ”ton ton macoute” las bandas armadas de alarmante y sonora violencia, consentidas por un esquizofrénico lumpen afincado en las puertas del delito salvaje e impune, que goza troceando al adversario, apoderándose de sus pertenencias sean jugosas, menos atractivas o más humildes, pero susceptibles a la contra para ser eliminadas esas facciones con un golpe definitivo y un cambio radical que podría desaparecer el mal por parte de la Justicia clara y verdadera, por supuesto con muchísimo trabajo para encadenar a los corruptos, incluso de bonete y toga, apoyados por añadidura además con una fuerza de élite concentrada en un embiste de choque disciplinado y de respuesta inmediata, convincente y taxativo, lo que sin duda lograría ganar años al problema degenerativo que hoy no para de extenderse socialmente, redundando en un rápido acercamiento a la desaparición de la escopeta, el kalashnikov y el afilado machete, para ser sustituido por un libro y un encerado para demostrar la validez y las ventajas culturales de un comportamiento coherente y las maneras educadas a demostrar al mundo que Haití existe, vive y vivirá, siendo capaz de hacerlo en armonía tras una etapa de duras consecuencias.

Se acusa en grado sumo el enturbiamiento de la situación por la triste inoperancia estatal y a la excesiva paciencia civil, sin duda por una falta de liderazgo confiable, que aunque haya hombres y mujeres dispuestos a asumirlo, podríamos encontrar sin más dilación para tal misión al Dr. Ocelouis Celestin, cabeza más dispuesta, cabal, honesta, inteligente y representativa como es el actual Presidente de la Liga Haitiana Internacional. www.lihaiti.org.

Los haitianos dicen :Cuando en tu camino encuentras un hueso, recuerda que antes estaba recubierto de carne”.

Faltaría para esta sugerencia y pretensión recordar algunas citas de Julio César, que no deberían omitirse llegado el caso a la hora de actuar… pero cuanto antes. Haití no puede esperar.

Para el pueblo haitiano “Vine, vi, conquisté”. “Únanse a mí para construir un nuevo Haití (Roma), un Haití (Roma) que ofrezca paz, justicia y tierra para todos sus ciudadanos, no solo los pocos privilegiados”.

Y la para los señores dirigentes del mundo ¿Pueden imaginar un sacrilegio más terrible, que el que nuestra amada república esté en las manos de unos dementes?

“Llora por la destrucción y deja caer a los perros de guerra”.


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