Hartazgo, pena, desilusión. ¿ Si la Justicia ha tomado parte, para qué más víctimismo e incredulidad ?

Catalunya: ¡ Basta ya !. Cambiar el programa cansino, y seguir viendo Walking Dead.. es mejor

Conflictos en Cataluña
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Estamos hartos ya de un error descomunal, pertrechado en las cunas de los insatisfechos, pero que seguian aunque al parecer con mucho disgusto, mamando de las ubres de una autonomía, que ya quisiera país disfrutar. Estamos saturados de tanto miramiento, de tantos despropósitos y tanta exquisita buena educación por seguir haciendo y desdiciendo,  dentro de una coyuntura que no complace a los unos,  y aquellos que vitorean los impedimentos con base legal, esos que desde el más profundo absolutismo desean mofarse de todos los que hasta ahora les hacen el caldo gordo.

Estamos inscritos en las obligaciones y derechos de la Ley, que si no la tenemos y disponemos de ella, perderíamos nuestra condición de ser los hombres y mujeres que hemos hecho posible la democracia institucional que vivimos hoy, al margén de posturas de intransigencia, de libertades mal entendidas y expeditivos exabruptos, que no sabremos descifrarlos si no indagamos los limites personales de las nuestros actos.

Basta ya de tanto entusiasmo por la insumisión mal influenciada que nos afecta a todos, y los reclamos de pandereta por penalizar sin excesivo argumento, que de antemano no sea pactado en los rincones de las listillas judiciales para normalizar con garantías las causas abiertas, por dar largas sin traumas y sin esperanzas a quienes las reclaman. Basta ya de tantos acentos en las esdrújulas de las motivaciones perdidas y erroneas en los libros sagrados de las transgresoras y falsas historias, cuando todo se concluye con lo qué es real, virtual, absurdo o desigual. Una asignatura que todavía no tiene profesores y alumnos para ser cuestionadas, salvo en el barracón que sin hacer goteras todavía debe ser reemplazado, cuanto antes mejor.

Uno se defiende a ultranza en su posición de llamar a todo “incompetente” por sus salidas fuera de tono, del consurso que debe ampararnos a todos, que es la aplicación de la Justicia, en la que debemos creer sin reservas, por mucho que nos cueste hacerlo, aunque sea lenta, aunque sea de dudosa percepción (ya aprenderán), al igual que lo haremos todos cuando sigamos las pautas que nunca nos aplicamos, como el único elemento direccional para eliminar que cierta escoria se introduzca en nuestra libertad de opinión, utilizándonos como únicos portavoces de programas diferentes a los que anunciaron antes de sus elecciones. No, hay que resistirse al no, porqué otros lo repitan hasta la saciedad, cómo si admitir que los que pronuncian millones de mentiras al día para hacerlas convertir en una verdad, que no la es y nunca lo será. La información es primordial, pero no los bulos, ni siquiera la propagación intensiva de la propaganda oficial. Ni nada es verdad, ni nada es mentira.

Deseo, imploro reconocer a la Justicia cuando se cierne y se recrudece en los actos que producen una tensión indeseable en la convivencia. Deseo y ruego, que las minorías convencidas con el poder mediático se impongan con las otras verdades destapando las mentiras, abriendo los sellados labios de quienes no desean convertirse en marionetas de los sistemas, por no adentrarse en implicaciones políticas e insatisfechas, que al parecer les da igual, por pensar que sus decisiones, ajenas a nuestras confianzas, y sus acuerdos son justificables si con ello no nos producen malestar.

Dejen de mentirnos, de utilizar la salsedad como moneda de cambio, unos y otros, dejen de jugar con nuestros principios de seguir en paz, por haberla ganado mucho antes que los esbirros que intentaron perdurarla por muchos años, y no la consiguieron beatificar, sin olvidar a los que inmaduros se prestan a una aventura que les haría palidecer si tuvieran ocasión de vivirla en primera persona, en tiempo y lugar. Todo está como dijo el dictador, atado y bien atado, y como añadió Adolfo Suarez, todo bajo el tesoro de la constitución se puede modificar y ampliar, mientras que el Estado sea siempre un camino inexplorable para quienes deseen romperlo a mordiscos de la perversión y el caos premeditado. Tenemos libertad, lo propio sería practicarla dentro de un marco de entendimiento, sin fracturas y evitando los duelos de quienes intenten alterar los beneficios que disfrutamos todos por igual.

Poca autoridad moral tienen unos y otros, y el perfíl de quienes cada día intentan convencernos a través de los medios, que son demasiados y escasos en la imparcialidad, imprudentes e increíbles para seguir intentando vendernos un pescado que huele a podrido, antes de ser capturado en una red abierta que manejan con habilidad los pescadores de la insentadez, que utilizan dinámita para acaparar más y más.. y con peso,  la barca no resistirá seguir a flote.

Ni independencias, ni hostias en vinagre, diría el paleto, defininición propia de si mismo, que sigue comprando productos catalanes, descartando la idea de que los politicos sean incapaces de resolver una prueba, un exámen en el que las chuletas únicamente se encuentran cuando van a comer juntos los que se supuestamente se increpan en los hemiciclos.

La independencia catalana es una anomalía vegetativa y vengativa, consumida con recursos inapropiados, corrosiva e inventada en la corrupción de los de allí y de los que dicen tener la razón y la legalidad vigente, que se la permite domesticar al uso, cuál caballo desbocado, sin riendas, pero bien sujetas a un crin salvaje. No le quepa a nadie duda alguna, cada pueblo tiene los problemas que se merece por ser incapaces de resolverlos en perfecta armonía.

Basta ya, de tantas sutilezas, de tanto incordio y de tanta malversación. Mientras seamos únicos súbditos de la Ley, todo estará controlado, de lo contrario la penumbra se adueñará y la vejación de la civilización, será un mero apunte sin dilucidar, interrogándonos, y sin hallar respuesta, en seguir debatiendo lo que es justo o no. Pensemos, tengamos el suficiente sentido común para liberarnos de un reality que nunca quisimos ver, aunque a decir verdad, somos tan obsesivos que no dejamos de seguir visualizando el próximo capítulo de esta historieta de ficción titulada !Independencia Low Cost!, de amores no correspondidos, de narco-ideólogos, a los qué con nuestros votos les dimos la oportunidad de hacerse ver a todas horas en una programación que esta más cercana al cansancio que el seguir la serie Walking Dead.


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54 Comments

  1. Lo que no tenéis ni idea de nada soy los independentistas estáis anclado en el tiempo que queréis ser libre pero de qué queréis una lucha como los vascos pero sin pistola aver si nos aburrimos y os dejamos Acer nunca nunca porque mucho loan intentado y niguno loa conseguido somos más tenemos la razón y a paciencia nadie nos gana

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