Influencers

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Portavoces de la anormalidad que subyace en una España que ya empieza a estar hasta los más augustos cataplines

Intentar saltar a una comba de concertinas con una venda en los ojos y muletas, es menos arriesgado que ofender y reírse de la desesperación de un pueblo que empieza a sentirse oprimido

Desean salir en los “papeles” de la imagen digital principalmente como sea y estar en el candelero lo máximo posible, esos muchos políticos que anhelan ascensos y no ser simplemente ausentes en los aburridos diarios de sesiones, actores de medio pelo, jugadores frustrados de fútbol, empresarios venidos a menos, toreros enamorados de la luna, cantantes al simple soniquete de lo mismo, presentadores de televisión y radio de escasa audiencia o ratio, falsos supervivientes de islas sin tiburones con mucha costra en sus cerebros que asoman sus incapacidades sensoriales, modos y educación básica por los platós con decoración virtual o no, más todos aquellos aficionados que hagan falta al show creyendo que son sintomáticos mediáticos, se han lanzado a propagar que lo han pasado fatal con lo del coronavirus, mejor covid-19 que al pronunciarlo así les hará parecer más cultos y sabelotodo, omitiendo en sus alocuciones “sinceras” que han pasado un resfriado del carajo por ir siempre destapados y algunos tan al fresco de ideas que las altas temperaturas les han jugado una mala pasada haciéndoles recaer en una cama tras tomarse cuatro copas y la última cerveza en una fiesta privada. Francamente no hay vergüenza y mucha cara de cemento armado, cuando cada uno y todos se esfuerzan en ponerse a la cola obligatoria por el exceso de concurrentes para narrar su voluntario confinamiento en un apartamento o en una villa de oro y plata.

Miren ustedes señores “influencers” de tres al cuarto que deberían estar recluidos más de los 14 días de una cuarenta para prorrogarla a cuarenta y cinco como mandarían los tratados de sugerencia de la clásica medicina, déjense de tanta tontería y desaparezcan de los medios un ratito para ver lo que sucede en El Libano, o prestar más atención a las manifestaciones que hay en París y Berlín con conciencia de desacato, que impida que nos lleven al campo a recoger peras del olmo e higos chumbos de una morera, con el fin de seguir contándonos mentiras o cuentos de terror si no llevamos la pordiosera mascarilla pegada a la cara, como una ventosa de pulpo o la estampa de una bofetada duradera.

Ignoramos quienes triunfarán en esta contienda, pero en cualquier caso deberían advertir quienes tengan autoridad legislativa más allá de la gubernamental, que este entreacto escénico ilegitimo  psico-social y premeditado puede oler a deshonra mundial a la española, y podría haber respuesta contundente si hay capacidad constitucional para ello, demostrando que colaborar con el miedo y el terror produce pesadillas tenebrosas que pueden convertirse en tortura, lo que obligaría y sin dilación alguna ya a esclarecer la verdad y hurgar en las entrañas de las alcantarillas convertidas en apestosas cloacas, que de no limpiarlas cuanto antes nos pueden llevar al infierno y hacer mella en nuestras reprimidas libertades, lo que más tarde o temprano podría darse el caso de tener que recurrir a algo más que seguir pasando por el aro de la sumisión y el desencanto, por creer que todavía pueden existir personas notables e influyentes de verdad y de ambos sexos con poder de restaurar la otra normalidad perdida, creyendo que afortunadamente no han optado por mirar a otro lado quedándose cuál perrito faldero panza arriba, mientras le llegue el pienso prometido y no ladre si no se lo piden sus sonrientes aspirantes a ser sus amos Pedro y Pablo. 

La libertad no es una necesidad que deba rogarse, es un derecho y no se reclama cuando se otorga por el plebiscito unánime de un pueblo que duerme sereno, seguro y se levanta a cualquier hora que suena el despertador de su democracia. Pensar lo contrario es doblegarse a una dictadura que falsamente se desarrolla cuando los ciudadanos hincan la rodilla, lo que nos hace feroces guerreros para luchar contra quienes traicionan los preceptos de los tres poderes del Estado que deben permanecer fusionados por convencimiento y no por intereses gregarios y fingidos que buscan la aprobación sin oposición : ejecutivo, legislativo y judicial. Ponernos a prueba los que sin méritos presumen de ser más listos y manipuladores por poderse unir por derecho y entender estar poseídos por el ego contenido en los vasos comunicantes de un social-comunismo, es intentar saltar a la comba de concertinas con muletas y una venda en los ojos.  

“No perdamos de vista los factores más importantes para el éxito: compromiso, pasión por marcar la diferencia, visión para alcanzar los cambios y coraje para poner las cosas en movimiento”. Dra. Larraine R. Matusak.

Sin lugar a dudas el Gobierno de una España que prevalece por el resultado de las urnas, que acepta coaliciones sospechosas de antinatura política, no está respaldado por una gran mayoría que contempla con estupor como no se cumple ninguna de las premisas arriba citadas, lo que demuestra que hay que romper una lanza a favor de otra candidatura más afín que borre la huella de una decepción generalizada.


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