Todas las religiones tienen su “best seller” monopolizado

La religión crea adicción?

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Con el “papa”.. o con la “iglesia” hemos topado. La información no es herejía

 

Sería una pregunta, intolerable para los dogmáticos y ortodoxos, que rayaría profundamente el cristal de sus transparencias, la mismas que separan las culturas en su concepto espiritual, inhibiendo a sus creyentes de poder ser considerados idénticos miembros de aquellos clanes ancestrales que se arrodillaban a la salida del sol o contemplaban la luna danzando alrededor de una hoguera, pidiendo mejores cosechas o sacrificando un animal.. o un hombre o una mujer, ya sea en la crucifixión o lapidación, por buscar justificación “política” a una sociedad de reciente cuño, prímitiva cuando no se comparten los ritos ni las ceremonias evocadas para silenciar a contestatarios o buscar venganza ante la evidencia o sospecha de adulterio, sodomía, o sencillamente por envidias o celosos motivos.

La gran afirmación a día de hoy es la alta competitividad que existe para la captación de fieles, adeptos.. y adictos, que es similar, casi idéntica en el cristianismo de Jesucristo, el judaísmo de Abraham, el budismo de Siddhartha Gautama, y así el resto que se contemplan en el hinduismo, bahaísmo, islam, neopaganismo, taoismo, sintoismo, sijismo, brahmanismo, jainismo, ayyavazhi, wicca, el libre culto templario, sin olvidar la iglesia polaca personalizada en una figura casi dictatorial.

Todas las religiones tienen su “best seller” monopolizado que impide variables, pero que comparativamente, salvo la “incrustación” en el relato con la participación de animales temidos por su voracidad, se argumentan en un mismo guión, en la que aparecen seres luminosos diseñados con especial cariño y ficción, a los que hay que idolatrar, adorar o creer a pies juntillas para no caer en el peor de los pecados, siempre desdeñados por los defensores de las creencias, como es la incredulidad que es ejercida por los apóstatas, ateos y agnósticos a los que el cielo, llegada la hora, serán presa de un castigo ejemplar, según uno de los mandamientos que recogió el “mago” Moisés.

La religión “el opio del pueblo”, conocida también por los cancerberos que vigilan las infidelidades de la mala fe a través de una puerta que enlaza el mundo de los vivos con la región tenebrosa de Hades, en la que dormitan las almas de los muertos, no tiene denominación de origen dado que fue la primera, sin saberlo muchos la gran temida, lo que ha hecho que desde el miedo a carecer de doctrina, por lo tanto redención de los pecados, se convierta en el arma arrojadiza que utilizan los clérigos para atemorizar a las parroquias o a los más cercanos a hallar un camino a sus dudas, más allá de las epístolas de Judas, Pedro, Santiago y Juan. Por todo lo cuál ello nos conduciría al quid de la cuestión, en cuanto a la consideración que se debe mantener con aquellos que ostentan el patronaje de ser los primeros siervos autorizados de los dioses, como pueden ser los “Papas” de la Santa Madre Iglesia, compartiendo conocimiento en la globalización que nos sintoniza con el “solanum tuberosum”, es decir, el tubérculo llamado patata (papa) o sencillamente papá en un término coloquial para destacar al “alma pater” que a la gran familia alimentará, lo que nos conduce a exteriorizar algunas impresiones con respecto al máximo prelado de la la siempre “inquisidora”, ayer más aberrante, actualmente más condescendiente para impedir una sacra deriva masiva a la cultivada por los “evangelistas”, protestantes y otros núcleos cristianos más “libertinos”, libertarios o liberales.

No todo es blanco y sí es más ocuro de lo que parece el estudio de la desambiguación, con el que se ha tratado el conflicto de la creencia o no, en los actos de un “señor” elegido para cuidar el rebaño y decidir el futuro celestial de los demás, aquí en la Tierra y con derecho a dar un pasaporte para el cielo o el infierno, lo que puede ser objeto de mofa para quienes no entienden o creen en “dios”, máxime cuando las mayores teorías radicales se pervierten per se, como el caso del hinduismo en que un avatar es la encarnación terrícola de un dios (Visnu), tan considerada como las deidades griegas y romanas, en las que lo sagrado, divino, santo o inmortal calaban hondamente con devoción y respeto, remitiéndonos a la misma propagación del rito en su mensaje más abierto o constreñido, según el público que actúe como concurrente, dinamizador o elemento catalizador para la captación de más indecisos al culto que se propone, organizado casí siempre en una liturgía inamovible en su concepto y persuasión, modificada dependiendo del “santo padre” que convoque un protocolo de actuación para tales fines, y de quienes realmente dirigen los conclavés de selección y elección cuando alguno debe ser formalmente sustituido por el “sueño final” y la salvación eterna”, hecho puntualmente en el que los amos del mundo probablemente tengan mucho que ver, pruebas accesorias y colaterales a las que nos remitimos, empezando por el inicio de la II Guerra Mundial, en el que Pío XII ejerce desde 1939 a 1958, al que le regalan una máquina de escribir de oro que podría ser despiezada para utilizar el víl metal y así sufragar las facturas del hambre, aunque fuese en su diminuta aportación, de los muchos huérfanos que ocasionó el conflicto bélico.

Juan XXIII, quien desde 1958 a 1963, humilde, conocido como el “papa bueno”, exponente de un catolicismo a ultranza, participó en la crisis de los misiles soviéticos que desde Cuba apuntaban a USA, siendo el primero que se atrevió a curiosear asomándose por una ventana del Vaticano. 5 años de reinado papal y 82 años de edad, además de algunas crisis de perturbación senil, determinaron su “eminente” sustitución.

Pablo VI (1963-1978) Progresista, mantiene un diálogo abierto con el resto de comunidades religiosas aplicando un carácter renovador, falleciendo a la edad de 80 años. Siempre se ha sospechado que quiso desbaratar, aparentemente, sin conseguirlo, la separación del Banco Ambrosiano del que el Vaticano era uno de sus principales accionistas, de la mafia italiana, la política corrupta, la logía P2 y los advenimientos que se estimulaban entre judicatura y otros poderes fácticos del sistema. Conoció los entresijos pero jamás los denunció, lo que no deja de entrever cierto miedo y una constante prevaricación en su actuación.

Juan Pablo I (1978). 33 días duró su pontificado, y se traduce la brevedad como la “vendetta” únanime para evitar el deseo de dar a conocer uno de los mayores escándalos de la Iglesia, amén de los de índole sexual contemplados en la pederastía de los privilegiados miembros de la curia romana. Su repentino fallecimiento motivó el argumento de la película El Padrino III, no restando un ápice su posicionamiento contrario como cardenal sobre la concentración de fondos de los EEUU en el Banco Ambrosiano al objeto de reforzar las acciones del sindicato polaco Solidaridad y la contra nicaraguense.

Juan Pablo II (1978-2005). El más carismático, reconocido por su polaco apellido Wojtyla, y el papa número 264 de la dinastía ecuménica, quien sufrió un atentado, fue herido y perdonó a su tirador, destacó por su brillantez mental, calidad humana y sensibilidad para afrontar el enorme prejuicio causado por el descrédito de la iglesia en una etapa difícil de confirmación en su mundial representatividad. Murió a los 85 años de edad, y sin duda era considerado como el “sacerdote” que enamoraba a las filigresas.

Benedicto XVI (2005-2013). El Papa Ratzinger, Bávaro, alemán y suficientemente sagaz para retirarse de la escena cuando las circunstancias son adversas a la salud y a los intereses “pontiviciados” que no dejaron de existir desde el oscurantismo contable del Vaticano y en algún momento aparecen para seguir manteniendo un silencio sepulcral. Tiene 91 años y decidió que no tenía fuerza suficiente para luchar contra los imponderables que marcan los designios económicos que rodean los negocios poco claros de la Iglesia Católica en el mundo.

En la actualidad llega Jorge Mario Bergoglio, argentino el 13 de Marzo de 2013, para ocupar el sillón como “sumo pontífice” en su máxima autoridad con el nombre de Francisco. Cuenta 81 años y de una gran vitalidad, pretendiendo dar ejemplos de sensatez con eliminación de cualquier parte “boluda” que los conservadores pretenden defender en un “kilombo” inconfesable, lo que tampoco es sinónimo de lucha perjudicial fermentada en la confusión para cualquiera de las partes, cuando el emérito se emplea a fondo con frases recalcitrantes, tal expresa con sus avisos “ El diablo está derrotado, no os dejéis engañar por él “. El “diablo” es peligrosísimo, se presenta con todo su poder, y sus promesas son todas mentira, y nosotros, como tontos, las creemos. Sabe hablar bien, es capaz de cantar para engañar. Es un derrotado que se mueve como si fuera un vencedor. Sus luces son deslumbrantes como fuegos artificiales, y como tales no duran, se desvanecen. Por el contrario, la luz del señor es suave, pero permanente”.

Con la F de Francisco y “Franqueza” nos parecen determinadas máximas del Pontífice como una exagerada muestra por presumir que tiene más línea directa con el supuesto diablo que con el “hacedor”, erigiéndose en perdonavidas y en el hombre que con el tiempo se podrá decir que susurraba a los humanos con bravatas apostólicas, mientras de su cuello cuelga una cruz de madera para aparentar y/o demostrar augusta humildad, toda vez que las mismas arcas del Vaticano se vuelven a llenar al taponarse agujeros que habían quedado abiertos a las teorías de la conspiración, fondos de inversión piramidales, protección y explotación de negocios a modo de franquiciados, y una influencia de sentido participativo con el poder que causa estupor entre quienes descubren que nuestro “papa paco” es algo más que un viejo defensor de los más débiles y un hábil broker enmascarado, aunque “torpón” en tangos y algunos “tongos” amañados, de todo aquello que deje rastro para oler el simbolismo del tesoro de “dios”,  que hay que proteger de un mundo alocado y excesivamente avispado.

A lo largo de la historia 266 papados reconoce oficialmente la Iglesia tradicional. 42 ejercieron el pontificado sin llegar a completar el año, y 10 ejercieron el mandato divino durante más de 20 años.

Si el primer “papa” (Pedro) levantase la cabeza y sin la tiara de espinas que le dejase Jesucristo, y viese a su actual sucesor predicar con tanto tino y tanta confianza con el “romano” que le clavó su lanza en el costado al redentor, para después intentar subastarla en Ebay, probablemente pagaría lo que fuese para tener otra muestra indiscutible, en sustitución de la sábana santa de Turín, a la que a pesar de la evidencia del carbono 14 que demuestra no cubrió el cuerpo lo que durante años falsearon, poder tener una nueva ocasión de tergiversar la verdad. Algo que no se cree ni “dios”.

Francisco es un hombre como los demás, pensar que los que le eligieron para el cargo son unos ángeles y no conversos hombres de negocios y “cardenales” que manejan una de las mayores fortunas y carteras inmobiliarias del mundo en un holding financiero en el interior del Vaticano, sería una muestra palpable de que el hemisferio gira con vacíos en el sentido común, a los que debería añadirse la supuesta credibilidad de cuanto aquí exponemos, y sin pedir anticipadamente perdón a nadie.

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Con el "papa".. o con la "iglesia" hemos topado. La información no es herejía
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Sería una pregunta, intolerable para los dogmáticos y ortodoxos, que rayaría profundamente el cristal de sus transparencias, la mismas que separan las culturas en su concepto espiritual
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Comentarios

17 Comments

  1. “La biblia debería tener una advertencia en la parte delantera que diga: ésto es ficción!” Ian McKellen

    “Si dices que crees en Thor y Odin, la gente se muere de la risa, pero creer en un tipo que convirtió agua en vino y anduvo sobre las aguas, es perfectamente normal” Mads Mikkelsen

  2. Estoy de acuerdo con el artí**** pero… para argumentar en contra de los dogmas establecidos en la actualidad es preferible un lenguaje y una redacción más sencilla, el discurso usado acá es rimbombante, cansino, fastidioso de leer, sería mejor un discurso concreto y sencillo, yo no diría que la religión es una droga, más bien una toxina… entonces por qué no simplificar la presentación del antídoto?

    • bien dicho Julio! gracias a actitudes intolerantes como la tuya (crecí frente a la parroquia del Carmen) logré darme cuenta de que esa Iglesia no enseña el verdadero cristianismo, hice precisamente lo que dices: agarré mi maleta y me fui! aprendí mucho más con los evangélicos, testigos de Jehová y mormones, que en los 20 años que escuché los ritos católicos!

    • Miguel Zalazar eso es COHERENCIA de tu parte y te felicito. No podes estar en una Iglesia que no sentis como propia. Mi comentario va a la publicacion inicial que propone una rebelion dentro de la propia iglesia catolica.

  3. Es que estos nunca verán algo simple, estar con el Papa es estar con la Iglesia y si el comete un “error” la misma iglesia puede lidiar con esto, pero si sales corriendo, muy tu opción… Escandalizarse es de hipócritas, se corrige desde adentro no ladrando resentimientos desde fuera…

  4. Yo después de 40 años de una creencia cristiana,ya no creo me da ira haber perdido tanto tiempo,como dicen un cristo para ricos 250.000 fieles.yo veo la realidad y no huyo

  5. ,católico ignorante futuro protestante o confundido.leer más……y en todo grupo hay de todo ejemplo los apóstoles.leer y no repetir sin verdadero conocimiento de historia

    • pues yo conozco la historia; que opinas de Torquemada, de B. Gui, de la actitud eclesiástica contra los fraticelli, o contra G. Bruno (sólo por mencionar unos pocos casos)?

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