Invertir en cultura sirve para sanear el pensamiento y agilizar el interés por retribuir el alma de un imprescindible conocimiento..

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.. incluso a ritmo de salsa, merengue y bachata

El Arte admite opiniones dispares, pero jamás humillaciones

Existe otra juventud, que tiene nombre y apellidos en un Caribe que se recrea en lo lúdico y trascendente, pero también en un tamiz que desprende pasión en pro de una cultura artística distinta, que no se achica ni se lamenta de los muchos impedimentos que se constatan, cuando en la República Dominicana está latente y con orgullo un exceso de talento ignorado, aunque mal administrado.

Una joven promesa del arte plástico, que seguro revalorizará su obra, gracias al esfuerzo de su día a día y sus segundos de improvisación nunca tardía, siempre en su reproche inacabado e insatisfecho en su dedicación artística, y que a buen seguro conseguirá acreditar su prestigio más allá de la esfera caribeña de su ciudad Santo Domingo de la República Dominicana, sería la que correspondería a un “autor” clarividente que hoy cuenta 27 años de edad y una trayectoria que bien merece destacar, refiriéndonos a Jhonatan Rosa Martes. Un nombre que no debería olvidarse, si se pretende invertir en un peculiar estilo autodidacta, que puede llegar a ser emocionalmente duro, incluso agresivo y controvertido en su trabajo de impronta pictórica al oleo, a la vez que sutilmente dominante de la técnica ambiental y relajante cuando el encargo hace que se conciba en el ámbito y el espacio, requiera del don de plasmar la calma como expresión representativa de una muestra que bien podría exhibir un servicio en el más puro plano decorativo.

El citado nace en Cotuí y a los cinco años, Jhonatan Rosa Martes garabatea el encerado cuando en la escuela se deja de dar enseñanza, con una piedra da forma a otra, con la rama de una mata, un aguacate y su imaginación imperturbable empieza su carrera escultórica y pictórica, y al paso de los años hasta los diecisiete confirma que su camino no es seguir dedicándose a la agricultura con su familia, que le apoya para tomar la decisión de independizarse y recibir clases durante dos años en la facultad dominicana de Bellas Artes, compaginando las disciplinas con el trabajo de soldador industrial para seguir estudiando y ganarse la vida, utilizando el soplete y el electrodo como un pincel para dar puntos de sutura artística a creaciones variopintas, que para el reconocido diseñador industrial Tulio Augusto Feliz no pasan desapercibidas, estableciéndose una estrecha colaboración en proyectos de decoración, de los que reproducimos como muestra y ejemplo la escenografía dedicada al museo del cacao Kah Kow, y en la sala de interpretación en la elaboración de chocolate ubicada en el Club Med de Miches, lugares en donde concurren visitantes turísticos procedentes de todas partes del mundo.

Jhonatan Rosa Martes destila ingenio, estilo y diseño, llegando su seria humildad a admirar sin excepciones y paliativos parciales a Rene Guzmán, un escultor de talento y talla internacional, añadiendo las tendencias del arquitecto estudioso en Francia, el célebre y estimado García Cordero entre otros, conduciéndole a seguir labrando la idea de dedicarse y vivir plenamente con sensatez medida del arte, emulando a las grandes figuras de las que aprende constantemente, convirtiendo sus errores y experimentos en “pedacitos” de tiempo y dedicación que darán sus frutos, cuando sin culminar y nunca lo pretenderá, su inquieta carrera y sea admitido dentro de la compleja alternativa de conferir a su trabajo un personalizado sello sin miedo al rechazo, consiguiendo así que el público sepa apreciar sus variadas colecciones, atrevidas y vertiginosas apuestas no exentas de interrogaciones, especialmente quienes se prestan al mecenazgo, a exponer y darle sentido al entorno cuando se requiere audacia con el marchamo que garantiza visión y garantía de un bien tangible, que en este caso y debido a la solvencia del artista se pone de manifiesto, para añadir que para la opinión de su autoridad como protagonista, siempre considerará que la obra quedará incompleta, de ahí su exigencia y pulcritud cuando exhibe sus cuotas de participación en galerías y exposiciones colectivas, ya sea en la afamada galería Arte Berri situada en la Zona Colonial, el evento Expolibre, o en la bienal convocada por el periódico Diario Libre a celebrar en toda la circunscripción de la capital dominicana.

Jhonatan Rosa Martes es sumamente sincero, sensible y sensitivo, transparente, detallista, meticuloso, perseverante, algo excéntrico y reservado en su carácter, reconociendo a una persona ávida por no quedarse atrás y elegante cuando alaba a sus iguales con los que se siente un solidario defensor. En definitiva, alegamos como uno de sus puntos fuertes el comportamiento entusiasta de un personaje nacido para no pasar desapercibido, que considera el realismo como un principio del pensamiento sin exabruptos, que obtendrá su premio cuando se admira y se examina desde el cuadro marco que protege como bastidor el valor sin precio todavía hasta lo que representa el contenido de la tela, ya sea representando una figura antropomorfa parecida a algo sin dejar un reflejo de la versatilidad humana, una imagen deformada y cautiva que intenta exclamar el silencio o refugiarse de la “bulla”, u otra moldeada una y mil veces en un torno de barro. Cualquier signo, cualquier señal, una mota de polvo exclusiva solitaria o un charco sin una gota de agua es motivo para el artista que se reinventa a paso lento o agigantado, ornamentado su escenario con un estallido colorista y metabólico de ser necesario impregnar, o la tenue brisa de un gris apagado que oculta un corazón que ha quedado roto o atrapado en una celda invisible, en el que cosechará su primera captura para seguir aumentando el proceso hasta no saber cuando concluir su inagotable último trazo.

A Jhonatan sobradamente le molesta la estupidez y ordinariez que causa la pedantería e ingratitud de quienes se presentan como candidatos y supuestos consagrados en el gremio de los beneficiados o subvencionados sin merecerlo en un campo de privilegiados, manifestando sin tapujos el olvido y la degradación de la cultura por los políticos de turno en su país para producir e implementar la ignorancia desde el nacimiento del ciudadano/a que no reclama nada, lo que inhabilita la ilusión para demandar exigir más inversión en educación y principios, que en estos tiempos resultan inmorales cuando se fundamentan en aprovecharse del pueblo llano y alelado por las circunstancias socio-económicas que no coinciden con la solidez que proclama un gobierno opaco, creído invulnerable hasta conseguir el reproche popular que amamanta la sordidez desde las estructuras más dañadas. Y en este aspecto de crítica constructiva que hace Rosa Martes, aconsejar a nuestros lectores vean y memoricen su versión alegórica de repulsa dirigida a los procederes legitimados en las urnas precarias de una sociedad que se contenta con la limosna y el riesgo de ser devorado, que contempla y sumerge el artista en la acidez de unas aguas infestadas y perturbadoras representadas en “Troncos y Tiburones”.

Jhonatan Rosa Martes es miembro numerario y cooperante de la Fundación América, de la que se siente encadenado, lo que ya dice mucho de si mismo, además de su demostrada habilidad y destreza para ilustrar o dar forma a lo que siente con la complicidad de su otro yo que le honra, y le precede seguramente con la naturalidad de saber que siempre será un alumno de un mundo que seguirá girando, aunque el mismo se reconozca como una pieza inalterable, sin compromisos ni obligaciones, decidiendo en su libre albedrío y en ocasiones encontrarse ausente, sencillamente perdido.


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