La democracia ha sido vencida, viva la revolución para recuperarla

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La democracia por si se ha olvidado es : Sistema político que defiende la soberanía del pueblo y el derecho del pueblo a elegir y controlar a sus gobernantes. Algo que evidentemente no sucede en lo que respecta a derecho, elección transparente y control absoluto de las acciones de gobernantes y representantes.

Llegar a la conclusión que el término democracia se encuentra desvalorizado y en pleno declive, no es una reflexión que pueda ponerse en duda, salvo que contrariamente la tenga esa manada mansedumbre imberbe de desmemoriados ignorantes, serviles al macho cabrio encabronado “macho alfa” y otros contratados a saciarse con la sopa boba para adorarle, como ya lo hacen los subalternos rendidos a los pies y decisiones de presidentes díscolos y rencorosos en el poder de coaliciones aborrecibles, por el apoyo de quienes quieren desear toda la vida mamar de la ubre de esa vaca sagrada, aveces bicéfala llamada “estado de derecho y sus complejidades” que nadie sana, además de los muchos manipulados por ese contingente político corrupto e inservible, repetido y multiplicado en cargos ministeriales excesivos y autonomías repletas de vicepresidentes, secretarias, subsecretarias y otros muchos malandrines, que viven con holgura y despotismo a costa de un pueblo que cada día más padece la falta de rigor y de una coherencia que se echa en falta a la esèra de un líder que pueda presentar batalla con honradez y la sapiencia para no necesitar tantos consejeros de estampa y pasta gansa.

Los que pudieran tener la desfachatez de calificarnos de fascistas sería una imprudencia absurda e irreconciliable con nuestro perdón que no irá por delante, y mucho menos para quienes persistan en seguir haciéndolo, pues siempre las provocaciones tienen consecuencias y nada halagüeñas por aquellos que no tienen valor para argumentarlas, profiriendo un bulo y cerrando el pico acto seguido, a sabiendas que por un comentario sin fundamento le pueden arrear y recibir un puñetazo al imbécil, porque señores y señoras, eso de hablarle a los sordos y crisparse ante sus cegados ojos en los que su perturbada mirada no llega a mantenerla frente al increpado, es algo que no se sustenta en el diálogo, como de la misma manera es seguir defendiendo la “inútil y perjudicial” mascarilla del diablo, que sirve de imperturbable uso para la extremaución a un acto de sumisión y deteriodo mental, cuando nos quieren tapar la boca para seguir dominando el universo local y que todo el mundo entre en la granja sin emitir sonido alguno de contrariedad.

Llega un momento en el que tanta alineación, una andante y la otra en conserva, para algunos que aborrecemos que se intente domesticar o impedir el libre derecho de decidir lo que se quiera personalmente, y no verse obligado a la autoridad incompetente de una ordenanza criminal, como la que disfrutaba el sádico matarife Josef Mengele en sus campos de exterminio nazi, apodado el “ángel de la muerte”. Un personaje siniestro que manifestaba con una crueldad desatada que había que limpiar la raza, como al parecer quien hacer ahora a través de las ondas 5G, compenetradas con las vacunas pre mortem y ese adoctrinamiento borrego, con el que han empezado a inculcar a la próxima generación de jóvenes esclavos, que incluso no nos extrañaría nada que dentro de muy poco pudiesen denunciar a sus padres por ir en contra de un sistema sodomizado y hechizado por incultos educadores, de ese nuevo orden mundial del que seguro se va a encontrar con un serio e indomable rechazo, empezando por cazar en contrapartida a quienes han cometido el delito de colaborar con esos bastardos del poder, dejando que la trashumancia migratoria sea un vínculo para defenderse llegado el momento, a los que les prometen lo que incumplirán bajo el látigo y un mendrugo de pan.

Algunos preferimos (utilícese la metáfora) a esos dictadores ya casi olvidados en la historia de los fracasos, dejando que se vuelvan a reencarnar, para seguir luchando contra ellos, forcejeando y derrotando sus tremendos errores, que como fuente de inspiración ya han dejado de ser inferiores a los que estamos viviendo en la actualidad, haciendo frente a esa cuadrilla excesiva de la mamandurria permanente que quieren convertirse en nuestros cuidadores feudales y carnaza para revertir su podredumbre en nosotros mismos y combatir así con excusable éxito las estupideces, que comete el pueblo por falta de ideales y siempre atemorizado por la avalancha diaria y mediática de seguir sobornados y no temer ser agredidos si nos rebelamos.

No puede haber siniestraliedad fallida entre la reacción a la maldad imperante y un sentido práctico de lo que representa la real e inextinguible democracia, no la de ahora, la de siempre por definición, refiriéndonos y empezando por el sentimiento de Platón, Socrátes y Arístóteles por ejemplo, que fueron quienes propugnaron una idea basada en la forma de una entidad representativa igual para todos, algo que ahora no ocurre en ninguna parte del mundo, ni por asomo del lobo feroz que la protegía de tanta insensatez reinante.


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