La España “vacia” y la España “rompía”.. a lo mejor se puede arreglar con un Estado Federal

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Los pueblos quedan desérticos tras una decisión lamentada en los anales de la incomprensión en una España que se frustra todos los días, y se ha hecho palpable gota a gota en el diario sudor humano poco reconocido, escasamente valorado de gente joven y harta ante el temor de quedarse retenidos para siempre en el dormido olvido de las autonomías que los administran, peor que un ciego en un cercado de culebras, higos chumbos y lechugas.

Quienes dicen lamentar el éxodo a las grandes ciudades teniendo mando, autoridad y supuesta firmeza, han tenido muchísimo tiempo para evitarlo, quizás alimentando el presagio de la huida con la apuesta de recambio de una migración inevitable y confundida que pudiera estar bien organizada y dirigida, en la que no valdría eso de ser recibido con sonrisas, vivir a cuenta de una subvención eterna y una vivienda prestada, logrando por defecto reparar una anomalía social que al parecer nadie tiene el coraje para hablar menos y ponerse manos a la obra para rehabilitar los muchos “oasis”, algunos con palmeras que hay en la geografía española con acuíferos necesarios para desarrollarse como emprendedores, además del cultivo, la producción agrícola y nuevos proyectos al estilo israelí, sin menospreciar los beneficios del “eco-turismo” que muy buenos resultados están dando.

Mientras el territorio se vacía de personas con poco interés por regresar al nido que les vio nacer por las escasas o nulas oportunidades “progresistas”, y por otra parte la exigua oferta atractiva para los nuevos visitantes extranjeros que al parecer han encontrado un filón en eso de llegar a una entretenida ciudad en la que se obsequian sus penalidades, obtienen domicilio, pueden empadronarse, tener niños y esperar la transferencia de los servicios sociales a fin de mes, los políticos y sus “palmeros/as” siguen prosperando a espaldas de un problema de una España “vaciada”, en el que poco representan los votos de una vejez aislada, moribunda y sacrificada que pide a gritos silenciosos una solución al obligado hastío y a la desconsideración de ver sus pueblos en ruinas, riéndose cada vez que escuchan por radio o televisión, a esas personas comentaristas y simpáticas que debaten en largas tertulias y con cara de funesta y falsa preocupación, la alegre y a la vez tristeza de quienes jamás conocerán, sentados junto a la puerta que un día para siempre se cerrará.

“ Imponer cambios legislativos, sin que los ciudadanos previamente los hayan comprendido, es simplemente decretar la fecha de caducidad de cualquier disposición regenerativa.” Del libro “La corrupción en España y sus causas” Autora : Ibiza Melián

Y en contra de todo elaborado pronóstico de estadística conservadora de un país que se revienta a “pedacitos“, devorada por la sensación de una España “rompía”, cercana a los cuarenta y ocho millones de habitantes, se “descose” rápidamente mientras se descarta utilizar la cremallera de una unión hermana y solidaria, apareciendo en cada despunte el hilo de la sospechada humillación y el rechazo a ser menos importante, comprobando que está a punto de deshilacharse todo intento de hacer un vestido a la medida, en el que el dedal de la complejidad de las autonomías es incapaz de evitar el pinchazo de una fina aguja intolerante que puede en cualquier momento hacer daño o partirse en dos, lo que hace que los “elegidos diseñadores” del ganchillo central opten por la máquina de coser mecanizada a todas horas sin más afán que hacerse notar, logrando que algunos auto-gobiernos ya hagan cola para imitar la experiencia de la tentativa por la independencia catalana, lo que nos induce a pensar que la solución definitiva para terminar de una vez con ese traje siempre a medio concluir sea un Estado Federal, eliminando duplicidades, reduciendo la copia emborronada de una burocracia abrumadora, cambiando políticos, subordinados y enchufados por el aumento de las plantillas de los hospitales de la seguridad social, y en otros sectores más transparentes y necesarios que evitasen las corruptelas y el desgaste emocional que tiene el ciudadano cada vez que les dicen reducir sus obligados impuestos y les aumentan por otro epígrafe camuflado, como el caso de los bancos por custodiar depósitos y ofrecer servicios de un dinero ajeno, que pronto dejará de existir físicamente para mejor control de una deuda inacabada que no deja de aumentar.

“Servirse de un cargo público para enriquecimiento personal resulta no ya inmoral, sino criminal y abominable “. Cicerón

Un Estado Federal al modo alemán podría ser la propuesta más inteligente y coherente, al que sólo hay que plagiar con las mismas llaves de la eficacia y elogiar su depurada e incuestionable constitución, que dejaría a la clase política española iluminada por otro “faro” más potente, que nada tendría que ver con las sombras y llamaradas de las protestas de los inmaduros y oportunistas, menos equidistante y más seguro, haciéndola más reducida en el trapicheo de siglas y el encaje de puestos clave para muchos “navegantes” sin oídos, que no se contentan con seguir chupando del bote, pues si la Justicia también es similar y ejemplar, no habría que esperar cuatro años para echar a los “emboscados” a cajas destempladas con la etiqueta de indeseables y terroristas económicos, a los que hay que enjuiciar y apartar de sus cargos sin dilación alguna y sin tanta presunción de inocencia, cuando las pruebas incontestables son concluyentes y están en manos de todos los perjudicados agrupados en organizaciones sin tanta disparidad que tienen la obligación de acusar, por haberlos convertido los votantes en representantes con nombres y apellidos de la ciudadanía siempre militante por convicción de que los evadidos del compromiso no tienen derecho a nada que reclamar, y que deberán permanecer igual de vigilantes y combatientes, evitando que sigan en sus cargos los citados para taponar las vías que los han hecho delinquir, sujetos a descubrir a los que se debe impedir que causen detrimento alguno a los que menos suerte tienen en su vida.

Un Estado Federal y listas abiertas en las convocatorias para reconocer las bondades o las maldades enmascaradas de quienes se postulan a gobernarnos, haciéndoles respetar el orgullo infranqueable de los que se consideran vecinos con derechos y obligaciones de una gran comunidad, tanto horizontal como vertical a punto de despegar, en el que todos podemos entendernos en un camino largo, amplío y aunque pueda pronunciarse angosto.. pero siempre transversal, en el que al parecer otros mundos muy pronto nos esperan para recibirnos o esconderse.. y hacer lo posible para que no los descubramos.. si tienen ocasión de vernos por ese “agujero” negro de la observación, en el que podrán percibir nada halagüeño para ellos.

Un Estado Federal : una unidad delimitada territorialmente y sin fronteras físicas, que en unión de otras entidades de normativas adecuadas a su idiosincrasia podrán ser reconociblemente distintas y responsables de comportamientos económicos competitivos de variedad en su libre cuño, siempre solidarias entre si mismas y un punto de referencia al mundo como país, nación o estado, delegando competencias al sistema central elegido cuando así sean negociadas, requeridas y compartidas con el resto de asociados formando un frente común.


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