La invasión del yo mayestático y manipulado ha comenzado ya

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Miramos con estupor nuestras manos y todavía percibimos que son sensibles cuando agarramos algo que nos transmite la normalidad de los actos. Movemos nuestros dedos y seguimos sintiendo las articulaciones intactas, pero no así nuestros cerebros en los que denotamos una desazón, un cosquilleo molesto cuando nos atrevemos en pensar en todo y en nada, cosechando un cúmulo de sensaciones extrañas, que están provocando un sentido de culpabilidad generalizada por no saber bien que razón todavía esgrimir para responder con otro entusiasmo a las sensaciones impenetrables y oscuras, que aborrecemos toda vez que una enrarecida ansiedad se va apoderando de nuestras facultades con una incontrolable angustia, camino de una idéntica e insostenible depresión que contemplamos a nuestro alrededor con la mirada triste y la preocupación siempre intacta, como si fuese habitual y motivo de una supervivencia que todavía no entendemos ni tenemos capacidad cognitiva para poder disfrutarla.. ni combatirla.

Cada vez hay más enfermos con mimetismo, metódicos, con menopausia intelectual y muchos mitómanos incorregibles, que tienen idéntico resultado y dictamen al que sucumbimos por inercia incontrolada, también para los que experimentamos el sentido de rebelión más acusada, y que empezamos por cauterizar otrora la herida de una maldad premeditada llamada pandemia sanitaria, dentro de muy poco el ejemplo de lo conocido popularmente como locura, que lejos de ser transitoria se acompasará, instaurándose dentro de la rutina diaria, detectando el gen implantado a través de lo mediático como subliminal noticia que se impone y la vacuna que nos aplican sin demora los nuevos amos.

Nos llaman conspiranoides con delirio expansivo, pero no nos ocultamos sin precisar la sospecha de que todo ello sucede cuando los mecanismos internos son sacudidos con noticias amargas e inesperadas al estilo de anuncios de perfumes y hamburguesas, para así dar entrada a los sucedáneos como los devaneos económicos a los que todos restan importancia, así como el totalitarismo de los gobernantes y otros decrépitos secuaces de la política gamberra, probablemente los primeros abducidos para permitir un comportamiento sin sanciones más populares de castigo.

Somos víctimas de catástrofes naturales o provocados a conciencia de edificios que se derrumban, riadas de agua en Alemania, Bélgica, Holanda, India entre otros y muchas zonas con estructuras en riesgo de vulcanizarse, causando penuria, dramas, sollozos y desaparecidos, al igual que los perjudicados por los montes que siguen ardiendo y seguirán otros cerca de las grandes poblaciones como en Francia, España e Italia, haciendo especial mención a un éxodo constante de personas a las que acucia el hambre que llegan a sobrepasar los niveles estadísticos en más de 1000 millones de habitantes, mientras otros congéneres tiran toneladas de comida y se excusan por no saber el color del contenedor que las recoge, refiriéndonos sin duda a esos ejemplares vivientes en vías de extinción, que nunca fue de desarrollo, que dejaron de ser vulnerables convertidos en el ejemplo del significado de la desgracia y la degradación social y deshumanizada.

Todo se cierne en un holocausto transversal, en el que parece que el único sobreviviente que rescataremos aún a costa de arriesgar la vida, sea un celular con una red virtual e imbatible para estar al día como diría cualquier imbécil y muchos cretinos ciegos de memoria. Aparatos incapaces de alertarnos y responder a una llamada de socorro, pero sí para que esbocemos una sonrisa por despreciar la solidaridad cuando la imagen aparece en pantalla y a continuación otro fenómeno que desvirtúa el sentimiento de ayuda, dejando paso a otra historieta absurda de la que no creeremos que exista, sin descubrir esa otra doble figura invisible que corresponde al diablo que nos vigila ergo nosotros mismos somos sus protagonistas.

Algo está sucediendo en la llanura alejada de los descubrimientos, incluso de los más inverosímiles secretos e innovaciones de los que hemos sido contribuyentes de compra hasta ahora, alejados de esas pirámides de saber que ocultan otros mundos desconocidos que siempre estuvieron activos, observándonos y protegiéndonos hasta ahora en donde ya no hay tregua ni campo de batalla, ni vencedores y si muchos vencidos, pues la invasión y dentro del círculo vicioso del génesis ha comenzado ya, por si no lo sabíais la historia se repite una y otra vez más.


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