La moda de la vacuna y la del que cree que todo es líquido milagroso..

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y si el garfio del grafeno sirve para pintorrejear donde clavar lo próximo.

Decían las mujeres disolutas tiempo muy atrás y en isla Tortuga, muchas de ellas sordas por tener siempre en la memoria el sonido de las sordinas, los tambores y la bala de cañón que no irrumpe ni destroza salvo en el estampido que a todos atemoriza, que los muchos piratas que recalaban para resarcirse de las heridas y desfogarse en un amor comprado, que los garfios de muchos y tales truhanes que lo salvaban como una mano, no era para atemorizar ni desgarrar al contrario, simplemente para quitarse cera de los oídos acumulada por lavarse poco.

Esto viene a cuento de reunir a clones en donde sea preciso que hagan respetuosos oídos sordos, pertenecientes a grupos políticos de los que hay que decir que ningún grupo votó en saber más de lo que Soros habló con Sánchez con solo llegar a sentarse en la poltrona, salvo que en contrapartida de tanta adhesión al programa los sueldos y prestaciones de los “cuidadores” del pueblo que por esfuerzo por decreto aumentarían, salvo los de las pequeñas y medianas empresas y autónomos que en ellos recaerían todo el peso del desajuste presupuestario de un gobierno, que sin duda es una vil y ensortijada mentira, dejando la pandemia en el libro de perdidas y ganancias como una cuenta a saldar cuando el interés se acumule a la deuda de un PIB que ya es de risa, sil olvidar que las multinacionales se siguen yendo de rositas por aquello de que pintores tiene la pared y mucha firma anónima a la que reconocer cuando se trata de corresponder a las arcas del Estado, que en el fondo lo somos todos y no ese núcleo de millonarios que gozan de más excepciones fiscales que un un toro abandonado.

Ésto queridos lectores de este blog que no se casa ni con la dueña de los corazones, no es un confesionario sino más bien el espejo que descubre a una feria de trileros, plañideros y comparsas, tratantes de gitaneos que pinchan al burro con habilidad para mantenerlo erguido y con vigor saneado hasta que a venta se cierra, como el precio del “kilovatio” que no aprieta tanto como se dice, puesto que nadie ha sacado a los responsables a gorrazos.

Y nos nos vamos a despedir, como buenos inhicionistas que somos, no como negacionistas de lo mal que los han hecho los miserables que nos llevan todos los días al huerto de los horrores, para decir que es inverosímil e incierto que los últimos vídeos del arrepentimiento por no ser vacunados, nos muestren con medio difuntos de UCI, que no pueden exhalar un grito de rotundidad por no haberse arrepentido antes, lo que demuestra que todo es un show bien orquestado producido por la organización de telepredicadores de la escuela de Puerto Rico.

Todo huele a tumefacto, a intervenciones quirúrgicas de filmación para hacer un programa y en el que los actores son los equipos de enfermeros que no se percatan que están siendo utilizados, pues sanciones tiene el centro sanitario si no se colabora en propagar la doctrina, mientras que el Benny Hill ergo Bill Puertas, replicante todos los días que anuncia lo mismo, como si se tratase de anunciar que cada jornada que pasa nace una nueva cepa que no es de vid, y si de una coneja llamada Covid.

Algunos utilizaríamos los garfios anteriormente citados de los filibusteros en zona de descanso y no para rascarse la oreja, sino para morder el tic nervioso que ha quedado aprisionado. Únicamente para volver a decir a nuestros cada vez más nutrido grupo de lectores, que nos hallamos en la última frontera, en la que que el pensamiento ha quedado secuestrado por una corriente de vacunas, que si no las llevas no estás a la moda.





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