La “ otra falsa pandemia ” de la vergüenza mundial – 1ª parte de 4

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.. especialmente la europea y otras insaciables coartadas de las desinformaciones “oficiales” para alegrar las constantes de un Caribe enfermo de contradicciones

Es harto conocido que este blog recoge los ecos en el mundo, aquellos que nos parecen dignos de resaltar en cuanto a efemérides, sucesos y notoria actividad de mujeres y hombres en el plano político y cultural, como tampoco es menos cierto que prestemos muchísima atención a todo lo que sucede con respecto a Haití y a la República Dominicana, por concentrarnos en dos puntos diferenciadores compartidos en el mismo suelo de una isla, en la que se desprende que la ex-”colonia” esclavista francesa que habla créole, es pobre, desgarbada y desilusionada, en sus 27.750 km2 se concentren cerca de 11.500.000 personas aproximadamente, con una densidad de 382 habitantes por km2, mientras que en la simpática y a la vez preocupada dominicana, que es “supuestamente” rica gracias a inversores y emprendedora por conocer el juego del “parcheo”, lo hagan 11.200.000 ciudadanos en sus 48.442 km2 con 229 residentes fijos por km.2, lo que equivale a apuntalar en las siempre odiosas comparaciones que se atribuyen a otros núcleos de similares características, la nota de una Andalucía española hasta la médula que con 87.268 km2 recoge a unos 8.500.000 censados bien protegidos y alimentados, clarificando que la suma de los caribeños asciende a 76.192 km2, con una población de 22.700.000 que no pueden diluirse para adivinar que es una cifra alarmante, y que en momentos de penuria económica como la presagiada por el “combate a muerte” provocado por el “coronavirus” guerrero y traicionero, alcanzará a la presunción que oscuros nubarrones y actividades violentas se podrían producir cuando trabajo no hay para tanta gente que vive, muchos de ellos del servicio que se presta a la industria turística dominicana, arrebatado hasta ahora y muy obligada por haitianos migrantes con severas necesidades, muchos sin papeles que cobran en “negro”, más la prolífera presencia de venezolanos en número cuantioso a los que les ha sido más fácil pagar en su día los 262 dólares de un pasaje a La Hispaniola, que los 1.200 que costaba un vuelo de ida y “vuelta” a la siempre acogedora España como madre patria. ( seguirá )

Movimiento y Desarrollo de la opinión para discernir entre las equidistancias y las posibilidades de recuperación de una economía vitaminada, otra inexistente y la última dañada


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