La protesta es un derecho constitucional que en España se convierte en el significado de lo que representa el “papel mojado”

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Manifestaciones y protestas quejándose de todo en una España que supuestamente vive en una trasnochada e inquietante alarma, mientras algo se cuece en la Luna

Se manifiestan los jubilados por una pensión digna que pueda ayudar a dar mejor merendar a sus nietos cuando les van a buscar a las guarderías y colegios, también los bomberos para tener más sueldo por los riesgos, días festivos y largas mangueras, los policías nacionales y autonómicos por equiparar salarios y más medios disuasorios como las pistolas laser que no matan pero te dejan eléctrícamente paralizado el cuerpo, los que no tienen clara su definición sexual y son todavía chiquitos, incluso los jovenzuelos de diferenciadora conducta para travestirse con pantalones ceñidos y faldas cortas, los transexuales, los “hetero y los homos”, en definitiva el colectivo LGBT, los de pluma que se apuntan a un bombardeo por los nuevos morenos bien dotados que como migrantes llegan todos los días en pateras, y algún que otro pederasta camuflado de indigente entre el festival circense que se monta con el desfile de niños y niñas para hacer bulto en las reivindicaciones que no entienden y comparten, viendo a sus padres agitar la “banderita gai” entre las republicanas y las de un equipo de fútbol que nadie conoce, las prostitutas que quieren sindicarse y pagar la seguridad social que les corresponda, aunque sea a regañadientes por prestarse a un servicio necesariamente cívico y permanente, los engañados por la filatelia, el gobierno actual socialista a través de su portavoz femenina que olvida propiedades en su declaración de renta, los músicos en los túneles del metro que no tienen trabajo ni tabaco para liar cigarros baratos, los médicos y las enfermeras muy pronto al lio con sus batas blancas manchadas de sangre porque siguen recibiendo de los pacientes palizas con dientes y muelas rotas, mucho algodón y mercromina además de agonía, las movidas de los docentes que son vapuleados por los estudiantes y sus familiares debidas a las malas notas, los de la cláusulas suelo, las preferentes, y dentro de poco los perjudicados doblemente por los actos jurídicos documentados, los manteros que no les dejan trabajar libremente frente a establecimientos que las mismas marcas venden, los guardias de seguridad en las instituciones que ven peligrar su figura supuestamente autoritaria en instituciones, bancos, empresas de prestigio, grandes áreas comerciales, puertos y aeropuertos, sin olvidar a los obreros pertenecientes a todos los sectores que dieron toda dedicación y trabajo por un salario pactado, y ahora otros llamados emprendedores y empresarios, después de cerrar la fábrica se llevan los beneficios a otro lado, que no dejan de formar parte de las subvenciones recibidas por administraciones de mano agujereada, cuando se facilitan todo lo que suma como impuestos que creen reforzar permanencias y restan ayudas a quienes en la precariedad mejor la agradezcan. Y seguro que los propietarios de tractores agrícolas y vehículos pesados del transporte con gasoleó endemoniado, a los que no les faltan cojinetes para no dejarse asustar por un aumento en el precio de los carburantes, que no les restará competitividad mientras tengan autopistas que paralizar, ni tan siquiera a la soldadesca que quiere cambiar el fusil por la metralleta, mientras siguen pensando que trabajar conduciendo un vehículo de alquiler con conductor es más peligroso en las calles y carreteras, en donde pueden ser interceptados por “tanquetas” tuneadas de taxis, que no dejan de acechar a un colectivo de chóferes con traje, corbata y teléfono móvil, así como a otros que son legión a los que no se les ha hecho justicia debida todavía ni social ni política.

A todos ellos, los anteriormente citados nos dirigimos, para decirles que se aprieten los “machos” que son los flecos de las “borlas” que lucen los toreros sin faena tauromática que ya no se encuentra recogida ni en el NO-DO, pues entre reivindicaciones, “manis” independentistas y temporeros que malviven hacinados recolectando arándanos y ajos, trenes y vuelos aéreos que llegan tarde o no salen, no podíamos olvidarnos de las feministas que deben hacerse respetar más de lo que les corresponde que siempre será a la par, dedicando la misma tolerancia que todo ser humano espera recibir en una sociedad un tanto desquiciada, que sigue besando con simpatía de día y muerde la yugular de noche, toda vez que los ayudantes/as de farmacia piensan que servir una aspirina es una especialidad mal pagada, esperando que aquellos que pierden vidas y honra al ser ultrajadas y violentadas de palabra y obra consigan mejor justicia sin tener que desplegar pancartas, por cierto un tanto desacreditada la judicatura por las reducidas penas que aplican los magistrados a corruptores, corruptos, asesinos, narcos, ladrones y asociales que revientan y ensucian con garabatos paredes con sprays mal utilizados, para proclamar que son ejemplo de envidia de los muchos artistas que se ganan la vida pintando persianas metálicas con mensajes imaginativos filosóficos que habrá que descifrar cuando las obras están cerradas, figuras, formas alucinantes y vivos colores que se mantendrán tentados de ser mancillados por los hijos solitarios de la noche, que se destruyen la vida con “porros y “birras” calientes o frías, rezando a la luna para despenalizar pronto a la marihuana, hacerse mechas o tatuarse la calva como un detalle de su prisionera libertad y ser necesario acompañante de las malas compañías.

Y anda algo mal en un país cuando un clan compuestos por seis golfos, hijos de un jerarca fallecido que se hacía pasar por “superman”, roban millones de euros y los castigan con multas de 24.000 euros cada uno, y una pena de cárcel en penal de primera cinco estrellas con dos años y medio de internamiento, a los que seguro les supondrá pisar la entrada, saludar al guardia de la garita y al alcaide en su despedida, al darse media  vuelta con un recurso de alzada para redimir su culpa haciendo promesas para una comunidad anónima y novillos permitidos para disfrazarse de reyes magos, en unas inolvidables mañanas navideñas, pues con la familia por la noche estarán celebrándola todos juntos y ocupados, mientras que a un roba-pollos hambriento le meten en el talego con cinco meses menos que a los famosos truhanes, para que entre rejas pueda estar sin llamar excesivamente la atención, y con una infracción dineraria tan elevada que daría vergüenza al más socarrón fiscal.

Por lo tanto, y después de dar un repaso, elevar al cubo o al cuadrado nuestro sentido del agravio comparativo, la respuesta con algaradas callejeras es vistosa, llamativa e inútil, cuando lo ideal sería no tener ocasión de desfilar en manadas ni turbas para asustar a no se sabe bien quien trabaja y vive lejos de la elegida “rue del percebe”, pues conociendo el “percal” motivo y a los canta mañanitas señoritos que perjudican al pueblo asolado por su pasiva y duradera inactividad, lo mejor sería una comisión de aguerridos voluntarios para sacar a los indecentes quebranta huesos, quema voluntades, y despojadores de ahorros ajenos, a “tirones” y “gorrazos” de sus madrigueras y puestos de irresponsable decisión, amparados por una calificación de funcionarios, gestores, asesores y políticos a los que no se les puede escrachear ni tocar un pelo por prescripción facultativa, a fin de evitar una pandemia de honradez inusitada.. que nos podría desorientar, precisamente ahora cuando se corrobora que el núcleo de la Tierra es duro y han encontrado una base alienígena en la cara oculta de la Luna, y ya no quedan participantes de la teoría de la conspiración para organizar otra manifestación que rozaría el mayor número de celebraciones en el libro Guinness de los records, de una España soleada, protestante y comprensiva, por la que de vez en cuando pasa una gota fría que lo deja todo patas arriba.

“Grito que no creo en nada y que todo es absurdo, pero no puedo dudar de mi grito y necesito, al menos, creer en mi protesta.”  Albert Camus


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