Las leyes demasiado benévolas, rara vez son obedecidas. Las leyes demasiado severas, rara vez son ejecutadas. (Benjamín Franklin)

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¿ Queremos vivir en un mundo mejor con un principio de equidad en un Estado de derecho que contemple a todos por igual ?, pues empecemos por castigar con dureza y sin blandengues a quienes con sus actitudes corruptivas desvalijan a los más vulnerables sometidos a la cultura del voto útil por aquellos que mejor se lo han vendido para posteriormente con su inanición y provecho engañarles económicamente, sometiéndoles a la tortura de la precariedad que afecta a su bienestar, la “psique” e incluso un atentado indirecto sobre su propia vida, causando suicidios y desequilibrios con el resultado humillante y aplastante de seguir arrastrando deudas, desempleo, sentimientos de soledad e impotencia, a la vez que se afea y deja de creerse a gobiernos que no alcanzan lo suficiente para mantener los recursos de las costosas partidas de sanidad y enseñanza por poner dos ejemplos, demoliendo la confianza en las oportunidades que quedan truncadas por esa larga nómina de corruptos y corruptores que con sus comisiones aumentan las facturas de las infraestructuras necesarias para que el sistema no deje de funcionar.. a un precio de exagerada implementación que al parecer nadie controla y denuncia.

¿ Y que hacer para acabar con quienes roban, mienten, merman y se libran con penas blandas de sus diabluras y maniqueos políticos o empresariales, por disponer de elegantes asesores legales expertos en triquiñuelas prestadas a una abogacía de letra pequeña y una Ley seca de ideas y de protestas a los legisladores, cada vez más repudiada y cuestionada por su carencia de rigor que está en tela de juicio por un pueblo que empieza a abominar de su presencia en la sociedad, abocada a acatar las decisiones de contenidos limitados sean justos o no, manteniendo en conserva cualquier sentencia que podría ser motivo de escarnio y preocupación por no reunir los condicionantes que liberan a los reos más renombrados, que jamás llegarán a cumplir los preceptos, pues muchos los han redactado ellos por si algún día dependiesen de similar situación, sacando “premios” otorgados por buenos comportamientos de una chistera para reducir considerablemente las sentencias, ya sea en la limpieza de los penales, la cocina, enfermería, la biblioteca, jardinería, conservación de la piscina, las hay del tipo olímpico, en lo que parecen hoteles de cinco estrellas, custodiados por la seguridad interna y torres de vigilancia exterior, con asistencia sanitaria a todas horas y multiplicidad de juegos para no aburrirse entre horas destinadas a la conversación con otros socios y conocidos, que no es casualidad se han encontrado en la misma dirección en la que hoy residen, si no con satisfacción, si motivados por iniciar un descanso por el sueño de recuperación que logran sin pastillas ni escrúpulos por un arrepentimiento sincero.

La Justicia es generosamente retribuida y considerada, aunque falten más empleados con autoridad y mando para secundar las necesidades cada vez más apremiantes por un exceso de casos que produce una sociedad civil cada vez más violenta, corrompida y corrosiva, omitiendo respeto sobre la misma, lo que requeriría sin duda una nueva actualización del código penal, la distinción de los cargos, la eliminación de aforados, sin admitir a trámite dilaciones por pretextos y textos tergiversados que nada tienen que ver con el tiempo actual, en el que tampoco se mantiene entre una separación de poderes de forma fehaciente y real.

¿ Somos el paradigma personificado por la emblemática defensa de los derechos humanos, que no civiles, algo inventado por USA al igual que Green Pace, en donde inteligentemente se acertó apoyar y subvencionar sus primeras promociones y sus acciones, bajo la consigna de que más vale asociaciones y ong,s con carácter internacional allí, para no molestar allá, en el mismo lugar en donde se crearon para que determinadas organizaciones no pudiesen influenciar en las leyes en los estados federales, unas a favor de las cadenas perpetuas y otras proclives a la inyección letal.

¿Que hacen en otros países igual de hipócritas y de orgullo tribal con respecto a dar ejemplar castigo para que los hijos del mal, que afectan con desdén y deshonran a una trabajadora y honrada sociedad, para que no vuelvan a delinquir en ninguna tipología de fechoría, produciéndose por defecto una categórica respuesta oportuna, para que quien lo intente nuevamente se lo piense más de una vez en caso de reincidencia ?

Conclusión : Muy sencillo, hacer que se cumplan integramente, sin beneficios complementarios ni permisos penitenciarios las penas, sin ninguna clase de libertad condicional, ni siquiera la que aquí en España se aplica con la de seguir en la calle con cargos una vez que apresan unos defensores del Estado cada vez más desmotivados, que les hacen reír a los infractores hasta desternillarse, pues la suma de las detenciones quedan englobadas en la estadística de una ficha pero no diseccionadas con la suma de la parcialidad, aunque si su gravedad, añadiendo que sería práctico y beneficioso para la sociedad que el delincuente quedase interno desde el primero momento de agarrarle in fraganti, y pueda estar condenado deduciendo la preventiva, si así lo mereciese, a perpetuidad también después de un juicio justo con todas las garantías exigidas, y sin revisiones de apelación que puedan servir para hacerle más dañino en libertad cuando por Parot, Botín, Annibal “canibal” y el más sonriente enemigo de Batman salen con carné de desempleo para satisfacer holgadamente su jubilación. 

Cortar una mano al ladrón, colgarlo del palo mayor, seccionarle el cuello con un hacha, guillotina o alfange, aplicarle el garrote vil, es probable que sea hoy un acto excesivo que se evita no en todas las naciones, incluso las que soportan un cruel terrorismo que mata a inocentes y destrozan familias para la eternidad, pero lo que tampoco es admisible, sin tener que recurrir a finiquitar al quienes probablemente se lo merecen, es que en España los presos sean clientes de establecimientos penitenciarios que a más de un mendigo le interesaría alojarse en ellos para el resto de su vida, debido a una confortable estar con ocio incluido y una alimentación de cocina internacional, además de unos tiempos tan inferiores para los huéspedes, que claman siempre por costumbre aceptada a una revisión, de sus penas, debido al desatino de un código penal que no se revisa, lo que hace imposible que se acepten determinadas condiciones y retribuciones que se merecen quienes se dedican a ser mayordomos de tales indeseables en una instituciones que al resto del mundo les llaman poderosamente la atención, por lo que no es de extrañar que todos los malandros quieran desplazarse a la península ibérica y a sus islas para robar bienes, atracar, matar y tener las más completa seguridad de que los tribunales de justicia van a ser muy comprensivos, no tan severos y muy benignos, cuando mientras se alojan gratuitamente les esperan celdas no tan oscuras y peligrosas, como las que han tenido en otras circunstancias y lugares la desgracia de visitar por el doble de tiempo que aquí disfrutarán.

” El árbol de las leyes ha de podarse continuamente “


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