“Las leyes se han hecho para el bien de los ciudadanos.” (Cicerón)

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En esta ocasión y siempre en la búsqueda de personas que han marcado un rumbo fiel a sus principios y convicciones, poseedores de una filosofía docta y disciplinada que le impide verse aferrada a desvirtuar la ética por una minuta cainita con culto aprovechamiento ajeno, que sin duda aumentaría el enjambre de telarañas que entorpecen un buen trabajo profesional con un servicio transparente e intachable a la sociedad, nos encontramos con el perfil del letrado Josep María Mir Padullés.

El Abogado Josep Maria Mir Padullés ejerce libremente el ejercicio de su labor jurista desde hace treinta y siete años y de forma independiente, sin estar vinculado a torticeros procedimientos legislados en la ambigüedad, en los que deben incluirse cualquier lobby de intereses “ocultos” ni grupos de presión privados o gubernamentales.

Su concepto de la Justicia se enmarca en la razón de la verdad defendible y a ultranza que entronca con el derecho natural que propugna la existencia de un conjunto de acciones legitimas universales, ergo civiles y mercantiles, así como anomalías, reclamaciones o reivindicaciones que perjudican a terceros en discordia, presumiblemente superiores e independientes si así existiesen y que la praxis revalidará en una relato contemplado en los intramuros de la confidencialidad, para después transmitirlos por escrito en pliegos de defensa y descargos, lo que hará prevalecer el positivismo en un escenario judicial amparado al derecho consuetudinario. Desde este punto de vista Josep María Mir considera que existen ciertos eslabones a debatir en relación con la concepción del bien o el mal encarnados en las leyes naturales o exigencias idénticas que actúan dentro de un “anfiteatro” supralegal, que hacen que la razón descanse en la moral que el hombre conoce a través de la argumentación plausible de la misma. Si estos principios no son recogidos o sancionados por el ordenamiento jurídico clarificado, éste último no puede considerarse un verdadero ordenamiento en la balanza que da equilibrio a la Justicia.

Josep María Mir Padullés está plenamente identificado y especializado en litigación ante los Tribunales en derecho civil y penal, habiéndole llevado su actividad profesional como abogado de reconocido prestigio a defender casos en los que está en juego el concepto de Justicia por encima de los intereses personales o económicos. Esta manera de entender el legado de sus enseñanzas y experiencia se observa diariamente entre los asuntos más insignificantes y otros complicados, sin menospreciar los casos más llamativos que suelen ser el preludio del ejemplo comparativo y combativo que le enorgullece recabar en la caja de sus recursos.

Josep María Mir se presta a involucrarse en aquellos proyectos que pretenden diseccionarse en los tribunales cuando las sentencias cometen errores de facto sobre indiferencias dañinas o corrupciones, que perjudican notoriamente al conjunto de una sociedad calificada de fallida en países empobrecidos que han sufrido marginación disoluta en una distopía censurable, al comprobarse que son víctimas de experimentos espúreos y muy afectados por un daño incontenible que debería ser reparado, en los que se mece y se percibe la debilidad humana que traspasa las fronteras que la moral más ruin y despreciable ha provocado, máxime cuando los autores indignos se nutren de los recovecos bastardos para salirse con la suya, lo que bien merecería volviesen a ser juzgados in situ y en extradición forzosa, que no admiten demoras para así evitar que las plagas de la epidemia incompetente y ladina prevalezcan sine die y siga causando estragos entre los más desheredados del mundo.

“ La Ley debe ser como la muerte, que no exceptúa a nadie “ Montesquieu


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