Lorena Ruíz-Huerta, una heroína que por el momento se retira de una política dedicada a apropiarse de una silla

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Cuando la envidia política con tintes sobrados de machismo resentido, no es suficiente para atormentar a una persona sobrada de personalidad que cautiva y no avasalla

Un día Lorena, tomándose un “té” con limón a altas horas de la madrugada, después de estudiar un caso muy preocupante sobre las garantías que pierden los militantes de derechos humanos sobre la apisonadora del ciego Estado, miró a través de la ventana como unos jóvenes pegaban carteles en los que se reivindicaban soluciones para los parados hoy, marginados mañana. Entonces Lorena Ruíz – Huerta no se lo pensó dos veces y al día siguiente, un quince de mayo del año 2011 estuvo en la manifestación que después se convirtió en el movimiento 15 M, para después afiliarse dentro de una corriente anti-capitalista al recién creado partido político de Podemos.

Hoy con 41 años que presume con zapatillas de bailarina y “tacos” de altura, decepcionada pero no amargada de los “navajazos” a traición sufridos por la mediocridad de la que se abastece un Podemos indeterminado y de variopintos trazos, incluso machistas, en el que algunos/as  le tienen tiña por su carácter, personalidad y defensa a ultranza de sus ideas por la que jamás le pillarán en un renunció, ha renunciado, valga la redundancia, a cualquier postura de negociar su permanencia a cambio de un puesto entre bambalinas, detrás de la poltrona autonómica o municipal. Y lo ha hecho con sonrisa heráldica, es decir, con postura gallarda y femenina, elegancia, aroma a libertaria y soltura ante los medios que la aupaban a decir algo más de lo que nunca diría. Ella es incorregible cuando presiente que le mueven la silla para quitarle el respaldo, precisamente por dominar y defender sus convicciones hasta el extremo de dejar que se muerdan para que su programa quede hecho girones, sin intervenir en ningún protagonismo mediático, en un escenario de una política sucia y maloliente, en la que no desea intervenir Lorena bajo excusa alguna, y que está impregnada tanto por la derecha como por la izquierda, de un combustible rancio que alimenta un juguete que lo mueven indistintamente, a merced de las prisas económicas oportunistas, que únicamente la alientan a beneficio de dormir sus inquietudes y así impedir que salgan sus relevantes figuras en una foto distinta a la de Iglesias, Monedero, Echenique y Errejón, que nunca han sabido posar con soltura de cara y junto a una vistosa galería de múltiples vacilaciones a quienes como ella, piensan sobre la transformación de una sociedad que padece una enfermedad que incluso sin cirugía, puede tener cura si somos capaces de leer a tiempo un diagnóstico comprensible para ofrecer un tratamiento adecuado.

Nosotros, desde solitariosinvisibles.org no comulgamos enteramente con sus apuntes y lo admitimos, con ese ideario extremo de Lorena Ruíz-Huerta García de Viedma, profesora y abogada española, especializada en derecho penal y de la familia, diputada de la última legislatura de la Asamblea de Madrid, otrora “maestra” asociada del área de Derecho de la Universidad Carlos III de Madrid hasta 2011, pues sencillamente aseveramos que la admiramos y aplaudimos por su valentía y destreza, por sacarse de encima y sin importarle el descrédito, una cepa ambiciosa que dará mala uva cuando se vendimie antes de tiempo y nadie quiera responsabilizarse de una amarga cosecha.

Fue candidata y con muchos reparos producidos por la desidia entre sus propias filas, para sustituir a Cristina Cifuentes, Presidenta autonómica de un PP acosado y hundido, desconsiderando un proyecto del que no salió favorecida al obtener los 27 votos del grupo Podemos, con 37 abstenciones del Grupo Parlamentario socialista que veía en su vehemencia un riesgo de impenetrable ariete para un próximo futuro de aproximación al ambicionado cargo, amén de los negativos 64 votos en contra de Ciudadanos y de un Partido Popular rabioso, empobrecido de autoridad y virulento.

Lorena nos merece todos los respetos por ser como es, como ha sido y como probablemente sea toda su vida, fuera de la política o dentro de su plataforma No Somos Delito, aunque de todas formas le auguramos un éxito sin paliativos por concurrencia de partidos, que a pesar de seguir luchando con el limitado respaldo de sus correligionarios conseguirá por un denonado esfuerzo, aunque estén englobados en una corriente de signo anti-capitalista por secundar una economía de mercados en los que sobresalen quienes muerden pronto, sin reparos ni consecuencias y hacen daño, que mucho molesta al actual gobierno de Unidos Podemos en el exilio y sin auxilio de  sus actos.

Lorena Ruíz – Huerta es brillante y  femenina quijotesca y nunca va a ser una mujer con la que no se cuente para tener una larga y amena charla en la que aprender algo, sorprendiéndonos su innata inteligencia, imaginación y una exquisita educación para intentar convencerte sin dejarte mal parado, especialmente cuando se aborde el significado en pro de reconocer el respeto que nos debemos como una obligación,  la misma que ella se exige desde el principio de todo lo comentado, que no puede transgredirse sin más ni más, sin más ni menos, ni menos que más.


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