Los conflictos sociales estallan y se agravarán en España por la inacción y la torpeza de una clase política cobarde, cínica e incompetente

Ley y Orden efectiva para eliminar la rebelión de las "masas de malandros" incontrolados que alteran la convivencia en una España desgobernada desde hace mucho tiempo.

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Los centros de internamiento de extranjeros están a este paso para ampliarlos sin complejos o dejar que exploten por inacción, pues muchos de los que han recibido cobijo se rebelan por sistema premeditado, como el caso de los 21 argelinos que se han fugado de Aluche (Madrid) después de organizar un motín de 176 insurrectos contra 9 celadores, propinando una dura paliza a quienes estaban a su cuidado. Sin duda serían reincidentes, gente de mal vivir que una vez expulsados, una y otra vez vuelven a España a delinquir, pensando que lo peor que les puede pasar es reiniciar un viaje de expulsión al mismo país que les convence volver a base de torturas de verdad, de dar portazo forzado a la puerta de la prisión de Serkadji y dejar de ser una carga que en otros tiempos optaría por utilizar una cimitarra afilada a sus cuellos sarracenos, a cambio hoy, de intentar de nuevo, al dejarles en libertad, su periplo a una península ibérica que es demasiado blanda para protegerse de ellos, a la vez que es incapaz de propinar cuatro hostias cuando se provoca a la autoridad, y ya por decir basta a tanto canalla y tanta caótica desmoralización y situación endiablada que encoleriza a quienes deben defender la Ley y el Orden sin medios para hacerlo profesionalmente y con el apoyo de sus superiores más inmediatos.

España está padeciendo un síndrome de cobardía que nada tiene que ver con la valentia de aquellos admirados Tercios de Flandes, probablemente porque somos más papistas que el papa, y defendemos excusadamente al migrante maleante cuando nos tiene puesto el dedo en el ojo y con el otro nos aprieta el culo para decirnos que somos unos xenofobos y unos maltratadores, y que ellos son el futuro y la mano de obra barata o robatoria que nos va a hacer más daño que un tren sin frenos en un recorrido con vías de plástico.

Los centros de internamiento a rebosar por la masiva afluencia de pateras llegadas en oleadas a las costas andaluzas, mientras que las cárceles convertidas en hoteles de primera y en pensiones huelen a conflictos internos y eternamente raciales, mezclándose reclusos de todos los grados, sentencias y colores de la delincuencia juntos, incluso de mujeres que por aquello de la igualdad, siguen compartiendo camas en zonas hospitalarias con hombres de expedientes que reflejan el maltrato constante, además de los violadores que campan a sus anchas con navajas de insolencia y permisión, lo que hace una saturación que reclama medidas más contundentes, que no hace falta llegue a ser reprimida a los ejemplos de Torquemada, debiendo empezar a aplicarse como correctivos disciplinarios si no queremos que más pronto de lo que podamos imaginarnos éste desenlace, si no se evita a tiempo, se traduzca en una serie de infinito tiempo dedicado a contrarrestar todo lo que se ha hecho mal, dando pie a que los maleantes y pandilleros se apoderen de las calles imitando el inicio de una purga sin limitaciones como premio de consolación al no haber modificado el error de bulto de nuestros gobernantes.

Si las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado están “entretenidas” en prevenir allanamientos en la frontera, lo que hace que el narcotráfico se pasee en “gomas motorizadas” sin mucha disimulación y menos detención, otros estén sofocando motines y persiguiendo el delito desmesurado que los llaneros solitarios afligen con sus “alucinajes”, intromisión en chalets habitados, trapicheos múltiples forzados en los comercios de las grandes ciudades, violencia gratuíta en calles, hogares, bares y discotecas, más otros contingentes que están en estado de alerta para impedir que el ansía de unos altaneros vuelvan a repetir actos simbólicos al grito de independencia, lo único que haría falta, a pesar de lo que pudiese manifestar la prensa amarilla internacional, sería movilizar al ejército que para algo más debe estar que para desfilar en el día de las fuerzas armadas, destinando a La Legión en esas dos fronteras que son motivo de escarnio y risitas por quienes han organizado este drámatico estado de ansiedad e inmovilización que hace que la Ley y el Orden establecida solo se vea en una serie de televisión.

Y si finalmente, por no querer o no saber los políticos debatir el problema de los conflictos sociales  en España y dar solución a los temas inacabados que nos embargan y nos preocupan cada día más, siempre se podrá recurrir a encomendarse al “cristo redentor y salvador” para que solucione desde lo más alto, lo que aquí en la “tierra” somo incapaces de solucionar si no hay muestras de una seria reflexión para que la Ley y el Orden tenga un significado real.

“Cuando tu habitación está limpia y organizada, no te queda más opción que examinar tu estado interior. Puedes ver cualquier problema que hayas evitado y te enfrentas a él. Tan pronto como empiezas a organizar, te sientes obligado a reajustar tu vida. Como resultado, tu vida empieza a cambiar. Por esto la tarea de poner tu casa en orden debe hacerse rápido.”

Marie Kondo ( Autora de La felicidad después del orden y La magia del orden )


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