Los países caribeños ricos y los más empobrecidos sufren idéntico perjuicio sanitario y económico por el vil “coronavirus”

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Todas las Antillas Mayores, en realidad todas las islas que se reparten en esta Tierra madre y mares en calma y agitados, degradados, insólitos, demacrados, debilitados por la contaminación y en un proceso de reconversión inducida por el célebre “coronavirus”, se encuentran afectadas de igual manera que el resto de la incomprendida gaia.

Quienes pensaron en buscar refugio en los paraísos caribeños para pasar esta “pandemia cuestionada por las mentes conspiratorias”, sean o no ciertas pero de terribles dramatismos, pensando así protegerse de forma cómoda y privilegiada, se equivocaron de raíz y destino, menospreciando la letal e impregnada vileza de la enfermedad en hacerse fuerte y presente cada día que transcurre en cualquier rincón del mundo, por lo que con temor algunos grupos de extranjeros que no escaparon a tiempo, solicitan todavía de sus embajadas y consulados volver a escenarios parecidos, “creíbles” e “inseguros” cuarteles de invierno ya sea por mar o aire, mientras los más desfavorecidos intentan huir del miedo y la hambruna.

Hay que comentar que todos los medios para frenar el avance del entrometido virus a nivel mundial se están poniendo al alcance para ser utilizados sin importar el coste económico, así como las acciones de las organizaciones no gubernamentales (ONGs) que sin descanso se mueven desde cualquier punto cardinal para infundir un ánimo de esperanza, prestarse humanamente y transmitir la consigna de que todo cambiará después del saneamiento para lograr alcanzar una cota de responsabilidad más acusada por parte de los gobiernos y en las mismas alturas una sensibilidad más demostrativa en cuanto a la ciudadanía se refiere.

Quisiéramos desde aquí destacar el enorme sacrificio que está realizando la Liga Haitiana Internacional (Lihaiti) a través de su sede en República Dominicana, insistiendo en proveerse de ayuda imprescindible, lo que les hace seguir un rosario de llamamientos de URGENTE atención a la población haitiana, dominicana y a las autoridades de ambos países a fin de lograr su colaboración, necesariamente imprescindible y solidaria que sirva para mitigar las graves y drásticas consecuencias de fragilidad a los que se ven abocados cuando se producen un aumento de síntomas virales en los núcleos de convivencia más distanciados con un mínimo de defensa, que no puede impedir que el COVID-19 se desarrolle con más escarnio y dureza entre los más vulnerables que se concentran en las personas de mayor edad.

La organización Lihaiti insiste en requerir de la población flotante haitiana en República Dominicana, su máxima colaboración para acatar los inexcusables protocolos de seguridad ordenados por sus autoridades, especialmente los que se circunscriben al confinamiento y cumplimiento del toque de queda establecido, que gradualmente puede ser ampliado con medidas más severas y coercitivas que deberán someterse a castigo e imposición de sanciones en caso de incumplirse.

La Liga Haitiana Intdernacional (Lihaiti) requiere con urgencia la ayuda de cualquier tipo para paliar el drama que se está viviendo por una falta de recursos económicos y sanitarios en todas y cada una de las provincias del territorio dominicano en donde se hayan dispersas las familias, careciendo en estos momentos de todo lo que se pueda imaginar como imprescindible para librar la batalla contra el fatídico virus que está haciendo estragos sin excepciones en cualquier área de un Caribe desprotegido, víctima propiciatoria de una ruina generalizada en los diversos sectores, especialmente el turístico.

La prestación de alimentos básicos, productos de higiene y limpieza, los sanitarios con el suministro de guantes y mascarillas a 263 familias por parte de los recursos propios facilitados por la organización Lihaiti, tristemente se han agotado y no son suficientes para las hasta ahora contabilizadas nuevas 15.280 personas que se van añadiendo progresivamente y muy desvalidas, rezando desoladamente para que sean atendidas muchas de las mismas que hayan en riesgo de exclusión habitacional extrema por no poder atender los alquileres pertinentes y los suministros de agua y luz. Un hecho que merece un análisis de inmediata consideración por parte de los propietarios y entidades comerciales que escaso o nulo beneficio sacarán de una ciega e inapropiada actitud, considerando una repercusión que puede ser solventada una vez transcurrido el paréntesis social en el que todos nos encontramos inmersos y perjudicados.

Dicho y reafirmando lo anterior, al mismo tiempo confirmar la determinación de más de 3000 nacionales, preocupados por sus familiares que quisieran volver a Haití voluntariamente y no encuentran forma de hacerlo, debido a las medidas restrictivas de circulación de las personas y el cierre de fronteras, produciéndose una anomalía en las acciones migratorias todavía no resuelta, a pesar de los serios esfuerzos que está realizando el Gobierno dominicano para hacer ver al cuerpo diplomático haitiano que el problema no puede quedar atrancado en el silencio administrativo y en una falta de sensible voluntad por resolver en tal sentido la repatriación humanitaria, convirtiendo el irreversible efecto de la virulenta pandemia en un agravante que no merece ser tratada con indiferencia alguna entre las partes gubernamentales implicadas, lo que demostraría que la gobernanza política afianzada en Puerto Príncipe (Haití) hace lo mismo que la comunidad internacional, y por decirlo alto y claro.. abstenerse de dar cobijo y amparo y mirar hacía otro lado, en el que ojalá un rayo de sensatez les ilumine el camino correcto o les ciegue merecidamente para siempre.

A quienes puedan estar interesados en conocer los pormenores de la situación y prestar su ayuda de cualquier tipo, les sugerimos se dirijan al centro de coordinación de la Liga Haitiana Internacional desde su sede en Santo Domingo en toda su extensión capitalina, periférica y provincial : Tlf. + 1 – 809 318 4936

Nota de la redacción de www.solitariosinvisibles.org” : ” La humanidad posee una fuerza de adaptación que le permite amoldarse a todo para continuar subsistiendo “.. a pesar del coronavirus, pero no del hambre y la indiferencia que se contagia en los entes de gobierno, permitiendo que las imágenes desoladoras de la pobreza sigan vigentes y estremecedoras. Malditos sean quienes sigan permitiendo el agravio con el que vive el pueblo haitiano, del que se excusan diciendo que es el ejemplo de un país fallido, cuando en realidad los que hierran son esos andrajosos propietarios de un egoísta comportamiento.


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