Los políticos inhabilitados y el poco caso que hacen a una Justicia tímida y lenta

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La peor demostración de la falta de respeto de un gobernante autonómico, es salir de una reunión en la mal llamada mesa del diálogo de la negociación con el presidente de la nación, a la que todavía pertenecen los convocados, y en la que se oyeron estornudos provocados y chistes de “corona-vingi-ja” mientras se hacían garabatos con bolígrafos violetas con la jeta del Puigdemont perseguido y siempre ausente, para después del sublime acto seguidamente lanzarse a dar su personal versión de lo tratado, en catalán primero y en calidad actual de inhabilitado, el tal señor Torra a la prensa, profesionales que no tuvieron la sanitaria reacción gallarda de dejarle solo y con la boca abierta, como medida anti-contagiosa de tanta mala leche contenida en un delirante y vengativo cerebro que enmascara una cara, en el que los ojos sigue siendo el espejo del alma.

Tras la intensa charla y el café descremado que ya no es para todos, ese ejemplar de político que con sus aires de rebeldía y grandeza se presta a defender utopías grotescas, al que se le consiente todo, lo que un cruzado no le aguantaría al moro, empezó tras la ofrenda de ver como Pedro Sánchez I el “Empecinado” se hincaba de rodillas al suelo con los halagos vertidos como lagrimas de impotencia y penitencia, logrando que al terminar el espectáculo se ofreciese con prontitud y sin perder el vuelo a Portugal, a dar una explicación altanera, utilizando en primer lugar su respetada lengua vernácula que no es la principal, refiriéndonos a la española auténtica y emblemática, rica y empleada por más de 400 millones de personas hispano-parlantes, que como sabrán es un idioma que todo el mundo tiene derecho a aprender y conocer, conocido sobradamente y hablado con naturalidad, preferible y honestamente sin llamar la atención, cuando se notó que el aludido “califa de la barretina” que fue elegido en una terna, se esforzó en utilizar el catalán primero con teatrero acento y actitud belicosa, empleando un “deje” decimonónico, para dejar patente su noble origen, que nadie ni una sola vez lo ha negado y menos renegado como lengua materna de agradable y educado pronunciamiento.

Los informantes tuvieron ocasión de darle una lección de humildad al triste bufón.. o no, si sirve de comparsa todavía, de los respetuosos republicanos y a los del 3 por ciento que siguen otro año más investigando, cuando debieron dejarle solo para que pudiera limpiar los mocos al niño que todos llevamos dentro, cuando la ética prima y la resolución de no aguantar a más advenedizos con afición del noble arte de los payasos, a los que les importa un rábano quienes no piensen como ellos y les trae al pairo cualquier comentario, sea bueno o malo.

A este espécimen, que no será nunca un animal político, que ha sido destituido como diputado, había perdido su derecho fundamental de dirigirse oficialmente a nadie antes de entrar a hablar de pactos y otras quimeras con los interesados, encaramándose después a un atril como máximo representante de los futuros escindidos de un país quebrado, para seguir tratando temas que por entenderlo así, no lo podrían aguantar ni los ángeles de la justicia y tampoco los adoradores de una pisoteada constitución que al parecer está cautiva por el diablo, cuando lo propio y aplaudido desde los millones de mirones de los medios de difusión que ven y poco leen, hubiese sido alabada una desbandada general, dejando al díscolo con más rosetones en la cara y al que en momentos así deberían ponerle un bozal, o una mascarilla que evitase contagiarse del virus de la inutilidad estúpida y maloliente, que tienen los malos comediantes cuando han perdido los papeles y no se acuerdan del mal guión interpretado.


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