LUIS ABINADER SE MUEVE, Y EL CAMBIO FUNCIONA PARA EJEMPLO DE OTROS

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Una nueva forma de gobernar, conociendo la herida social antes de ungir el apósito indicado.

Sin ley no hay seguridad, sin seguridad no hay libertad y sin libertad no hay democracia” 67º Presidente de la República Dominicana.

Cuando el nuevo presidente, tal lo es por derecho decisivo Luis Rodolfo Abinader Corona, asume con inteligente diligencia el mando de un país que requiere de mucho más tacto socio-político-económico-sanitario que nunca, es una gran ventaja que tenga el electo dotes de buen conductor para poner con seguridad la primera marcha en un vehículo idóneo en el que caben todos, pero destartalado por un uso y abuso inadecuado, desgraciadamente ayer averiado con neumáticos gastados y falto de potencia, en el que dejaron de funcionar los indicadores de aviso más imprescindibles en un panel de recuperación y progreso trucado y grasiento. Una “guagua o patana grande” que una vez reparada por los “mecánicos especialistas” designados en ponerla a punto, podrá alcanzar una velocidad apropiada y sin pasar los límites señalados que indican la prudencia, llegando felizmente a completar el destino de una ruta ambiciosa y emocionalmente gratificante, o al menos encauzarla por las angostas vías de la esperanza y la ilusión por llegar todos juntos, sanos y salvos a la última dirección con entrada y sin salida que es el residencial de la constitución dominicana, a la que se habrá llegado repostando en cada una de las gasolineras (bombas) distribuidas en el país sin estar vacíos de entusiasmo.

Abinader es un estratega, además de un reconocido economista que siempre ha deseado aparecer en la fila distinguida del anonimato, sin albergar alabanzas por su trabajo, cuya postura en su partido PRM ha sido hacer valoraciones con elegancia, analizar, tomar nota de las incidencias y hacer lista, desafortunadamente no libre de un exceso de compromisos, de aquell@s que asumen o pretenden responsabilidades en su gobierno, y que no necesitan primero palpar en su bolsillo cuantos cuartos tienen acumulados pensando lo que tendrán “ahorrado” mañana, razón por la que la rendición de cuentas antes ergo después, es un objetivo claro y prioritario, basándose en el adagio romano : “ la mujer del César debe ser honrada y a la vez parecer que lo es ante todos”.

Abinader despliega en sus discursos un tono pausado, conciliador con el pueblo y determinante para quienes han osado o creen que pueden seguir haciéndolo con una sutil e “invisible” agresión, como si se dirigiesen a una masa abierta a la manipulación, como así la historia lo ha demostrado, aplicando un desdén que no es de recibo aceptar, al pensar como élite privilegiada de más alcurnia y abolengo, que siguen siendo los amos y les pertenecen los pensamientos ajenos para decidir libremente a quienes elegir en los importantes sufragios que cada cuatro años se celebran.

A los instigadores del sistema se les ha oído balbucear otrora que a los votantes de segunda, hay que darles de vez en cuando arroz sin pollo y mañana un sancocho de gallina, dependiendo de como fuesen las encuestas y los comentarios en los espacios publicitarios, periódicos, medios digitales, televisivos y ondas de radio, a fin de tapar de paso los casos denigrantes para no ser censurados con otro asunto tormentoso al día siguiente y más grave todavía, siguiendo la práctica del avestruz que metiendo su cabeza bajo tierra no se entera de nada, y de la jirafa siempre en alto y en babia, que ambos animales sin reaccionar en contra uno del otro, por mucho que se encuentren casualmente en el paraje no llegan nunca a mirarse, mucho menos a retarse.. o entenderse.

Abinader es un peligro para quienes siguen sosteniendo la idea de que más vale una democracia a medias y a la “bananera” que un grupo de “carajitos” con formación universitaria, aficionados a las leyes de la ecuanimidad y a los cambios de un estilo de vida que no es el más beneficioso, recuperando el respeto y a no tolerar el abuso que muchos llevan en un ADN involuntario o desconocido, dirían quienes no entienden de principios éticos, persistiendo en su inmadurez y fracaso

Abinader, como bien conoce Ángel Osiris Peralta, presidente de Voluntarios por el Cambio, un movimiento que no va a desaparecer del espectro político cumplidos sus compromisos de apoyar al candidato aupado, sino que va a reforzarse con la transformación de un grupo cada vez más numeroso y unido de opinión transversal, crítico, solidario y útil para atraer el mecenazgo necesario de otros intervinientes coincidentes con las necesidades de sanear las ideologías, prescindiendo de la fase oportunista, proselitista y cíclica que hay que dejar atrás evitando que se extinga en un borroso recuerdo la promesa de colaborar en hacer más país, dejando únicamente en la memoria una gélida fotografía de los laureles sin cabeza, permitiendo que los sentidos se duerman o el alma inquieta pueda tener la tentación de corromperse. Es un testimonio reiterado y sin sombras que recogemos del Licenciado Ángel O. Peralta, a sabiendas de que defenderá a ultranza el respaldo de cualquier proyecto renovador viable, revestido de la coherencia que incapacita cualquier atisbo de error que no pase por el crisol de una depuración necesaria, siempre consensuada entre todos los miembros que integran una fuerza de presión atenta a los avatares de una República Dominicana que requiere de seguras encomiendas.

El Gobernante y los voceros congresistas elegidos tienen una misión difícil, complicada pero en cualquier caso apoyada por la compresión del momento crucial que se experimenta en un país seriamente dañado por las circunstancias, que todos conocen y que no vamos a incidir en la pandemia una y otra vez. Lo importante es que Abinader y los otros “conjurados” que le secundan, sean conscientes del enorme reto o duelo que se les avecina, lo que les obligará a recordar que las decepciones amargas sufridas por el sustituido mandatario Danilo Medina, que tras caído en desgracia su delfín suplente Gónzalo Castillo por el peso de unas urnas desfavorables y la puesta en evidencia de la trasnochada cohorte de muchos de sus correligionarios del PLD, es ahora cuando en la debacle y ya sin reacciones ni retóricas plausibles se percata de lo torticero y negativo en todo el fracaso de su campaña, al aceptar enteramente y sin remisión el conocimiento, que ya conocía o era demasiado tarde para admitirlo, de los abusos de poder, corrupción y vejación con carácter delictivo de muchos de sus hombres de confianza, implicados en desbordantes ilegalidades, mientras que los derrotados, muchos ya nominados y perseguidos por el imperio de la Justicia, se han visto inmersos y sin complejo alguno, pensado que la impunidad ante la Ley era una rica “picadera” que había que consumirla cuanto antes, con la connivencia de jueces y fiscales de turno, del amago y el compadreo, proclives a envolverse en una toga de apariencia y la aplicación de sacar otro conejo distinto del bonete.. o la chistera.

El cambio de Abinader, por el que sigue apostando sin ningún género de vacilaciones el abogado-notario Peralta, y como añadidura a lo ya explicitado por los compromisarios no debe concluir nunca, continúa insistiendo en sus interesantes comentarios, mientras no se llegue a una estabilidad de bienestar que haga olvidar, pero no perdonar tiempos oscuros pasados, eliminando de una vez por todas imágenes borrascosas, ingratas de personas con hambre y sin trabajo, vengan de donde vengan, mercadeo de seres vulnerables y personajes deambulantes sin domicilio o hueco bajo un elevado que les cobije, drogodependencia, tráfico de estupefacientes, estafas, extorsiones, muertes y violaciones, suicidios, maltrato especialmente a mujeres y niños, corruptelas a cualquier escala, estampas de hacinamiento y pobreza, ambientes de peligrosidad por la extensión de posturas asociales a las que una buena de pintura cultural sería preciso embadurnar, alteraciones y provocaciones a las autoridades que no pueden verse afectadas por la desidia y la amenaza que empuña un arma reglamentaria, valga un ejemplo reciente el promovido por un sargento y dos cabos de la policía, que por 2000 pesos se juegan un empleo, algo menos de 30 euros, desprestigiando a un cuerpo de fuerza necesario y vecinal a todas luces poco gratificado por un módico salario que merecería volver a ser revisado.

Abinader es consciente de todo y de aquella semántica a emplear para no herir susceptibilidades dejando claro que el movimiento se demuestra andando, y no se embriagará del poder otorgado con toda seguridad, pues probable es que siga con su periplo circulatorio obligado por el país recogiendo retales para hacer prontamente remiendos, pues para nuevos vestidos no hay presupuestos todavía y muchos menos modist@s con los que contar, aun siendo diestros en el arte, el hilo y la aguja en esta primera etapa por la que coser harapos no sale a cuenta y desfilar con una realidad acrecentada es una temeridad, precisamente por una herencia institucional endeudada después de comprobar las cajas de caudales vacías, los libros de contabilidad y los discos duros desaparecidos, a excepción de las largas listas con nombres y apellidos que ya empiezan a reclamar las oficinas de impuestos, a aquellos que se habían olvidado de completarlas, dejándolas cada vez más en la penumbra con impagos pactados y olvidos censurables que se cursarán con apremios.

Abinader nos consta, tiene el firme propósito de no ser confundido como un turista más cuando sale del palacio presidencial, que ya parece una gestoría de comunidad de vecinos a la que le faltan por justificar muchos gastos de mantenimiento sin atender, recorriendo su patria como lo hace cualquier dominicano de libre albedrío. Turistas de los que hoy faltan, y él se está preocupando para que aparezcan de nuevo y sean partícipes de un clima distinto, sin tanto sargazo estéril y mucho más limpio en una política que será un ejemplo para propios y extraños.


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