Maduro, el dictador venezolano debe ser perseguido y condenado. Para no perder el tiempo y que sirva de ejemplo : sentenciado con la máxima pena que la Justicia otorgue

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Malditos sean quienes con fuego militar, policia represora y asesinos de barrio a sueldo, arrasan hogares y matan por cumplir órdenes bastardas, contra extraños, familiares y amigos, sumiendo todavía más en la desgracia a un pueblo que se desangra.

Maldito sea el venezolano que no ha entendido que la paz y el sentido de una democracia perdida en la fosa del caos, es cosa de todos y la tiranía de unos cuantos esbirros debe pasar indefectiblemente por el crisol de la Justicia para que castigue a esos que mandan a los que comen todos los días, a enfrentarse con las armas de la insolencia contra la mayoría de un pueblo oprimido que pasa hambre, calamidades y un éxodo  que también se muere de pena en la distancia.

Maldita sea tu estampa Maduro y a todos esos que todavía respetan tu fortuna, que te siguen exculpando, ya con la boca pequeñita y considerando falsamente que todavía eres un mártir de una causa perdida, en la que ya no cree ni el pajarito ese con el que de vez en cuando hablas.

Maldito seas Nicolás Maduro Moros, que ya no mereces que se te juzgue ni siquiera en el Alto Tribunal de La Haya, pues acabas de ganarte la máxima pena por el clamor popular de los que han renegado ser tus compatriotas, no habiendo impedido que en tu trágica deriva hayan caído inocentes a los que les has arrebatado el derecho de vivir dignamente, mientras tú huyes sin remordimiento y desde hace tiempo a un exilio seguro, sin causa alguna que tenga una razón del principio bolivariano al que tanto te gusta dirigirte cuando mientes más que el diablo, y aprovechas para hacerte la maleta al mismo tiempo, esperando que la condena te persiga liviana con todo ese oro que te llevas, convertido en lágrimas y en sangre venezolana. Acuérdate Maduro de Anastasio Somoza cuando dejo Nicaragua , y creyo que endeudando de por vida un país podría salir ileso de su peregrinaje.. hacía ninguna parte, aunque ya no sirva de nada decir que el ejecutor aplaudido por todos y hoy presidente Daniel Ortega, anda por seguir tus mismos pasos al son del ruído y la pólvora,

Vete Maduro, no te mereces nada. Todos los comentarios y tus sucias acciones ya tienen los días contados, a excepción del asco que todavía te dedicarán mientras vivan las personas a las que has hecho mucho daño.


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