Mejor callarse que provocar respuestas a comentarios imprudentes

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Nadie se puede desprender de su grado de cretinez, ya sea alto o bajo, pues tiene el mismo valor absurdo cuando así se es, y es lo que sucede a much@s que aun habiendo sido despabilados que no listos y mucho menos inteligentes para ocupar cargos relevantes, se les has ido el poder por la olla sin presión, incluso el de la persuasión comarcal que parecía tenían, desgraciadamente por el lado equivocado para demostrar quienes en realidad son después de haberse involucrado en tareas de gobierno, tal es el ejemplo de la descerebrada gobernadora y lengua viperina de Samaná (República Dominicana), quien dice abiertamente y a los medios periodísticos, que atónitos pierden el tiempo con sus vulgares manifestaciones, que se alegrará de mi muerte si no me he vacunado. La imbecilidad no tiene límites señora cesada en buena hora y pretexto.

Tampoco vamos a olvidarnos de quienes ostentan la calificación de responsables máximos del turismo que ha recibido la parte rica de la isla La Hispaniola, cuando alegremente exponen en las apoteósicas reuniones de alto copete y bajo el lema “Nuevo record del turismo dominicano”, en donde se ofrecen datos exagerados de su propia ceguera y falso entusiasmo, al decir sin tapujos que habrán sido los afortunados cinco millones de visitantes dedicados al ocio, que supondrá un registro desbordante y un crecimiento histórico en el sector hotelero y aeroportuario, lo que clarifica hasta que punto trasciende el mentir por simple inercia de una idiosincrasia que necesita repararse cuanto antes, máxime cuando existen organismos que tutelan la veracidad con sumo cuidado para seguir manteniendo una credibilidad dudosa con respecto a determinados países, que se pasan las estadísticas de comparación por el forro de su intelecto.

En otro orden se toman decisiones en cuanto a Haití que pueden provocar algo más que irritación a la causa de un problema agravado por dejarlo todo pendiente y siempre para “ahorita”, pues llamar el gobierno a través de migración a verificar certificados de residencia concedidos en tiempos del expresidente Medina, seguir con las deportaciones deshumanizadas, arbitrarias y desmedidas, cancelar visas a jóvenes estudiantes haitianos, movilizar al ejército, aviones y drones, tanquetas y cargar los rifles de asalto, como analista que no de salón afirmo con rotundidad que todo eso no será suficiente y mucho menos un condicionante para resolver situaciones, que con algo más de tacto podrían dirimirse si se contase con elementos de riesgo controlados que debieron analizarse otrora en un “cuarto de guerra” metafórico y no elevando un muro hasta el cielo con concertinas que laceren las alas de los ángeles, poniendo torres de vigilancia a modo de campo de concentración y minas terrestres por la frontera para hacer que explosione la huida del hambre.

Recuerden señores y señoras de vestimenta blanca que utilizan en sus actos ceremoniosos para la adopción de responsabilidades, que sin pretenderlo pueden salpicarse de sangre, que el miedo de los haitianos escondidos en su país, presentes que temen ser deportados no es gratuito, añadiendo el terror de los ausentes recluidos en el país del infierno y sin otra salida que arrancarse los ojos para no ver su infortunio y una frustración que no es baladí para alojarla en la mente del rencor y el odio, además del terror que a medio plazo puede sufrir el pueblo dominicano que no será una sorpresa, cuando después de no resolver el “siniestro” y eterno dilema, nada tiene que perder el indigente y olvidado por no haber recibido la ayuda del vecino cuando más la necesitaba, pues abogando en la opinión haremos uso de la cita de Hillary Clinton:

No puedes tener serpientes en el jardín y esperar que solo muerdan a tu vecino”

Y esa retórica de un ejército numeroso y bien preparado como señalarían algunos “comentaristas” y defensores de un sistema con anomalías nada invisibles, podrían tener la respuesta en las hemerotecas de aquellos países que han vivido conflictos parecidos de cruel animadversión, algunas disfrazados del veneno político e intereses fraudulentos económicos, que no idénticos, pues ejemplos los hay y citaremos algunos desde el Congo a Kenía, desde India con Pakistán a Afganistan, desde Escocia, Irlanda a España, en donde los invasores “gabachos” creyeron que las navajas que resplandecieron todas a una llamada el 2 de mayo de 1808, no eran suficientemente largas para enfrentarse a los sables napoleónicos. Se equivocaron los franceses.

assideremaxime@gmail.com


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