La frontera USA se blinda ante la avalancha de los que poco tienen que perder.

El "águila calva americana" contra más de 7.000 " hambrientas palomas"

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Probablemente esta noticia pase desapercibida en la nube de la información dramática y no aparezca en los medios de comunicación españoles, pues podrían ser calificados de xenófobos, y ya se sabe que en España se tiene una doble moral en la que por una parte no se rechaza y se estima la invasión subsahariana que terminará este año con más de 50.000 migrantes, horrorizándonos de poner muros de contención y más alambre con concertinas, y por la otra molesta que los arribados vayan copando puestos de trabajo a destajo, disturbios callejeros, competencia desleal, ocupación mal pagada por los esclavistas y que las ayudas sociales sean superiores a las de muchos autóctonos.

Miles de soldados de los EE.UU y su guardia nacional están cubriendo la frontera con impedimentos y cableados con púas para evitar la invasión de los que ellos si llaman inmigrantes.

Trump no pierde ocasión de relanzarse con todo lujo de promoción personal y proclamas unionistas al adoptar medidas amenazadoras y disuasorias para evitar la penetración de un alud humano de centroamericanos, una mayoría procedente de Honduras, Guatemala, Nicaragua y El Salvador que intentarán atravesar desde México la frontera huyendo de la pobreza, la desigualdad, el hambre y la violencia, dejando claramente advertido el presidente estadounidense que no va a permitir la bienvenida ilegal, no escatimando esfuerzos a través de un despliegue sin precedentes de una milicia bien entrenada y dispuesta a contener lo que ya empieza a denominarse como una tormenta perfecta, reforzando el escenario con helicópteros del tipo Apache y drones de última generación capaces de fotografiar y fichar a los que no se decidan dar marcha atrás.

En esa linea fronteriza pueden encontrarse más de 7.000 “ conjurados y desarmados centroamericanos ” impidiéndoles la entrada más de 15.000 militares “yanquis” armados hasta los dientes”

Arizona y California está en estado de alerta y el puente fronterizo en Texas, el conocido por Reynosa-Hidalgo-McAllen se pertrecha de una fuerza de choque que iluminará logísticamente lo que ya se considera un experimento de masas, que controlará los más de 240 km con el apoyo de 7.200 efectivos (5.200 soldados, entre ellos 1.100 marines en California más 2.000 pertenecientes a la Guardia Nacional, sin menospreciar los 15.000 militares que pueden servir de apoyo a los citados de ser necesarios, al objeto de frenar la caravana de una indigencia evidente, lo que supondrá para la tesorería de las barras y estrellas un desembolso inicial de 200 millones de dólares, una cifra que podría ser aumentada dependiendo de las circunstancias que puedan producirse en los límites fronterizos, basadas fundamentalmente en que los 7.000 componentes de la marcha vayan aumentando.

Sin duda, el ocaso de una corriente humana privada de intenciones belicosas en las que únicamente sus proyectiles podrían ser piedras, se diluye entre la ambición necesaria de una supervivencia por introducirse en un mundo con más posibilidades, enfrentado al proyecto perverso de analizar el comportamiento de un supuestamente “programado” de antemano y organizado ingente bloque de asalto, que bien pudiera evitarse si EE.UU interviniese directamente en esos países moribundos de paz y concordia social, eliminando los ejes del mal que hostigan a una población insatisfecha por la inacción de sus dirigentes, que durante años han permitido la deriva de un éxodo empobrecido, maléficamente dirigido del que mucho se hablará y se cuestionarán los resultados.


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