Ni Catalunya es Escocia, ni Torra es “Braveheart”

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Que el virrey Torra no se aplique la propia constitución que emana de la mayor, y que le ha puesto al frente ya debería considerarse una aberración, tan deleznable como que el aspirante a rey exiliado Puigdemont siga predicando que lo importante es echar leña al fuego para que no se apague, algo coincidente con los de la sombra justiciera de la Cup, los Comités de Defensa de la República, Arran y los malandrines hijos tácticos de la revolución y la bomba sin detonar, que nunca sabrán de verdad, probablemente por deferencia en mostrar la cara de la amnistía, lo que significa el castigo por rebeldía y el dolor que se puede experimentar la privación de libertad, con violencia despertada y desatada de quienes dormitan en las cuevas de las venganza ignoradas, dentro de un proceso en el que sin duda volverán a sembrarse antagonismos e irreconciliables muestras para quebrantar la paz de la que todavía disfrutamos, logrando un severo revés en la economía, lo laboral y la convivencia vecinal más próxima, lo que equivale a que surtirá, si no lo ha hecho ya, el efecto indeseado de un descontrol inusitado de vehemencias rancias de los revanchistas de ambos bandos, que constantemente esgrimen sutilezas, administran trampas y se pierden en el laberinto de una información falsa, y al parecer sin fronteras, siempre con el despropósito de irrumpir con proclamas, unos secesionistas y otros nacionalistas a ultranza, retando al gobierno, en funciones o no, que nos consta desea que el conflicto desaparezca cuanto antes en un país pacífico y excesivamente razonable como intenta demostrar a la comunidad internacional una España aletargada y sumida en un profundo pesar, que por supuesto no se va a quedar impávida frente a un desafío irracional. No es lo mismo en la confrontación el imitar a un William Wallace, siguiendo el contenido de un guión al pie de la letra en la mítica y épica película “Braveheart” de Mel Gibson, basada en la vida de un héroe escocés que participó en la Primera Guerra de Independencia de Escocia. Ni son los mismos tiempos ni tampoco se ajustarían a un relato veraz lo que fueron las trifulcas entre los contendientes con llamativos “grafitis” en sus caras unos, y otros con cascos de hierro y acero templado en sus espadas.

Si alguno de los juramentados de hoy en los desordenes, su captura por tenencia ilícita de explosivos para dinamitar a saber qué, se jacta de convertirse en mártir por la independencia catalana, debería saber que sin duda es uno más de los manipulados por un cerebro gris que habiendo sido preboste con voz de mando y gran relieve para el comienzo de rutilantes sardanas y “collas” subversivas, además de supuesto corrupto todavía, por morder con el 3% durante muchísimos años el valor de infraestructuras y favores políticos de apoyos incondicionales a azules y rojos, en su calidad de Presidente y jefe de un clan aparentemente mafioso, en una autonomía privilegiada, por lo que ahora se ve acosado él, su esposa y su prole compuesta por tantos hijos como días tiene la semana, y que ahora se hallan en la recta final de una investigación que ha durado demasiados años por un entramado difícil de desmadejar, motivo por lo que prisa tienen la familia del honorable por apartarse cuanto antes de las Leyes españolas que les pueden condenar con demostración palpable y clara evidencia de sus cometidos malos actos, excesos, rapiñas y prevaricación e ignominiosas extorsiones de una banda crminal, por lo que debería entender, investigar y sacar conclusiones el “soldado kamikace” de la bandera “estelada” y la “barratina”, lo aquí manifestado, intuyendo o sospechando que quienes tiran de los hilos de la confrontación manejan presupuestos espúrios para soliviantar y crispar el crisol de un frágil ambiente que exige aire fresco para poder respirar con seguridad, razón para demostrar que quien tiene más que perder es el imberbe jovenzuelo y sus troyanos mayores de edad, supeditados a las directrices de un segmento del Parlamento belicoso de una acreditada y respetada Generalitat, que están provocando con su arrogante despotismo a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, incluida la Legión. Y eso si es una temeridad para preocuparse cuando se insta por no haber más remedio en calar bayoneta en sus paseos de intimidación.

Al hilo de lo dicho anteriormente concurren dos cuestiones importantes, pretender que Catalunya se convierta en un Úlster problemático entre dos Irlandas es un tema baladí que ni tan siquiera merece mención, al que hay que añadir un Brexit discutido como torna de un mal acuerdo político, equidistante a un versus comparativo en su complejidad social con lo que se experimenta que pueda ocurrir con muchos conatos de desprecio y forcejeo de niños mal criados de barrios aburguesados que salen a silbar consignas retro legendarias, pensando que no pudiera haber respuesta al comprobar un silencio premeditado por parte de quienes con una mueca de poder y sin esbozar una sonrisa, velan por mantener el “seny” oficial, comprobándose un error de bulto en el que no cabrían las frases de “perogrullo”, aquellas que incitan a una reflexión más que a un movimiento visceral.

Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán… la libertad. y menos la exclamada frase del Rey Eduardo en su pronóstico antes de trocear la vida de Wallace.

Escocia solo tiene un defecto, que está llena de escoceses.”, pues de todos debe ser conocido que a la mano cerrada la llaman puño.. y duele cuando golpea con razón lo que los argumentos y el arreglo de un conflicto no ha sido imperativo de imponerse para al menos intentar dialogar y convencer sin llegar a las manos como mal pudiera suceder.

Es posible que una España en declive en la que nadie manda y todos hablan sin pensar más allá, no se merezca una Catalunya capaz de convertirse en un nación de incalculable valor estratégico y recursos económicos portentosos para no salir airosa de su aventura segregacionista, pero lo que debe impedirse por todos los medios habidos y por haber, es que en esa carrera con una meta demasiado alejada, se derrame sangre inocente y lagrimas por defender a quienes desde su azotea contemplan con su impunidad bastarda el caos pertrechado para irse de rositas y no pisar cárcel alguna por lograr el éxito programado por fases de un plan que sigue candente, hasta que si no se remedia se convierta en una hoguera difícil de apagar..

Si la gran mayoría asiente en emanciparse, hágase la voluntad del pueblo siempre soberano y dominante, pero sin escaladas de provocación urdida por miserables, y mucho menos tentando a la “indómita” paciencia de la que hacen gala los que creen que hay que dar una lección y un ejemplar escarmiento a la insurgente rebelión. A las urnas con el consentimiento, pues subrogarse a una organización nacional de ciegos, es lo peor que puede suceder a quienes padecen una angustiosa sordomudez que les impide hablar y oír con sensatez. Dejar y exigir que la Justicia se pronuncie es ir en busca de la otra versión de los hechos que se producen con mucha falta de información sobre el “proces”, un capítulo iniciado con la financiación de una banda de desalmados cuyo fin es ponerle trabas a demostrar una responsabilidad harta sabida y amañada.


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